::: Un día de reflexión
No hay que votar, no, al menos de momento. Solo que me apetecía escribir cuatro frases que circulan por mi cerebro y las he llamado reflexiones. ¿Reflexiones de que?,… de nada, pero me ha gustado el nombre de Reflexión.
Cuando levanta el día me recrimino ante un espejo. Me doy cuenta de que tumbada mis pies están mas lejos de mi cabeza que cuando estoy de pie. Que cosas. Ya me lo dijo mi traumatólogo, un hombre llamado paradójicamente Dr. Hueso: a partir de hoy, te verás diferente.
Lo decía sobretodo porque me dejó una bonita cicatriz de 20 cm. en mi tobillo derecho.
Esos pequeños detalles son los que día a día me recuerdan que la vida no es perfecta. Lástima aquí y allá por gente que no conozco pero que no se merecen lo que tienen, esa imagen que muestran al resto de seres humanos. Y entonces caigo en la cuenta: Otra vez tu cara. Todo los días haces el mismo camino y cuando llegas a mi encuentro siempre pienso lo mismo: que pena de mujer, que mal me haces sentir sin ni siquiera saber tu nombre ni tu el mío. Me pasa a veces y odio sentirme así. Odio la compasión.
Compasión tampoco tiene el mosquito que entra en mi habitación y a pesar del tamaño de esta, siempre consigue colarse entre las sábanas para darse un banquete con el muslo derecho. Y lo mejor es que consigue sobrevivir a tantas y tantas vueltas como doy en la cama. Es increíble. Al día siguiente sigue con la pierna izquierda.
Al día siguiente, cuando me levante, le restaré espacio a los recuerdos para colocar libros. Y no es una metáfora, es una realidad que encuentro cuando finalizo una historia y la coloco encima del armario, a modo de balda. Ahí, encuentro esos recuerdos de bautizos, bodas y comuniones que funcionan como sujeta libros porque no tienen otra función que recordarte los primos y tíos que tienes.
Pues después de eso y si acaba el concierto nocturno de ladridos conseguiré dormir hasta mañana al menos, aunque no pueda pensar con tanto ruido alrededor. Y mi ultimo pensamiento es o eso creo, es que ,ya sabiendo que no hay vuelta atrás solo me queda mirar para delante y afrontar mi derrota y por supuesto tirar de ella. Que por cierto: pesa.
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Ya sabes que, para mí, todos los días son la crónica de una derrota, aunque estén llenos de logros. Incluso para el mosquito.
Las cicatrices son para enseñarlas.
Hermosa reflexión.