::: Viernes, Sábado y Domingo

   


El tiempo no acompaña; viernes, un día gris, lluvioso, pero no me preocupa porque a las 20.00 tengo clase de inglés y eso significa que la tarde del viernes está ocupada.
    Ceno en casa de mi hermano. Algo distinto a lo habitual, rompe mi rutina. No ceno en casa con mis padres. Mi hermano tiene novedades tecnológicas y estamos un buen rato averiguando el funcionamiento de un “superaparatomusical” con las instrucciones en portugués. Esto me mantiene ocupada. Estoy bien. Después de cenar, tengo que volver a la rutina, a casa de mis padres.
   
Llueve. Conduzco por la autovía con el “radiocasete” apagado. Me gusta escuchar la lluvia. Mañana por la mañana me voy a andar la ruta de siempre. Esto me relaja. Llego al garaje, la puerta sigue tan lenta como siempre. Cuando salgo del garaje me doy cuenta de que tengo que ponerme al día en inglés. Tengo un examen… y quizás mañana no tenga que salir a tomar algo. Bueno, igual no hay que hacer ese esfuerzo que supone quedarte en casa un sábado. El plan que se presenta no parece atractivo.
    Al final pongo la tele con el volumen bajito y están dando un programa de corazón…
    Son las 10.00, desayunaré, recogeré la habitación y me iré una horita a andar por Fuentes Blancas. Hay sol y eso me anima.
    Al plan se apunta mi madre. Bueno, no está mal, pero…no es lo que yo había pensado.   
    Hora de comer, hora de siesta, hora de ducha. ¿Y ahora que? Hora de aburrirse.
    Voy a dar una vuelta con el coche.
    Al final me he comprado  “El alquimista”, edición de bolsillo, estupendo para leer en cualquier sitio.    
    Una que no sale, los demás tienen planes y no me apetece compartirlos.
   Mis recuerdos me atormentan. Están ahí. Hago zapping y mis conexiones cerebrales me llevan al mismo punto. A mis recuerdos. ¿Pero que hago? Esta pregunta no tiene respuesta. Bueno esperaré a las 22.30 y tomaré 3 chismes con un amigo. Mi único plan.
Después de todo el día de ayer no fue tan malo. Hoy puede ser peor. Levantarse con los ladriditos de un perro, es algo que no había experimentado nunca. Tengo visita, esto está bien, porque retrasará la batería de preguntas sobre la noche anterior.¿A qué hora…?¿Con quién …? ¿Dónde…?
Son las 12.30 y no puedo ir a Fuentes Blancas por la maldita lluvia. Mierda.
Esta tarde estudiaré ingles, navegaré en busca de cosas pendientes.
El “Osaca” me mantiene entretenida un rato. El “Hormiguero”, dos horas y media. Y el final de la revista no me llega hasta las 21 de la noche, que empieza Aída. ¿Qué hago? ¿Café? Esta lloviendo y no para. Bueno-vale, café.
¿Hola?, ¿que tal?… Vale… Pues nos vemos mañana. Un beso.
Un artículo me tiene entretenida. No me atrevo… En realidad son cosas mías, y no es para tanto.
Bueno, ahora es cosas de todos.
Y sigue lloviendo, pero…. Empieza Aída.

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