Palabras de amor

Grandes conceptos expresados en palabras tienen nuestras relaciones íntimas; sinceridad, confianza, comprensión, cariño… son palabras vacías (como dice la canción) especialmente en un día como hoy, San Valentín. áSalgamos a la calle! áRasguemos nuestras vestiduras! áCelebremos la fiesta del amor! Eso sí, la del amor de verdad: heterosexual, cariñoso e inquebrantable. Que el amor ese al prójimo es de pringaos. No se puede ni comparar con el amor de tu amado-amada. Además, para eso que se inventen San ONG o San 0’7 y se hagan regalos. El mercado se inventó para dar a cada cual según su necesidad y a cada cual segun su capacidad.

Este amor tan de verdad es un estado inalterable de principios vacíos expresados con palabras huecas (áToma ya!). Palabras huecas con asombrosos recovecos, como una caracola de mar, que genera una sonoridad y presencia que dota de cierta realidad a la palabra amor. Como la caracola, este amor ni tiene bicho, ni da dinero (más bien lo quita) y ni da de comer.

San Valentín se quedaría de piedra en aquestos tiempos...

Si buscamos el origen estas vacías palabras, nos podemos remontar a los tiempos en los que los practicantes del amor sanvalentiniano eran célibes aspirantes a dejar de serlo. Abstinecia y lucidez siempre vienen de la mano (la gran compañera del célibe) y esa lucidez crea grandes estrategas que son capaces de dar una imagen del amor tan perfecta que no hay quien se les resista. A la postre, las palabras de amor son verborrea para conseguir lo único en lo que relamente estamos pensando todo el día: SEXO.

Todo fluye y los fluídos nos pueden. Sobre todo si esos fluídos se entremezclan e inundan con whisky, cerveza o patxarán el débil mandamiento de no mentirás. Todo el mundo cae alguna vez en la trampa, pero ¿Quiénes son más? ¿Los que se quedan? ¿Los que intentan salir de ella? ¿Los que matan gatitos todas las noches?.

Banda Sonora recomendada:

  • «Me enamoré de un presidente del gobierno adolescente procedente del espacio exterior» x Siniestro Total – De por si (EP) – 1997

Haciendo fotos ajenas

No es una gran novedad, ya que hace un tiempo apareció en un conocido blog de cuyo nombre no quiero acordarme, pero permitanme que les presente la Blind Camera:

La cámara no-cámara

Es una estupenda y genial paradoja en sí misma. La cámara que no es cámara y que no toma imágenes directamente del lugar físico en el que estamos, pero que nos devuelve imágenes de otros espacios físicos y de otras personas realizadas en el mismo momento en el que pulsamos el disparador que no es disparador. ¿Magia? No, tecnología. Es tan simple como que cada vez que pulsamos el botón rojo del aparato se conecta a internet y busca en los servidores de alojamiento de fotos tipo flickr fotografías de otras personas hechas en el mismo instante en el que nosostros hemos pulsado el disparador.

Para aclarar las dudas y las mentes: funcionamiento de la Blind Camera en un estupendo vídeo con chica e imágenes a vista de pájaro de Berlín:


Necesitas Quicktime para verlo…
Vídeo a más resolución [enlace]

Henos aquí ante la tecnología al servicio del colmo de la vagancia. Como el que va de viaje y nunca lleva su cámara porque cuenta con las fotos de sus compañeros de viaje a los que abrasa con lo de hazme unas copias a su vuelta. También, es como irse de viaje a Asturias y comprar allí postales de Cádiz o incluso robarle el carrete y/o tarjeta de memoria a la familia de la tienda de campaña de al lado.

áHabrase visto! Tratar a la fotografía como, como… a un gris notario. Desde luego, es un aparato apropiado para aquellas personas que la fotografía tiene un valor documental máximo… o para las que les guste decir lo típico de el día tal de cual a tal hora apreté un botón, sí, y mira qué fotos hicieron otros en ese mismo instante…

¿Dónde queda el valor de la fotografía como imagen? Estetas, artistas y creadores absténganse de comprarla. Bueno, áqué carayo! si es que nadie la puede comprar. Si es que ninguno de los autores de los 9 blogs (10 con Sr.K, hasta el presente momento) vistos en technorati que han posteado sobre este mismo aparato ha advertido que se trata de una obra-intervención-artística-conceptual. Si es que resulta que la ideadora es una tal Sascha Pohflepp que desde Berlín y como artista contemporánea colabora con varios movimientos actuales como We make money not art y que el proyecto en el que se engloba la Blind Camera se llama Blinks and Buttons (parpadeos y botones).

Por un lado, la Blind Camera puede ser considerada como una de las memorables chorradas de internet, si eres un no-experto no-actualizado en arte, claro. Por el otro, el elitismo y la endogamia del arte contemporáneo combinado con la tecnología y el gran albañal de información engañosa que es internet genera deliciosas realidades alternativas en la que ninguno de los dos interlocutores, los bloggers y la artista, se entiende.

áVivan los vasos comunicantes! áAbajo el arte!

La página con toda la información sobre la cámara y el proyecto Blinks and Buttons [InglisPitinglis]
Blinks and Buttons

La web de Sascha Pohflepp [InglisPitinglis]
http://www.pohflepp.com/

La vía (intravenosa): Microsiervos [Castellano]
La cámara que toma imágenes de otros

Letras amusiK.das – Toda la Puta Vida igual

Blasfemando en el vórtice del universoEn Sr.K también tenemos espacio para la pseudoposeía, perdón, pseudopoesía en forma de letras de canciones sin música que nadie conoce y que salen de los lados sanos e insanos de nuestra cabeza. Humilde muestra en público de los papeles que se apilan en la montaña de pendientes.

Hoy, con todos ustedes una letra de momentos oscuros en ratos tenebrosos. No se asusten, es sólo rocanrol (con licencias métricas), pero nos gusta.

TODA LA PUTA VIDA IGUAL

Toda la Puta Vida Igual.
Congelado antes de actuar.
Derrotado antes de luchar.
Toda la Puta Vida Igual.

Te tiembla la voz, bajas la mirada.
Tanto que decir para no decir nada.
¿Es miedo? ¿Acojone? ¿Tal vez hemorroides?
Llueven tantas hostias ¿No sabes de dónde?
El dolor purifica el estado del alma.
La automutilación es dolor para nada.

Y es que mucho pensar te ablanda el cerebro
y te atrapa en un mundo que no es verdadero.
Cayendo en barrena antes de despegar.
Torpiezas con todo antes de caminar.
Toda la Puta Vida Igual.

Toda la Puta Vida Igual.
Congelado antes de actuar.
Derrotado antes de luchar.
Toda la Puta Vida Igual.

Estás tan parado que ni se te ve.
Tan escondido de tu propio ser
que aunque quieras salir a la luz
nunca serás realmente tú.
¿Qué te ayuden? ¿Quién te va a ayudar?
Si no gritas, ¿quién se va a enterar?

No te asustes de ese tío tan feo.
Sólo eres tú con careta de miedo.
áMaldita autocompasión!
Te ha convertido en un mamón.
Toda la Puta Vida Igual.

Toda la Puta Vida Igual.
Congelado antes de actuar.
Derrotado antes de luchar.
Toda la Puta Vida Igual.
FIN de la primera Letra amusiK.da. Habrá más y de mejores humores.

PequeRelato lluvioso

La directora dice por megafonía «áLlueve!»

Y todos los idiotas del pabellón aúllan felices. Hoy les dejarán coger el coche.

Ante la lluvia y la estupidez, tápense

Banda Sonora recomendada:

  • Sólo los estúpidos tienen la conciencia tranquila x Siniestro Total «Policlínico Miserable» (1995).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/ST_policlinico_esupidos.mp3

Navidez Rock (villancico sucedáneo)

Navidez Rock (villancico sucedáneo)

Código para incrustar reproductor:

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Navidez Rock (villancico sucedáneo) x Sr.K & Cía. www.myspace.com/elsrk – 2008*

[DESCARGA EL MP3 AQU�]Safe Creative #0812161758061

[LETRA DE LA CANCIÓN AQU͍]

Porque en estas fechas tan señaladas hay que acordarse de los tuyos, los míos y de todos los demás.

Porque Sr.K es mucho más que un blog.

Porque las Navidades ya sólo son Navideces.

Porque si no puedes con el enemigo, únete a él.

Algunos/as afortunados han conseguido una copia física de la canción por simplemente responder a un SMS. Al resto, si envían un email a sr.k [a] seriezeta.com podremos entrar en tratos…

No sean muy críticos destructivos, que es Navidad, joder…

*Escrito, compuesto, ejecutado a todos los instrumentos, cantado a todas las voces, grabado a deshoras, producido y diseñado por Caín Santamaría – cainSan.com del 8 al 17 de diciembre de 2008 en Gamonal R.I. – Burgos con la sola asistencia de su cabezonería y su capacidad para dormir poco.

*Actualización-agradecimiento a la piara de A Vista de Cerdo, que me descubrieron el concepto Navidez.

Músicas para un fervor patriótico

¿Qué es ese barullo? ¿Quién perturba la paz de aqueste convento del siglo XXI llamado piso y/o apartamento? Ah, el fubbol. No me acordaba ya. Que mañana hay que madrugar, carayo…

Vaya, vaya. Las calles llenas de gritos, cláxones y banderas de España. Es incómoda esta indolencia. Ellos ahí con su «no nos mires, únete» y uno aquí con una mueca de sonrisa y dando ridículos saltitos por no saber qué hacer en estos casos tan extraordinarios. Bueno, pues habrá que unirse. Qué mejor que con un poco de música y qué mejor que una canción de fubbol:

«Gora España» de Lendakaris Muertos.

Pero, rebuscando en la indiferencia que a uno le producen las victorias deportivas se puede encontrar algo de alegría. En este país de caínes e hidalgos que dejan el trabajo duro para los demás, cuando nos unimos nos unimos como uña y carne. Sin medias tintas: si hay que abrazar, se abraza, si hay que invitar, se invita y si hay que abrirle la cabeza a quien haga falta, se le abre.

Ni tirando para un lado ni tirando para el otro, desde Sr.K aprovechamos el fervor patriótico fubbolero y compartimos un reciente descubrimiento en el mundo del maiespeis. Ernesto Dueñas, madrileño, compositor y ejecutor de un retrato certero de lo que es ser español:

«Himno Vegetal para el Siglo XXII» de Ernesto Dueñas

En la variedad está el gusto y la gente-masa da mucho miedo (por lo menos en Sr.K nos lo da). Sin feos los guapos lo serían menos, sin día no hay noche y sin indiferentes no habría diferencias.

Desde Sr.K ya hemos contribuído al bien común del país porque no hay que preguntarse qué puede hacer tu país por ti (o qué hidrocarburo te puede subvencionar), sino qué puedes hacer tú por tu país.

Conciecia lavada y restablecimiento (eventual) de los lazos sociales. Eso sí, «la final» ni la veremos, ni la celebraremos, ni la lloraremos. Al día siguiente es lunes (para algunos) y bastante tenemos. Háganse cargo.

Cantemos todos juntos: «Paz, amor y comprensión» de Siniestro Total

Un cigarrillo en el parque (Parte II)

[continuación de Un cigarrillo en el parque (Parte I)]
Se recomienda leer la primera parte antes de comenzar con este texto

El de 31 se sienta al lado del asombrado chaval de 16 y dirige su mirada ausente, como recopilando información, hacia el horizonte.

No puede dejar de mirarle. Literalmente; ¡es mirarse a sí mismo con 15 años más! ¿De verdad tiene, bueno, tendrá ese aspecto?. Si se tocan, quizá surja una especie de paradoja espacio-temporal que los destruya a los dos…

De pronto, su yo de 31 años gira la cabeza y le mira directamente a los ojos. Baja entonces la mirada y tira el cigarrillo para disimular su incomodidad.

– Es raro esto ¿eh?. – apunta el yo visitante – Pensaba que te vería peor. Quiero decir, como más chaval, como más inmaduro, y la verdad que no estás nada mal, aunque se me hace raro lo de verte sin perilla. Los 16 años me sentaban muy bien, aunque no lo supiese ver. Manda cojones…

El más joven de los dos se siente más cómodo y confiado. El piropo casi le hace sonrojar. Responde.

– Gracias… supongo. – contesta mirando a la colilla que humea agónicamente en el suelo – Tú tampoco estás tan mal. La perilla te queda de puta madre. Yo te hacía con menos pelo…

El de 31 esboza una medio sonrisa y dirige, algo turbado, la mirada a su yo de 16 años.

– Sí, para ser un viejuno – parece que esta palabra hace gracia al de 16 y sonríe – intento cuidarme. Oye, me acuerdo de que te llama la atención eso de que a estas horas sólo haya viejos paseando por aquí ¿no? Como que eres un infiltrado entre las hordas de la tercera edad, je, je, je.
– Sí, je, je, je. Es que no hay ni una sola tía joven, bueno, ni tío tampoco… Es un poco raro.
– Pero, lo raro no está mal.
– Pues no, pero no sabes qué esperar de lo raro.
– ¿No es esa la gracia?

Ambos yoes descruzan sus miradas y dejan que el silencio pueble un poco la situación. La corneja vuelve a graznar. El mayor retoma la conversación.

– Sabes bien que soy un poco condescendiente con mis tiempos pasados. Siempre he visto a mis yoes del pasado como pringaos. – el chaval se gira y le mira cara a cara interrogante – Sí, me explico. Es lo de ver las cosas con perspectiva. Muchos problemas en realidad vistos de lejos son chorradas.
– ¿Me estás diciendo que todas mis comeduras de tarro, que ahora mismo supongo que conoces de sobra, son chorradas? – contesta molesto el yo menor.
– No, hombre, tranquilo. Lo que pasa es que así te demuestras que el tiempo no ha pasado en balde y que ahora eres más fuerte y sabes hacer mejor las cosas. Pero, de todas formas, a ti, en este momento te veo más inocente que pringao. Ya te digo que estás de puta madre. Años después he sido muchísimo más cobarde y amargao que lo que eres ahora.
– ¿Eso es un consejo?
– Pues no, no quiero aconsejarte. Sería absurdo. El continuo espacio-tiempo es inalterable, por mucho que nos joda. Yo soy tú y engañarse a uno mismo es de bobos y nosotros no lo somos. Sería como copiar en un examen.
– Eso que dices del espacio-tiempo – dice el de 16 con media sonrisa en la boca – es como todas esas cosas que tengo por ahí en la cabeza que me parecen geniales, pero que no salen y luego se me olvidan…
– Tampoco te esperes grandes avances en este aspecto. Ya te digo nunca vas a poder sacar de tu cabeza y hacer realidad todas esas conversaciones pendientes que tienes con tanta gente.
– Joder, qué cosas dices, macho. – suelta airado el de 16.
– No te digo nada que no sepas ya. – dice el de 31 clavando una mirada acusadora en el de 16 y que éste responde bajando la mirada – Piensa que a mí me jode más que a ti, que ya he pasado los 30 y aún sigo con esas.

Ahiestamos

El chaval se apoya con las manos en la mesa sobre la que está sentado y tensa sus brazos. El mayor baja la vista como si fuese a reflexionar sobre lo que acaba de decir.

– ¿Para qué has venido? – suelta precipitadamente y con voz trémula el joven – No estaré muerto ¿verdad?… Bueno, si tienes, tengo 31 años, es que por lo menos hasta los 31 llegaré…
– El que está muerto es Bruce Willis.
– ¿Qué? ¿Bruce Willis? ¿Qué coño…?
– Déjalo, – dice moviendo su mano derecha con desdén – es una chorrada.

El joven relaja su posición y se gira hacia el mayor.

– Y ¿cómo es el futuro?

El mayor mira con cierta dureza al joven y responde.

– Pues, básicamente, es mi presente. – el de 16 pone cara rara, aunque el de 31 continúa hablando – Pero, respondiendo a lo que de verdad quieres preguntar; en el futuro estás . Lo de la mujer, los hijos, el perro, la casa y el coche no existe. – hace una pequeña pausa – ¿Qué te parece?
– No sé. Raro ¿no? – replica mirando por encima de sus gafas a su yo del futuro.
– ¿No es esa la gracia? – dice el de 31 sonriendo victorioso.

Parece que el silencio resulta cómodo. Ambos miran a ningún lado pensando miles de cosas a la vez. El de 31 se frota las manos, gira la cabeza hacia su compañero, le mira brevemente y de un respingo se pone de pie frente a la mesa.

– Bueno, – dice abriendo sus manos en signo de resignación – creo que me tengo que ir. ¡Ven aquí y dame un abrazo, ariscoloscojones!

El de 16 mira atónito a su yo de 31 años.

– ¡Venga! – insiste el de 31 – Que no vamos a explotar ni nada parecido.

Desconfiando, aunque sea de él mismo, el joven se acerca y antes de que se dé cuenta ya está atrapado en un abrazo fraternal, cálido y fuerte. No dicen nada. Sólo se balancean y se frotan la espalda. Cuando se separan se dan cuenta de que se han emocionado. Sorben sus respectivos mocos y se pasan la mano por debajo de las gafas.

– Bueno, tío. Me piro. – acordándose de algo, mete su mano por dentro de su cazadora y saca un cigarrillo – Toma, fúmatelo a mi salud. ¡Un Lucky del futuro!
– Así que no lo he dejado. – responde el de 16 girando entre sus dedos el cigarrillo que acaba de recibir.
– Ni te lo has planteado. – levanta la mano y saluda – Nos vemos.
– Hasta luego.

El yo del futuro comienza a bajar el camino. De repente, el de 16 se acuerda de algo y grita.

Oye, ¿me acordaré de esto?

El de 31 se gira y reflexiona un poco.

– Pues no lo sé. Yo es que es la primera vez que hago esto.

Banda Sonora recomendada:
«Real» x Los Enemigos – Gas (1996)

3k

Dicen, que no hay nadie como . Que todos somos distintos y que a cada cual se le coge su gracia con el tiempo o con la intención. No hace falta ser un bajo-alto o un feo-guapo para sentirse diferente-único. Porque únicamente necesitamos ser constantes para ser como nadie ha sido. Pero, eso cuesta (como la fama). La procesión va por dentro y el proceso es tan tortuoso y curvilíneo que ni el mismo Joseph K. llegará nunca a comprenderlo. Así que dejémonos llevar, como si fuésemos un lindo putón verbenero bailando pasodoble o una pelusa de chopo en domingo por la tarde.

Y si nadie se da cuenta todo pasa y a la vez, permanece. Si pasa algo, es tráfico, aunque sea en pequeña cantidad, porque se empieza por el consumo propio y acaba uno pasándolo pirata a dos metros bajo tierra junto a sus dos tibias. El tiempo nos posee, aunque algunos intentemos escaparnos y como oí una vez un gallego que pasaba por delante: « Pues eso, que yo, no sé, que tengo 60 años, pero que sigo viendo a los de la cuadrilla o incluso a la mujer como hace 30. Igual que siempre. Como si no hubiera pasado el tiempo ».

Personalmente; pertenecemos a una corta estirpe de vulgares currelas que nunca destacaron por sus grandes hazañas o sus grandes fortunas. Que tuvieron la vida que se esperaba de ellos en los tiempos oscuros en los que vivieron y que no destacaron nada más que en el ámbito íntimo y sólo a veces. Pero, ¿por qué la marca de Caín?¿qué sentido?¿qué sentimiento? Pues es sencillo, amigos y enemigos: todo el mundo quiere ser único. Hasta la más arrastrada chusma tiene visión trascendente y nada pueden las connotaciones con una sana intención de ser único.

Y por fin, las 3k: Un referente cristiano fratricida, un abuelo de culo católico como referente no conocido en persona del que heredé el nombre de Caín y un Sr.K que no sabe que pensaría su abuelo, si le viera haciéndose autorretretes por cada sitio que pisa. Lo que ven en la imagen es lo que hay.

Las 3k en una

Los hitos son para dejarlos en el camino y no para pararse en ellos. En los veintitodos caben los que estuvieron, los que están y aún hay hueco para los que vengan. Esto sólo acaba de empezar.

No me den pan, denme amor, que mola más.

Banda sonora recomendada:

  • «Nadie como tú» x Super Skunk – «Sea como sea» (2001).

Confesiones crepusculares

Mírate. En el dedo índice derecho, antihemorroidal y en izquierdo, pomada antihongos, porque en la piscina o vaya-usted-a-saber-dónde se pilla cualquier cosa.

Te miras ambos índices después de lavarlos – porque no se deben mezclas ambas pomadas – y los rozas con sus respectivos pulgares. Además, hoy no te has tomado las pastillas y notas que la urticaria idiopática que va y viene vibra bajo tu piel. Si no rascas, no habrá habones… Si no rascas, no habrá habones…

Te giras y acaricias tus curvas, bueno, tu curva característica de hombre. Con el dedo índice del antihemorroidal escarbas en el profundo agujero de tu ombligo y sacas una pelusilla que tiras al water. Como el dedo huele tras su visita al centro de la barriga, te vuelves a lavar las manos con agua muy caliente. Te acuerdas de un documental sobre gente con manías, fobias y comportamientos compulsivos.

Tras lavarte los dientes, cierras el tubo del dentrífico – tubo que preocupantemente tiene el mismo color que la crema antihemorroidal – con esos dedos índices que no puedes dejar de mirar. Exhalas tu ahora fresco aliento al espejo y mantienes la boca abierta. Entre empastes, fundas, agujeros negros en las muelas y las que echas de menos crees que conseguirás pagar la educación universitaria a los cinco hijos del dentista gracias a la dentadura completa que te tendrán que poner antes de los 50.

Cara en herrumbre

Desde detrás de tus gafas ves que tu ojo izquierdo está irritado por culpa de las gramíneas a las que te has enfrentado esta tarde sólo por salir a la calle.

Observas que los pelos de las orejas te han vuelto a crecer más negros aún, si cabe. Te fijas en el entrecejo y ves que se ha repoblado a pesar de tus esfuerzos a coup de pinza. Y hablando de pelos, mañana habrá que afeitarse y ya estás viendo una cana nueva en la barba. Aunque en peores sitios pueden salir… Abres el armario para comprobar que sólo te queda una cuchilla nueva y que hay poca crema hidratante. Esa crema hidratante que dices a los demás que usas en lugar del after-shave, pero que relamente utilizas en cara y cuerpo como vulgar metrosexual, te afeites o no.

Cortas un trozo de papel higiénico y te suenas los mocos. Vuelves a cortar otro trozo de papel higiénico y vuelves a sonarte los mocos. Carraspeas y toses tres veces. Antes los catarros te duraban dos días. Ahora, dos semanas.

Cierras la puerta del baño y con paso quedo te acercas a tu dormitorio. Según abres la puerta estornudas violentamente tres veces seguidas. La ráfaga de aire frío que entra por la ventana que te dejaste este mediodía abierta ha podido con tus senos nasales. Con el pañuelo de papel menos acartonado que encuentras entre los miles que tienes en los bolsillos del albornoz que llevas puesto consigues detener el hilillo líquido de moco que tu nariz ha comenzado a segregar tras los estornudos.

Ya una vez tumbado en la cama, colirio para los ojos y un chute de spray nasal para cada fosa, por eso del ataque de las gramíneas invisibles. Miras la hora. Poco más de las 12. Preparas el desperador y te das cuenta de que estás cansado, pero no lo suficiente como para caer dormido en 2 minutos. Miras tus libros y revistas. Decides que mañana irás a la biblioteca de una vez para tener algo nuevo que leer mientras esperas al sueño.

Apagas la luz y miras al techo sin ver. Te preocupa sobremanera que no recuerdes qué has comido hoy. Cuando por fin te viene el recuerdo, te giras y cierras los ojos. Con una medio-sonrisa que no se ve, pero que tú sientes te dices: «Mañana, más y peor»