Entradas de Febrero, 2009
26.02.2009
Un cigarrillo en el parque (Parte II)
[continuación de Un cigarrillo en el parque (Parte I)]
Se recomienda leer la primera parte antes de comenzar con este texto
El de 31 se sienta al lado del asombrado chaval de 16 y dirige su mirada ausente, como recopilando información, hacia el horizonte.
No puede dejar de mirarle. Literalemente; ¡es mirarse a sí mismo con 15 años más! ¿De verdad tiene, bueno, tendrá ese aspecto?. Si se tocan, quizá surja una especie de paradoja espacio-temporal que los destruya a los dos…
De pronto, su yo de 31 años gira la cabeza y le mira directamente a los ojos. Baja entonces la mirada y tira el cigarrillo para disimular su incomodidad.
– Es raro esto ¿eh?. – apunta el yo visitante – Pensaba que te vería peor. Quiero decir, como más chaval, como más inmaduro, y la verdad que no estás nada mal, aunque se me hace raro lo de verte sin perilla. Los 16 años me sentaban muy bien, aunque no lo supiese ver. Manda cojones…
El más joven de los dos se siente más cómodo y confiado. El piropo casi le hace sonrojar. Responde.
– Gracias… supongo. – contesta mirando a la colilla que humea agónicamente en el suelo – Tú tampoco estás tan mal. La perilla te queda de puta madre. Yo te hacía con menos pelo…
El de 31 esboza una medio sonrisa y dirige, algo turbado, la mirada a su yo de 16 años.
– Sí, para ser un viejuno – parece que esta palabra hace gracia al de 16 y sonríe. Mira al de 31 sin girar la cabeza – intento cuidarme. Oye, me acuerdo de que te llama la atención eso de que a estas horas sólo hay viejos paseando por aquí ¿no? Como que eres un infiltrado entre las hordas de la tercera edad, je, je, je.
– Sí, je, je, je. Es que no hay ni una sola tía joven, bueno, ni tío tampoco… Es un poco raro.
– Pero, lo raro no está mal.
– Pues no, pero no sabes que esperar de lo raro.
– ¿No es esa la gracia?
Ambos yoes descruzan sus miradas y dejan que el silencio pueble un poco la situación. La corneja vuelve a graznar. El mayor retoma la conversación.
– Sabes bien que soy un poco condescendiente con mis tiempos pasados. Siempre he visto a mis yoes del pasado como pringaos. – el chaval se gira y le mira cara a cara interrogante – Sí, me explico. Es lo de ver las cosas con perspectiva. Muchos problemas en realidad vistos de lejos son chorradas.
– ¿Me estás diciendo que todas mis comeduras de tarro, que ahora mismo supongo que conoces de sobra, son chorradas? – contesta molesto el yo menor.
– No, hombre, tranquilo. Lo que pasa es que así te demuestras que el tiempo no ha pasado en balde y que ahora eres más fuerte y sabes hacer mejor las cosas. Pero, de todas formas, a ti, en este momento te veo más inocente que pringao. Ya te digo que estás de puta madre. Años después he sido muchísimo más cobarde y amargao que lo que eres ahora.
– ¿Eso es un consejo?
– Pues no, no quiero aconsejarte. Sería absurdo. El continuo espacio-tiempo es inalterable, por mucho que nos joda. Yo soy tú y engañarse a uno mismo es de bobos y nosotros no lo somos. Sería como copiar en un examen.
– Eso que dices del espacio-tiempo – dice el de 16 con media sonrisa en la boca – es como todas esas cosas que tengo por ahí en la cabeza que me parecen geniales, pero que no salen y luego se me olvidan…
– Tampoco te esperes grandes avances en este aspecto. Ya te digo nunca vas a poder sacar de tu cabeza y hacer realidad todas esas conversaciones pendientes que tienes con tanta gente.
– Joder, qué cosas dices, macho. – suelta airado el de 16.
– No te digo nada que no sepas ya. – dice el de 31 clavando una mirada acusadora en el de 16 y que éste responde bajando la mirada – Piensa que a mí me jode más que a tí, que ya he pasado los 30 y aún sigo con esas.
El chaval se apoya con las manos en la mesa sobre la que está sentado y tensa sus brazos. El mayor baja la vista como si fuese a reflexionar sobre lo que acaba de decir.
– ¿Para qué has venido? – suelta precipitadamente y con voz trémula el joven – No estaré muerto ¿verdad?… Bueno, si tienes, tengo 31 años, es que por lo menos hasta los 31 llegaré…
– El que está muerto es Bruce Willis.
– ¿Qué? ¿Bruce Willis? ¿Qué coño…?
– Déjalo, – dice moviendo su mano derecha con desdén – es una chorrada.
El joven relaja su posición y se gira hacia el mayor.
– Y ¿cómo es el futuro?
El mayor mira excéptico al joven y responde.
– Pues, básicamente, es mi presente. – el de 16 pone cara rara, aunque el de 31 continúa hablando – Pero, respondiendo a lo que de verdad quieres preguntar, en el futuro estás tú. Lo de la mujer, los hijos, el perro, la casa y el coche no existe. – hace una pequeña pausa – ¿Qué te parece?
– No sé. Raro ¿no? – replica mirando por encima de sus gafas a su yo del futuro.
– ¿No es esa la gracia? – dice el de 31 sonriendo victorioso.
Parece que el silencio resulta cómodo. Ambos miran a ningún lado pensando miles de cosas a la vez. El de 31 se frota las manos, gira la cabeza hacia su compañero, le mira brevemente y de un respingo se pone de pie frente a la mesa.
– Bueno, – dice abriendo sus manos en signo de resignación – creo que me tengo que ir. ¡Ven aquí y dame un abrazo, ariscoloscojones!
El de 16 mira atónito a su yo de 31 años.
– ¡Venga! – insite el de 31 – Que no vamos a explotar ni nada parecido.
Desconfiando, aunque sea de él mismo, el joven se acerca y antes de que se dé cuenta ya está atrapado en un abrazo fraternal, cálido y fuerte. No dicen nada. Sólo se balancean y se frotan la espalda. Cuando se separan se dan cuenta de que se han emocionado. Sorben sus respectivos mocos y se pasan la mano por debajo de las gafas.
– Bueno, tío. Me piro. – acordándose de algo, mete su mano por dentro de su cazadora y saca un cigarrillo – Toma, fúmatelo a mi salud. ¡Un Lucky del futuro!
– Así que no lo he dejado. – responde el de 16 girando entre sus dedos el cigarrillo que acaba de recibir.
– Ni te lo has planteado. – levanta la mano y saluda – Nos vemos.
– Hasta luego.
El yo del futuro comienza a bajar el camino. De repente, el de 16 se acuerda de algo y grita.
– Oye, ¿me acordaré de esto?
El de 31 se gira y reflexiona un poco.
– Pues no lo sé. Yo es que es la primera vez que hago esto.
Banda Sonora recomendada:
“Real” x Los Enemigos - Gas (1996)
Sr.K fecit in Literáti.K · 2 Comentarios
21.02.2009
Un cigarrillo en el parque (Parte I)
Hacía un buen día. Frío, pero era un buen día de esos de febrero con el cielo azul y sol esplendoroso. Como venía haciendo desde hacía una temporada, sobre las cuatro-cuatro y media de la tarde este chaval de 16 años salía a darse un paseo. «A cuidar la línea». Lo de hacer deporte extenuante nunca había ido con él. Así que mejor ensaladita pa cenar todos los días y paseo por las tardes. Además, le venía bien salir de casa y darle vueltas a la cabeza. Tenía muchas cosas que pensar aunque tuviese sólo 16 años.
Antes de encaminarse definitivamente al parque habitual de sus paseos, entra en una minúscula tienda de chucherías con miles de bolsas de chuhes, golosinas y juguetes baratos que llenan el escaso espacio desde el suelo hasta el techo. Con timidez y ligeros toques de culpabilidad, pide un Lucky suelto y un Happydent de menta. Entrega una moneda de 5 duros al señor de pelo completamente blanco que toda la vida la ha llevado la tienda y no le devuelve cambio. 20 pesetas por el cigarrillo y 5 pesetas por el Happydent. A consumir uno después de otro. Siempre ha sido así siempre lo será.
Camina a buen ritmo, con el estómago recordándole que hace nada que ha comido, y enseguida llega a la playa. Playa fluvial. No se puede esperar otra cosa de la meseta castellana. Gira a la derecha para adentrarse en una zona en pendiente más arbolada y menos transitada. Pasa en su subida una fuente de piedra de caño casi inexsitente y chorro ridículo que hiede a hojas podridas y a limo acumulado durante años. Justo por encima de ella hay una vieja mesa-merendero metálica repintada mil veces y que ahora es azul celeste. Resopla al sentarse sobre la mesa y apoyar sus pies sobre uno de los bancos.
Llega entonces ese momento dulce de encender el Lucky en soledad. Lo prohibido. Lo secreto. La intimidad. Primera calada honda. Echar el humo por la nariz y la boca al mismo tiempo. Entornar los ojos por el sol que se filtra entre las ramas de los árboles y por el humo que te rodea la cara. Ese mareo de los 16 con el tabaco.
Mirando a nada, se da cuenta de que por el camino en pendiente que acaba de recorrer sube una figura. Entorna sus ojos de nuevo, pero en esta ocasión es para que sus ojos de miope ayudados por sus gafas le descarten una idea descabellada que le acaba de pasar por la cabeza. Exhala lentamente el humo de la última calada sin desviar su mirada del tipo que se va acercando y se queda con la boca abierta, exhalando nada.
El tipo también le mira y de vez en cuando vigila sus propios pasos en la subida, como si tuviese que asegurarse constantemente de que el terreno que pisa no se va a derrumbar. Sonríe según avanza. El chaval de 16 años sabe, está seguro de que la sonrisa es nerviosa. Del tipo “situación incómoda“.
No se oye otra cosa que el rumor lejano de la ciudad y un graznido de corneja tras el resoplido que el extraño ha soltado al deternerse frente al chaval. Se corva y apoya las manos sobre sus rodillas, como si estuviese fatigado. Desde detrás de sus gafas mira con la misma sonrisa que le ha acompañado en la subida y habla al estupefacto chaval.
– Hola. – suelta con algo de temblor en la voz – Bueno… Ya sabes quien soy ¿no?.
El chaval asiente, hierático, con los ojos fuera de sus órbitas y con la boca cada vez más abierta al borde del desencaje de mandíbula. El recién llegado retoma la palabra.
– Yo, soy tú con 31 años.
Continuará…
Permanezcan en sintonía. Próxima entrega, la semana que viene.
Sr.K fecit in Literáti.K · 5 Comentarios
13.02.2009
Citas K - Vol. IX
[…] el que la compañera de piso te coma el chorizo sólo puede acabar mal […]
Cita descontextualizada de una conversación teléfónica sobre compañeros de piso que te dejan con las ganas de hacerte un bocata para cenar. La vida de inquilino tiene múltiples lecturas.
Banda Sonora recomendada:
“Dame comida” x Siniestro Total - En Beneficio de Todos (1994)
Sr.K fecit in Filosófi.K · 4 Comentarios
06.02.2009
¡Sinvergüenza!
Así, de repente ¿no? Mucho-mucho, venga-venga-vamos y luego más tirado que una colilla. No es cuestión de constancia. Es cuestión de compromiso. Ser Señor «no es cuestión de pundonor, / porque eres tú el bufón». Porque por mucho que bufes y rebufes y que el tiempo no te llegue al cuello – porque nunca usas camisas – en este teatrillo de todo a cien el chou debe continuar. Porque no hay Señor sin chou ni chou-chou sin señor amanerado a su correa.
Tú. «Con todo lo que yo he hecho por tí…». Ahí andas. Picando de flor en flor. A veces sí y a veces no. Tanto tiempo… ¿por quién cuenta?. Ser Señor es llegar ya a una edad. Es llegar por llegar. ¿Qué queda de aquellos tiempos de furia, tempesades y calmas molestas? ¿Molesta la idea de ser Señor? Ideas, ideas… «Te rogamos que no nos des ideas, / tenemos suficientes / y son mucho más feas».
«Precisamente aquí. / Precisamente a mí. / Precisamente a ti. / Precisamente así». Y eso que ha sido algo gestado desde dentro y sacado afuera, desnudo, al frío exterior. No, no me lo tomen literalmente. No hablamos de paridas ni de partos. Como mucho de una partida, que no es de mus precisamente. Algo salió y creció fuera del Señor, fuera lo que fuera desde su fuero interno.
Volar del nido. Salirse con la suya y Dios en la de todos. El límite entre una idea divertida-intelectualiode y sencillamente hacer el chorra es tan fina como un papel de fumar tiras de plátano secadas al sol. ¡Sinvergüenza! La próxima me deja usted la tarea hecha. Que luego la gente hace preguntas incómodas. Dejar abandonado a un Señor es peor que abandonar a un cachorrito. Al cachorrito cualquiera le hace un hueco en casa. A un Señor cualquiera le dice que no puede entrar.
Pues eso. Que no hay autorretretes.org que pueda con Sr.K. Las canas son un grado y las cañas tienen sobre 4 grados y se sirven a 8 grados celsius. Seremos quedos en nuestro cantar, pero no hemos muerto. Sólo estábamos cogiendo carrerilla.
Banda Sonora recomendada:
Precisamente así x Siniestro Total “Popular, democrático y científico ” (2005).
Y que no vuelva a pasar eso de repetir banda sonora para una entrada de Sr.K, aunque precisamente con esta canción haremos una excepción. Vergüenza de blog.
Sr.K fecit in Filosófi.K · 2 Comentarios










