::: Historia de una historia.
Soy impaciente por naturaleza y en ocasiones juego a inventar que en un futuro tendré recuerdo del momento que ahora es presente. Dentro de un tiempo mi vida puede que cambie significativamente, o puede que no. La gente que está alrededor girará en otros ámbitos. Es ley de vida. Otra órbita que no será la mía. Y esto es lo que me anima a poner en práctica la extraña manía de condicionar los actos del presente para definir el futuro. Siempre pensando en que pasará si…
Jugando con recuerdos futuros paso la mañana entretenida en pensamientos que me llevan de un lado a otro sin un destino fijo, sin moverme del sitio.
Y es que la mente es una herramienta asombrosa que usar cuando te sobra el tiempo.
Algo que siempre suele ocurrir en esta circunstancia, es que las historias buenas se me ocurren en la franja del sueño en la que pierdo el control de mi mente, olvidándose al rato cuando descubro que me quedé dormida por no mantener la vigilancia viva. De este modo siempre vuelvo a comenzar una nueva y trepidante fantasía en mi cabeza que me tiene entretenida otro ratito hasta el próximo sueño, donde volveré a peder el control hasta que me despierte. Esto es un sueño escrito o eso creo.
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