::: Abuelas de mentiras

será que soy algo tradicional para ciertas cosas, pero…. yo prefiero las abuelas de mandil, las que sueltan palabras raras como –niño! coge el chambergo que te vas a resfriar - y las que cuando untas pan en la cacerola de pollo hecho en la cocina económica, te dan con la ‘rodea’, un término que sólo utilizan las abuelas de toda la vida.

Si, sin duda alguna tanto maquillaje, tanto pelo ‘cardao’ y tanta faja ajustada me da repelús, creo que no es natural. El tinte que esconde las canas no es natural. El maquillaje que esconde las arrugas no es natural y los zapatos con un tacón de 10 cm no es natural en una abuela de setenta años, es un milagro.

Por eso y porque ya conocéis mi debilidad por los pueblos y por su olor a viejo, a madera quemada, a chimenea, a frío de puro invierno, al silencio de noviembre en las calles vacías, no veo una abuela moderna colocada en esta escena. Es antinatural.

A estas las veo sentadas en la cafetería del Polisón junto a todas las amigas que lucen con mucho orgullo un animal muerto atado al cuello. Supongo que hablarán de lo mal que se portan las vecinas de abajo y las de arriba y del perfume carísimo que se acaban de comprar y que les durará 7 años más, porque es un olor que se queda en la ropa y da igual cuantas veces lo laves porque no tendrá solución. Seguirá ahí, en la ropa, igual que las abuelas de mentiras seguirán sentadas domingo tras domingo en la misma mesa con la misma gente y en la misma cafetería donde un café vale dos euros y por supuesto con este precio tiene que durar cuatro horas, hasta las ocho y media, más o menos, hora de recogerse. Que frías son las abuelas de mentiras.

7 comentarios

  1. Fernando Manero 27 Octubre, 2008 9:14 am

    Conocerte a tí ha sido un descubrimiento, una de las experiencias más agradables de este encuentro. Y aunque comprobé que no probaste bocado, tu conversación y tu visión de las cosas me parecieron muy interesantes. Que tengas mucha suerte en todo. Un cordial saludo

  2. Fuentecillas 27 Octubre, 2008 11:41 pm

    Hola niña, Yo también prefiero a las abuelas de mandil en mano, rodea, herrada, trebedes, y muchas más. Todas esas palabras de las abuelas de antes y sobre todo su forma de ser, cariñosas por encima de todo.
    Espero que coincidamos más veces, en algún que otro evento.
    Un saludo Fuen

  3. Merche Pallarés 29 Octubre, 2008 4:13 pm

    Querida Laetitia, fue un placer conocerte aunque no cruzamos ni una palabra. Me hubiese gustado pero el encuentro fue breve. Tienes razón sobre las abuelas de toda la vida, a la mia siempre la conocí con pelo blanco. A mi, sinceramente, me hubiera gustado dejarmelo todo blanco pero como tengo que trabajar fuera del hogar (cosa que no hacían nuestras abuelas) y las apariencias tienen mucha importancia hoy en dia pues ¡me lo tengo que teñir! La verdad es que es algo que me repatea pero no tengo más remedio por ahora. Será diferente cuando me jubile. Igual en la próxima reunión que tengamos me ves como realmente soy, con el pelo totalmente blanco ¡ah! pero SIN faja. Muchos besotes, M.

  4. Antònia P. 30 Octubre, 2008 1:40 pm

    Envejecer con dignidad y aceptando las arrugas tendría que ser fácil aunque no lo es.
    Mea culpa: me gustan los tintes del pelo, el maquillaje discreto, los tacones de 5 cm, tampoco exageremos, y el perfume discreto que compro en Andorra cuando voy.
    Te cuento un secreto: la vejez es sólo apariencia y está en los ojos que miran y no en nuestro interior.
    De todos modos cuando tenga 80 años, usaré ese champú azul para el pelo blanco. Me pondré colorete y espero no tener que darle con nada a mis nietos si es que llego a tenerlos.
    Un placer conocerte a ti y a tu blog.

  5. Laetitia 30 Octubre, 2008 9:19 pm

    Empiezo a sentirme mal. Mil disculpas si he ofendido a alguien. No era mi intención. “Abuelas de mentiras” hace referencia a todas las abuelas octogenarias que estaban sentadas en el Polison. Por si no lo habéis notado…. no me gusta esa cafetería, por varias razones. En otro post, os cuento otra. Un beso y lo mismo digo: fue un placer compartir una comida, historias e ideas nuevas con todos los asistentes. Muchas veces.

  6. Antònia P. 31 Octubre, 2008 9:13 am

    No, en absoluto, no te sientas mal. Todavía no soy una abuela y creo que Merche no va a serlo jamás (en el sentido de vieja).
    No te disculpes, a mi también me da no sé qué estas mujeres cubiertas de pieles y sedas que intentan aparentar lo que no son. Tu texto es muy divertido y me ha recordado a todas esas “señoras” que también existen en mi pueblo y que se desmelenan en cuanto se quedan viudas.
    Un beso.
    Amenazo con volver a menudo

  7. Merche Pallarés 04 Noviembre, 2008 4:48 pm

    No, no te sientas mal querida Laetitia. He entendido perfectamente el sentido de tu post. Pero como yo soy de las que me dejaría el pelo blanco pero me repatea que por cuestiones de trabajo me lo tenga que teñir pues entiendo lo que quieres decir. Ahora, a los 80, si es que llego, lo tendré blanco, blanco y ¡encantada! Besotes, M.

Deja tu comentario