::: El sello en la frente
Yo alucino. Sales de casa y tienes que estar con mil ojos para que no te lleven lo que es tuyo. Con esta frase creo que me quedé dormida ayer. Todo hacia referencia a una conversación entre caña y caña sobre los robos y la inseguridad en otras ciudades. La cara de turista hay que evitarla. El sello de entrada y salida de las discotecas es lo que llevamos en la frente cuando nos vamos de turismo. Por supuesto solo lo ven los más avispados. Un sello donde se puede leer : ‘soy turista y tonto’ y que algunos con mucho esfuerzo conseguimos que se mimetice con el resto de piel de la frente.
Está claro que cualquiera puede ser la victima pero creo que hay cosas que se pueden evitar. Por ejemplo: que te roben el móvil de un mini bolso cuya única sujeción es un trozo de velcro. O que te se lleven cualquier bulto que lleves encima, bien sea una bolsa de compras o una maleta o lo que queráis… que sea.
Se llama prevención la acción de vigilar no constantemente si no de forma indirecta tus pertenencias. No las dejes colgadas de una silla. No las dejes encima de la barra. No las dejes en un ‘pinchito’ de barra alejado de ti. No las dejes encima de una silla al lado tuyo. Déjalo en frente de ti. O colgado de tu hombro o asegúrate de tener bien vigilado el campo donde andan tus pertenencias. Y por supuesto, no te vayas al baño dejando la mesa al cuidado del camarero. En fin.
Parezco un ‘telediario informativo’ en pleno puente de Semana Santa. Si te vas de vacaciones y vives en un chalet de súper lujo asegúrate de dejar las persianas medio bajadas para que ‘los malos’ no piensen que la casa está vacía. Bueno, pues si sales de casa, asegúrate de llevar el bolso más seguro que tengas y colgadito del pecho, eso es, para tenerlo bien vigilado,…. de lo contrario pasarás y harás pasar un mal rato por algo que se podía haber evitado.
1 comentario
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La inseguridad existe en todas la ciudades por igual. La única diferencia está en estar informado. Los autóctonos de una ciudad sabemos dónde ir y por dónde no pasar a determinadas horas si queremos conservar nuestra integridad física y económica.
Sé de buena tinta que las cazadoras de piel en esta bravía ciudad castellana “vuelan” en bares en los que ni hay carteristas profesionales ni “mala gente” con “malas pintas”. Es peor la ruindad y miserabilidad de los no-delicuentes que la profesionalidad de los delincuentes de toda la vida.
Por lo menos, sabes a qué atenerte cuando te cruzas con un profesional del delito. Cuando te cruzas con un/una miserable no sabes si partirle la cara o reirte de él.