::: El puzzle que no lo fue.
Esta historia cuenta la triste existencia de un puzzle que no fue puzzle. Solo hubo unos instantes en los que todas sus piezas formaban una imagen bucólica, de las que solo se ven si vas al mar. Un acantilado por el que el mismo puzzle rodó, hasta perder su forma.
Y es que estas tres líneas anteriores describen la decisión más dura del día. Deshacerme de un elemento que ha estado ahí durante los últimos 9 años. Un elemento que siempre ha ido de aquí para allá sin tener un rumbo fijo.
Cuando mi hermano hizo la mili, (fecha que sirve siempre para recordar cuando lo compré), decidí acabar un puzzle de 2000 piezas. Ahí empezó un reto que hoy se ha ido al cubo de la basura.
Acabarlo, lo acabé, y desconfiando de mis habilidades manuales decidí llevarlo a una tienda donde le pondrían fin a mi trabajo. Primero encolarlo y luego enmarcarlo.
Ya le había buscado yo una pared donde exhibirse.
Pasó el tiempo y el amable señor de la tienda no llamaba para recoger mi obra. Decidí pasarme por el establecimiento a los 2 meses y mi sorpresa fue una terrible decepción.
Una caja de zapatos contenía todas las piezas de mi puzzle sin ningún orden. El mismo puzzle que tenia que estar colgado en la pared de mi habitación.
Al parecer los pies del amable tendero tropezaron cuando trasportaba mi puzzle de un lado a otro del almacén.
Con la caja de zapatos en una mano y el tablero que lo sujetaba cuando aún tenía forma salí de la tienda con la sensación reprimida de querer matar alguien.
Un vez más, encontré un sitio para mi desbaratado trabajo y con el tiempo volvió a tomar forma, a mostrar esa imagen bucólica del mar.
Desgraciadamente el amable señor de la tienda se quedó, supongo que involuntariamente, con parte de este trabajo. Faltaban 12 piezas, que intenté conseguir en la casa oficial del puzzle, pero como el tiempo ha pasado y ha pasado demasiado, esta idea quedó descatalogada, como el puzzle.
Así, acaba la historia de un puzzle que lo fue por unos instantes, cortos, si lo comparamos con el tiempo que he tardado en tirarlo a la basura.
Mañana me compraré otro.
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Si yo te contara…
Mi madre tiene la costumbre de comprar puzzles no muy difíciles en los supermercados… y de hacerlos enseguida para comprobar si están todas las piezas (una manía suya: está empecinada en que, a veces, a los puzzles les faltan piezas)
Pues bien, cuando me fui de casa, entre mis bártulos, apareció una pieza de un puzzle… de uno de los puzzles de mi madre…
Me imagino que mi madre descambió el puzzle en su día así que no veo motivo para devolversela… pero tampoco he tirado la pieza y, ahi sigue, en la mesa del estudio recordándome que, a veces, de todas formas, las madres tienen razón… a su manera…