::: Actualizando el currículum…
Actualizar el currículum a veces se convierte en algo desquiciante. Yo lo comparo con intentar arreglar un cacharro al que le suena una pieza dentro. Cuando lo destripas y lo arreglas, siempre sobran piezas, pero funciona. En mi caso en vez de aumentar mis conocimientos descubro que por falta de uso, he perdido lo poco que sabía en algunos campos…
Revisando, revisando descubro que puedo modificar ciertos datos, pero que aun así, tengo más para quitar que para poner… ¡que desastre!
Y es entonces cuando comienzo mi ritual de “promesas tiempo libre” ahora que llegan los días mas relajados. Repasar conocimientos sobre algunos de los programas que aprendí la temporada pasada es la mayor promesa y la más difícil de cumplir. La experiencia me dice que siempre me digo lo mismo con el resultado parecido. El tiempo libre, sigue libre.
Y es que… ya lo dice Sabina: ‘las mejores promesas son las que no hay que cumplir’. Entonces… para que castigarse con promesas de aprendizaje o recordatorios si la próxima vez que actualices el currículum volverán a aparecer más conocimientos en desuso.
Pues la respuesta es sencilla, pero cruel. Se trata de no inflar el currículum por que sí,… sino de mantener con aire lo ya inflado, algo que aprendiste en su día, y que además, te sigue interesando en determinados instantes, para decir, ‘yo sé como funciona eso’, en vez de la frase de marras,… ‘uy, yo sabia pero se me olvidó’.
Todavía sin decidir que es lo que no voy a quitar, me decanto por el diseño de mi currículo para que despiste al personal, y no se fijen tanto en lo importante, al menos hasta que me ponga las pilas en mis promesas. Pilas nuevas claro.
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Si que es chungo, si, eso del curriculum, pero te has dejado el detalle de la foto, vaya agonía me entra cuando hay que hacérselas nuevas para el C.V.