Estamous trabajandou en ellou…

Salud y trabajo, trabajo y vivir. ¿Vivimos para trabajar o trabajamos para vivir? ¿Alguna vez han sido lo mismo vividor y trabajador?
Habrá que irse a vivir al sur si tenemos que ganarnos la vida con el sudor de nuestra frente o tener una sauna en casa o ir con un neopreno de cuerpo presente por la calle en agosto a las 4 de la tarde. Cualquier cosa antes que trabajar.

áTranquilos todos! Seguimos vivos. No van a poder con nosotros. El estrés es un invento para justificar tu sueldo. Asalariados del mundo, dispersaos y escondeos, que no os encuentre el trabajo.

Sólo nos quedará la música:

Cita veraniega topónima

Martes 21 de agosto
Hoy puede que hasta nieve

Tal y como ha podido ser escuchado el día de hoy a las 7:21 h. en el principio del informativo de la desconexión local de Radio Castilla.

Hay mucha gente que lo del verano lo lleva muy mal. Sobre todo si el verano no ha llegado todavía, agosto se nos acaba y no nos quedan vacaciones. Vivir en la Ciudad Bravía te expone a la intemperie durante 12 meses al año durante varios años.

Por cierto, a modo de evasión y citando citas, disfruten de la canción a la que se cita en cada mención que en Sr.K se hace a la Ciudad Bravía. Grupo de rock combativo burgalés con dulzaina que tuvo su época dorada hace más de 10 años. Con ustedes, La Conjura de los Necios y su jit «Burgos, ciudad bravía».


…90 bares y una sola librería….

Estas canciones viejas de temas de actualidad… áCómo cambian las cosas con el tiempo! … ¿o no?

«A quien no le guste que se vaya del pueblo».

La espera de dejar pasar

En el capítulo de ayer, hablábamos de las esperas vitales que nos encontramos en el camino, pero hoy lo vemos desde el punto de vista de los y las que provocan parte de esas esperas.

Qué mejor que esperar a que los temas pendientes se pasen o se solucionen solos. ‘Sólo es un pronto’ y como el tiempo adormece, pues ya será menos grave más tarde. Nos gusta mucho eso de eludir responsabilidades. Cruzarse de acera cuando nos viene mal, o decir que ‘el móvil me lo dejé en el bolso y ya era muy tarde cuando vi la llamada’. Bendita tecnología.

Sí, es muy adulto (y no es sarcasmo) lo de dejar pasar las cosas. Si en algo se caracterizan los niños es en ser crueles y esa crueldad es fruto de la sinceridad. No la sinceridad objetiva de una persona vivida, sino la sinceridad de decir sin tapujos lo que piensan y decirlo al momento. Los adultos, no son crueles. De todos es sabido.

Será entonces que es muy de adultos responder con tazones de indiferencia a las personas que más te ofrecen. Sí, en cuanto parece que ese que ofrece empieza a pedir lo suyo, la persona que ha estado alegremente recibiendo se asusta del monstruo que ha creado. áPor Dios! Si nunca he rechazado (casi) nada por no hacerle daño. Si es que me cae bien, no es por nada. Pero… esto no puede ser. No puedo controlar la situación. Esto es demasiado violento. Haré lo que hacen los adultos, no voy a ser cruel. Dejaré que se le pase el mal momento. Es que todos tenemos alguna vez un mal momento. Dejar pasar es la mejor opción, sí, sí. Siempre funciona. :-)

áFotos No!

Luego, también está lo de huir a Cuenca o Saturno (según gustos) para evitar la expresiones viscerales demasiado íntimas. El truco es el siguiente: ya que te vas, al que tienes en stand-by sólo le dejas la opción de que evite los temas escabrosos los últimos días antes de la huída, ya que en esos días sólo estás para fiestas, no para comeduras de tarro. Es estupendo. :-)

Aunque siempre queda lo del caparazón. Los venden muy bonitos y alegres, algunos con orejas de gato, de colorines y hasta con canciones en japonés. Su uso es simple. Cada vez que nos venga un tema pendiente sólo hay que sostener fuerte-fuerte el caparazón y esperar, cuan numantinos, a que se le quiten las ganas de traspasarlo al tema pesado ese. :-)

Lo único que recomiendan los expertos si eres de los/las que dejan pasar el tiempo para solucionar los temas pendientes, es convertirse en un/una erudito/erudita en meteorología y siempre llevar un buen paraguas a mano, porque nunca se sabe cuando va a haber tormenta, como dicen Los DelTonos…

Banda Sonora recomendada:

  • «Soy un ser humano» x Los Enemigos – «Obras Escondidas (1985-2002)».
  • «Tormenta» x Los DelTonos – «GT» (2005).

Dedicado con mucho cariño (aunque no lo parezca) a una amiga que lo leerá y a otra que no. Un abrazo a la que lo lea.

Confesiones crepusculares

Mírate. En el dedo índice derecho, antihemorroidal y en izquierdo, pomada antihongos, porque en la piscina o vaya-usted-a-saber-dónde se pilla cualquier cosa.

Te miras ambos índices después de lavarlos – porque no se deben mezclas ambas pomadas – y los rozas con sus respectivos pulgares. Además, hoy no te has tomado las pastillas y notas que la urticaria idiopática que va y viene vibra bajo tu piel. Si no rascas, no habrá habones… Si no rascas, no habrá habones…

Te giras y acaricias tus curvas, bueno, tu curva característica de hombre. Con el dedo índice del antihemorroidal escarbas en el profundo agujero de tu ombligo y sacas una pelusilla que tiras al water. Como el dedo huele tras su visita al centro de la barriga, te vuelves a lavar las manos con agua muy caliente. Te acuerdas de un documental sobre gente con manías, fobias y comportamientos compulsivos.

Tras lavarte los dientes, cierras el tubo del dentrífico – tubo que preocupantemente tiene el mismo color que la crema antihemorroidal – con esos dedos índices que no puedes dejar de mirar. Exhalas tu ahora fresco aliento al espejo y mantienes la boca abierta. Entre empastes, fundas, agujeros negros en las muelas y las que echas de menos crees que conseguirás pagar la educación universitaria a los cinco hijos del dentista gracias a la dentadura completa que te tendrán que poner antes de los 50.

Cara en herrumbre

Desde detrás de tus gafas ves que tu ojo izquierdo está irritado por culpa de las gramíneas a las que te has enfrentado esta tarde sólo por salir a la calle.

Observas que los pelos de las orejas te han vuelto a crecer más negros aún, si cabe. Te fijas en el entrecejo y ves que se ha repoblado a pesar de tus esfuerzos a coup de pinza. Y hablando de pelos, mañana habrá que afeitarse y ya estás viendo una cana nueva en la barba. Aunque en peores sitios pueden salir… Abres el armario para comprobar que sólo te queda una cuchilla nueva y que hay poca crema hidratante. Esa crema hidratante que dices a los demás que usas en lugar del after-shave, pero que relamente utilizas en cara y cuerpo como vulgar metrosexual, te afeites o no.

Cortas un trozo de papel higiénico y te suenas los mocos. Vuelves a cortar otro trozo de papel higiénico y vuelves a sonarte los mocos. Carraspeas y toses tres veces. Antes los catarros te duraban dos días. Ahora, dos semanas.

Cierras la puerta del baño y con paso quedo te acercas a tu dormitorio. Según abres la puerta estornudas violentamente tres veces seguidas. La ráfaga de aire frío que entra por la ventana que te dejaste este mediodía abierta ha podido con tus senos nasales. Con el pañuelo de papel menos acartonado que encuentras entre los miles que tienes en los bolsillos del albornoz que llevas puesto consigues detener el hilillo líquido de moco que tu nariz ha comenzado a segregar tras los estornudos.

Ya una vez tumbado en la cama, colirio para los ojos y un chute de spray nasal para cada fosa, por eso del ataque de las gramíneas invisibles. Miras la hora. Poco más de las 12. Preparas el desperador y te das cuenta de que estás cansado, pero no lo suficiente como para caer dormido en 2 minutos. Miras tus libros y revistas. Decides que mañana irás a la biblioteca de una vez para tener algo nuevo que leer mientras esperas al sueño.

Apagas la luz y miras al techo sin ver. Te preocupa sobremanera que no recuerdes qué has comido hoy. Cuando por fin te viene el recuerdo, te giras y cierras los ojos. Con una medio-sonrisa que no se ve, pero que tú sientes te dices: «Mañana, más y peor»

La lucha diaria

Me la ha vuelto a liar. Ayer mismo según salía del baño me puso una silla-trampa con cuchillas con la que casi me cerceno las piernas. Cada vez sus escaramuzas son más frecuentes y estoy notando que ya me está afectando a los nervios. Duermo mal y respondo peor cuando me hablan. Estar casi 24 horas al día alerta en tu propia casa te vuelve un poco irascible.

De todas formas, cada vez que sufro un ataque siempre me queda el recurso de la trinchera del salón para guarecerme. Me dolió tener que levantar el parquet y sudé la gota gorda para colocar los sacos terreros, pero desde ese día ni el enemigo ha avanzado ni yo he retrocedido. El alambre de espino le da tanto miedo como a mí.

No le perdonaré nunca lo del gato. Nunca. Sobre todo porque fui yo mismo el que le dio el cachito del filete. No sé como carajo consiguió evitar la bandeja electrificada del frigorífico. Desde entonces, ya no tengo un método fiable para saber si ha manipulado mi comida. Vivo a base de comida enlatada y cacahuetes sin sal, que son lo más aproximado a la fruta fresca que ingiero últimamente.

Hace tiempo que no lanza un ataque aéreo. No consigue ni rozarme. Un día, un morterazo poco atinado – Dios da pan a quien no tiene dientes – destrozó parte de la pared de la habitación de los invitados y su siguiente intento explotó en el salón de los vecinos de arriba provocando dos muertos y la insidiosa visita del perito del seguro que sólo ponía cara de asco cada vez que le caía algo del polvillo de los cascotes de lo que antes eran las paredes del piso.

Sombrajo en el pasillo

Yo sigo con mi táctica de guerrilla-toca-cojones. Le pongo cubos llenos de amoniaco o de cualquier otro producto de limpieza abrasivo en los quicios de las puertas. A veces, sin una regularidad fija, coloco cuerdas de piano cruzadas en el pasillo a la altura de la cabeza y le tiro un par de botes de gases lacrimógenos para que eche a correr. Tiene ya unas ‘líneas de expresión faciales‘ que no le quita ni la mejor crema. Hace poco, he conseguido un revólver – siempre me ha gustado lo de girar el tambor a lo ruleta rusa – y desde detrás del sofá le disparo a las rodillas cuando está desprevenido. áCómo se retuerce el jodido cuando acierto! Él ya se me llevó dos dedos de cada mano con la granada que me explotó en la cara cuando intentaba deshacerme de ella tirándola al patio interior.

No sé ni cuándo ni cómo acabará esto. Sólo sé que tengo al enemigo en casa y que lleva demasiado tiempo. Me tomé demasiado literalmente lo de «ten cerca a tus amigos, pero ten aún más cerca tus enemigos» que me dijo el Padrino (II).

Banda Sonora recomendada:

  • War x Edwin Starr «War»[Single] (1970).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/Edwin.Starr_War.mp3

VídeoTrayectos vol. VII: Santiago (en dos partes) 02.09.08

Por cuestiones técnicas – y por cuestiones estético-conceptuales, aunque no lo parezca – este VídeoTrayecto está dividido en dos partes. Disfruten de la proyección.

gentes – 1 no-santo – tuna compostelana – misa de peregrinos de las 12 con monja y curas – gaiteriro en prácticas – give me 5, man! – r.i.p.s – o blanco tren – (triste) propina en el suelo – balaustrada con praza do obradoiro al fondo

gentes – calles – nombres curiosos – gaiteriro de los buenos – eh, colega ¿y mi cerveza? – gentes – perrico – más gentes – culebra de hierba

Todos los VídeoTrayectos de golpe en la Categoría VídeoTrayectos.
Lo que prentenden ser los VídeoTrayectos se puede conocer en su primera publicación.

Bodysnatchers maquinales

Cabeza flotante y asombrosa máquina con una bombilla gigantePulsar para ampliar imagen
Safe Creative #0811091266493

Tengan una cosa clara y es que esta cara no es de terror, que es de furia. Como de poderoso caballero.

Mírenlos, tan iguales. No se enfrentan. Sólo se chocan como amebas en caldo primigenio o como coches de juguete a pilas la mañana del día de reyes.

Pero, esa máquina… no está bien que exista. No, no y no. Todos somos uno y uno somos todos, pero esta máquina ni es ni uno ni es todos. Sólo es máquina y nosotros no. Es envidia metálica y frustración por choque entre lo inerte y lo cálido.

FIN

De la serie: Compostages*, serie de collages fotográficos de lugares irreales acompañados de textos casi más extraños que las imágenes en sí.

Banda Sonora recomendada:
«Ciempies» x Josele Santiago y sus menudencias – Loco encontrao (2008)

* Composiciones recuperadas de los inicios (1999-2000) del autor de Sr.K con el Photoshop remasterizadas para internet .

Créditos de los elementos de la composición:

  • Cara-que-todo-lo-ve, captura de la película The invasion of the bodysnatchers (1956)
  • Fotografías digitales y analógicas de Caín Santamaría – cainSan.com (1998 – 1999)
  • Dentadura escaneada una publicidad de una clínica dental de Vizcaya (1999)