::: Un día en la Expo. Capítulo 01.

Si hubiera escrito este post con el cabreo que tuve ese sábado de colas, calor y gente a cascoporro llamado día en la Expo, el resultado podría haber sido peor, por eso he dejado refrescando mi mente, para poder ser objetiva… y quitar la venda de la ceguera, la del cabreo, la que emborrona los pequeños detalles.
La Expo por aquí, la Expo por allá, bla,bla, bla, bla bla. Bien, yo estuve un día entero, desde su apertura hasta el cierre a las tres de la mañana y la verdad la puntación que le pone una servidora es de aprobado por los pelos.

Muchos pabellones,… a menos ciento veinte pabellones, llenos ¿de que? De plasmas!, si señores de plasmas de todas las pulgadas posibles, 19, 20, 29, 42, 60 y subiendo. Proyecciones, y más proyecciones. De aquí y de allá pero proyecciones.
A mi parecer, con el dinero que se ha invertido en este evento podían haber puesto algo más que plasmas. Se salva el pabellón de Mónaco que tiene una piscina no piscina muy divertida pero de la que únicamente puedes disfrutar unos minutos, por eso de que hay colas y demás.

Y hablando de colas. Colas largas, más largas que un día sin pan, con lo panera que soy yo. Colas en todos los pabellones y edificios emblemáticos y para acceder a estos hay que sacar el ‘fast pass’ que no es otra cosa que un ticket de la compra donde dice a que hora puede usted acceder a dicho edificio emblemático. Pero cuidado. Usted solo puede sacar un solo fast past y hasta que no lo gaste no podrá acceder a ningún otro edificio bonito de esos en los que cae agua por todas partes….

Y así funciona el fast past señores. Si, si funciona pero con un volumen de gente aceptable. Desde luego el efecto del fast past deja de notarse cuando son dos mil personas las que están en la cola del fast past desde las diez de la mañana aguantando el calor de Zaragoza, ese calor seco, seco y seco.
Y hablando de calor seco….

5 comentarios

  1. manzacosas 17 Agosto, 2008 5:39 pm

    Hola. Ya ves. Esas cosas pasan por acudir a esos latazos de atracción de masas sin más fundamento que mover dinero de unos bolsillos a otros. Nunca he creído en esas cosas. Un saludo. Manzacosas

  2. Sr.K 18 Agosto, 2008 7:31 am

    Perdón de antemano ;-P , pero… ¿no es cierto que si vas al levante el 15 de agosto es imposible encontrar hueco en la playa? ¿no es cierto que si vas a un concierto de los Rolling te vas a juntar con miliardos de personas? Pues eso. Es una Expo (y en fin de semana ¿no?).

    Sólo queda relajarse y disfrutar de lo que te dejan ver, que seguro no es tan malo. Ya que entras en el juego, juega. Lo imporante es participar, no ver todos los pabellones.

  3. Laetitia 18 Agosto, 2008 8:40 am

    No estoy de acuerdo contigo Sr.K.
    Pagando lo que pagas lo menos que pueden hacer es asegurarse de que la gente que está dentro vea al menos un tercio de las cosas que hay que ver.
    Pero … que ocurre?,… que el dinero es el dinero y contar visitas está bien si se llenan las arcas. La segunda parte, la satisfación del cliente, no importa como deberia de importarles.
    Dinero, dinero y más dinero. Si aún sabiendo que toda la gente que entra no puede acceder a casi nada, …¿por qué permiten la entrada masiva?… ¿por qué exite el overbooking?…

  4. manzacosas 18 Agosto, 2008 6:07 pm

    Hola. Totalmente de acuerdo con Laetitia. Un saludo. Manzacosas

  5. Sr.K 20 Agosto, 2008 7:32 am

    Está dicho: la Expo es un sacadineros, no es otra cosa. Las expectativas son las que defraudan, no la Expo en sí. Todo es cuestión de saber a qué se va y saber a qué se juega en la Expo, que al parecer es a los trileros: “¿dónde está la bolita?”.

    Aporto que desde que decidieron llamar a la mascota de la Expo “Fluvi” (¡puag!) en lugar de “Gotica” (que no “Gótica”) decidí no ir a la Expo y visto y leído lo que hay sólo me queda curiosidad por ver el espectáculo del Iceberg, pero puedo vivir sin ello. Lo superaré ;-P

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