::: Antes viviamos sin él.

Descubro, cuando ya estoy demasiado lejos de mi casa, que mi móvil se ha quedado en la mesilla.
¡Pero como puedo ser tan despistada!
Cinco minutos antes lo tenía en la mano. Precisamente hoy, que tengo que quedar con un amigo, yo voy…y me dejo el móvil en casa. Que desastre.
Un montón de temores aparecen en mi pensamiento en estos momentos. Que pasaría si pierdo las llaves, la cartera, etc., si no tengo móvil, ¿que haré? Tendre que buscarme la vida, pero aun peor, ¿Qué hago si pincho una rueda de camino al trabajo? ¿Que hago sin móvil?
En mi cabeza ronda una secuencia de película de miedo, donde paseo por el arcén hasta conseguir encontrar un teléfono de estos de carretera, que lógicamente no funciona… y la noche se presenta si más.
Que apuro. Y si me llaman y no estoy?, que rabia, tendré que llamar yo para decir: hola, soy Laetitia ¿Quién eres? Mejor que no me llame nadie.
Mientras estas líneas pasan por mi cabeza ya he llegado a casa y ahí está, donde lo dejé. ¿Dónde iba a estar si no? No hay llamadas ni mensajes y tampoco me ha ocurrido ningún infortunio donde echar de menos este ‘aparatejo’…
 “Antes sin móvil nos entendíamos bien, ahora con móvil no nos entendemos”.
Me metí en una conversación ajena y escuche eso. Que razón tiene este señor.

2 comentarios

  1. cimujo 01 Agosto, 2007 10:50 pm

    Cierto es que sin un móvil ahora mismo puedes sentirte como desnudo, pero si se piensa un poco, es mayor la necesidad que nos hemos creado, que la necesidad real…

  2. trupitomanias 02 Agosto, 2007 2:05 pm

    hay días que lo mejor que puede pasar es que te lo dejes de nuevo en la mesilla…..

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