Entradas de la categoría 'Relātus Lunatĭcus'
::: Relato: pero que jeta tienes…
No me acuses de cobarde. Cállate y lee. Siempre he querido decirte algo. Y no he encontrado el lugar ni el momento. Ahí va:
Llevas años haciendo como que no pasa nada. Has dejado pasar tanto tiempo que la costumbre se ha vuelto ley.
Siempre pienso en si… yo sería capaz de hacer lo mismo. La respuesta es: No. No porque por una mierda de detalle tomado por costumbre, has creado en mi cerebro una imagen de ti que puede que no sea real.
Ahora, la situación se presenta al revés. Si yo digo algo, la mala imagen y el comentario absurdo desde mi punto de vista me lo vas a pegar a mí en la espalda.
Siempre has sido igual. No sé de qué me sorprendo. Lo que si sé es que cada vez que alguien menciona el tema me sube una mala hostia de los pies a la cabeza que no aguando. Si,.. soy borde aquí y ahora, porque ha pasado tanto tiempo desde que me enseñaste tu verdadera cara que me enfado conmigo misma por ser tan gilipollas y dejar pasar el tiempo sin pedir explicaciones.
No me valen tus buenas caras y tus extensas sonrisas. No me valen por que no son nada.
Es lo que hay.
Moraleja: Abre más los ojos y mira a tu alrededor, ten en cuenta a la gente que te rodea o sin querer les puedes hacer mucho daño.
::: Uno de esos días…
Con este texto vamos a jugar a empezar cada párrafo con la misma frase. No lo olviden y repitan conmigo (salmo responsorial): Hoy es uno de eso días….
….que hay que borrar del calendario. Mal desde que amanecí sin ganas de levantarme pero pensando en los papeles que me esperaban en el escritorio y esa lista de cosas que permanecían aún sin tachar en mi libreta roja de cosas por hacer.
…. en los que tengo la sensación de que en algún momento de mi camino ‘me he saltado’ el cruce del éxito, la suerte, la felicidad, los buenos ratos, todos estos ‘pueblos’ que hace tiempo conocí y a los que ya no sé por donde llegar.
… en los que solo meterte a la cama reconforta aunque sea sábado y las 23 de la noche, pensar en una mañana de domingo deportiva es una medio excusa para no salir y ver lo mismo de siempre.
… en los que compras algo decorativo para una habitación que esperas abandonar en pocos meses, que necesitas abandonar en pocos meses, pero lo haces con toda la ilusión y cuando lo has pagado piensas: ¿pero,…con esto que hago si me voy de casa?
… en los que tienes a la gente en frente de ti contando lo felices que son, lo bien que les van, los planes que tienen, mientras tu cerebro piensa,…. ¿y yo? ¿Que coño pasa conmigo?
… en los que tu cerebro está lleno de preguntas para las que no encuentras ninguna respuesta. El tiempo dice la gente,…dale tiempo al tiempo. Un mierda, le digo con mucho respeto a toda esa gente que no se cansa de repetir lo mismo,…yo creo que mi tiempo se está agotando y no veo ninguna alternativa. Bueno, si,…. si veo alternativa, pero solo pasa en las películas de sobremesa así que no me vale.
…en los que mi madre intenta complacerme con todo lo que sabe que me gusta y yo coloco mi mejor sonrisa en mi cara y pienso ¡que suerte tengo! que con la mala leche que me acompaña hoy todavía me dedica su tiempo.
… en lo que quiero pensar que mañana no será así.
Repitan conmigo: mañana no será así.

::: Relato: las luces de otro sitio
Estar desubicado. No encontrar su sitio era lo que le preocupaba, lo que le mantenía distantes de los demás. Todo era diferente y cuando se ponía el sol, como en cualquier otro lugar, comenzaba el día cargado de energía. Sin embargo cuando las farolas se iluminaban una tras otra en una larga calle desconocida y por la que recorría varios metros todos los días en la misma dirección, perdía el poder de su pensamiento y la nostalgia le acompaña hasta que por fin lograba quedarse dormido con el parpadeo de la televisión. Todo era extraño. Extrañísimo.
No podía imaginar que esta situación fuera tan dura. Nunca visualizó los momentos vacíos que tanto daño le hacían ahora en su mente, inquita soñadora y ahora desubicada.
Tras horas dándole vueltas a lo mismo se preguntó: ¿estamos rodeados de personas o solo de los nombres que distinguen a unos de otros? Porque… cuando existe un vacío, un tiempo que no puede rellenarse con la compañía de las personas que te rodean habitualmente ¿estamos rodeados de gente o de vacío?
Estaba aturdido de pensamientos negativos. Un mal sueño que duraba demasiado tiempo. Una sensación poco agradable de debilidad ante todo lo que le rodeaba. Pena, compasión y un largo etcétera del que no conseguía recuperarse. Un suspiro que acompañaba todos los movimientos que hacia. Un no saber porque estoy aquí, ni así. Un cambio que se merecía como el que más y sin embargo no funcionaba según lo programado. Mirar hacia delante suponía recordar el presente y el pasado. En un momento de su vida imagino dejarlo todo pero ni para esto estaba preparado. No olvides lo que tienes, lo que eres, no olvides como eres. No te dejes vencer por un sueño que dura demasiado tiempo.
El día volvió a amanecer, una vez más. Se desperezó e incorporó sintiendo un dolor en la espalda y el viento en la cara. La calle era la misma y luz la de otro lugar que no era como el que había soñado. Que se acabe el sueño ¡por favor!
::: Relato03: Pelea
Cuando tengo esta sensación, odio sentirme así. Sin palabra que decir.
Si. Tienes razón, por eso no tengo nada que decir.
Y me jode.
Darte la razón supone que no he comprendido lo que me quieres decir.
¿Por que?
No sé, pero ahora me siento mal.
Lo fácil seria salir corriendo y dejar todo lo que hago para vivir sin preocupaciones prescindibles.
Yo me las he buscado. Yo tengo que acabar con ello. Si no…’ello’ acabará conmigo.
Tienes razón una vez más. Y me jode.
No me sueltes la frase de ‘ya te lo dije’ porque aunque tengas razón eso acabaría con mi moral.
Ya me lo dijiste. Lo sé, pero no te hice caso.
Quise comprobar si seria capaz de hacerlo y ahora, pago las consecuencias de no hacerte caso.
Todo seria más fácil si pudiéramos utilizar el ctrl. z en el cerebro tantas veces como nos diera la gana.
Todo seria más fácil si no tuviéramos obligaciones. Si no tuviéramos compromisos.
Si no tuviéramos conciencia que nos ataca a nosotros mismos.
Que débil soy. Que tengo miedo de mi propia vocecilla interior.
Habla más alto que cualquiera de los que me rodean y me obliga a hacer caso de mis obligaciones.
Peleándome con mi pensamiento, que estúpido.
Mi vida no ha sido la misma desde que me leí cierto libro.
Sin comentarios::: Observando al observador
Ahí están en el pasillo, todos más tiesos que un palo. Esperan pacientemente a que esto acabe, con la mirada atenta a todo cuando pasa por delante. Un escaparate de trajes y corbatas se mezcla con las cámaras y redactores, que a caballo, están como pueden haciendo su trabajo.
Yo mientras observo.
Los observo porque ellos observan, a su manera. Yo también soy victima de sus ojos, no paso desapercibida. Nada de trajecito elegante, otro atuendo que predomina en el edificio. Con el móvil en la oreja, caminan dos metros para delante, dos metros para atrás, manteniendo una conversación a gritos entre el bullicio.
Camareros intentando pasar con el carrito que debería facilitarles el trabajo. En este caso se lo está poniendo difícil, no cabe entre tanta gente.
Ahí siguen observando como observo. Desfilan a sus coches y sus casas.
Y mañana a seguir observando.

::: Relato: la hortelana con tacones
En un momento se vio cogiendo tomates de estas y de aquellas matas. Algunas estaban caídas por el peso de sus frutos. Estos tomates que ahora eran verdes y que de aquí en una semana estarían rojos y maduros listos para ensalada.
Los tacones no molestaban al andar por esos surcos, pero si provocaron risa durante unos segundos. Vestida para una oficina y no para una huerta buscaba manchas rojas en matojos verdes y cuando lo encontraba, antes de arrancarlos se aseguraba de no tocar ni un bicho que caminase en la mata. Ni hormigas, ni escarabajos ni nada de nada, porque tenia pavor y animadversión a estas criaturas tan pequeñas pero tan repulsivas para la hortelana.
Pensó aquel día en seguir con la costumbre familiar, mantener un pequeño huerto año tras año para dedicarle tiempo libre. Lo poco que tenía. Y es que era un honor recoger frutos que no eran de su gusto, no los comía, sin embargo apreciar el tamaño, el color y el olor era una sensación única, y que pocas veces se repetía.
Por eso no le importaba que la pidieran este favor. Ocúpate de mi huerta, no dejes que se me pierda. Recoge los tomates, riega las cebollas y limpia las hierbas.
Encantada de la vida, pensaba en tener el mayor tiempo posible para esta pequeña explotación, hasta que llegó el día. El tiempo pasó muy deprisa y no quería entregar las llaves a su dueño. Temía que no hubiera próxima vez.
Sin embargo no fue así.
(…)
::: Relato de nevera02: ‘terapia’
(…) No distingo entre un martes y un sábado. No distingo las 14 de las 20.
No distingo el trabajo de mi casa.
He perdido el norte, la meta, las ganas y mis objetivos por todo.
Me ha vencido otra vez una sensación sin firma pero con fuerza.
Un dolor en el pecho al respirar y el agobio de ver que no se va nunca.
No distingo el ayer de hoy. Ni el hoy de mañana.
Soy la pieza de un puzzle que no existe.
O eso creo.
No distingo una cicatriz de otra, una huella, una señal.
No recuerdo ni el día ni el porqué.
Sólo se ha quedado el dolor muy adentro, enganchado y no sé como quitarlo.
– ¿estas mejor?
– si, decirlo siempre alivia.
::: Relato de nevera: No lo recuerdo
La luz del día rozaba su ojo izquierdo, se colaba entre sus parpados y le avisaba de la hora del día, demasiado tarde para seguir soñando.
De seguir en la cama la sensación de perder un día seria algo real.
No es que tuviera mucho que hacer pero la conciencia le colocó los pies descalzos en el suelo para llevarle un rato después, hasta la cocina.
Mientras removía la leche descubrió que no recordaba nada de lo que había soñado. Debería escribirlo nada más levantarme. – Pensó –.
- ¡Espera!
No recordaba tampoco que cenó la noche anterior.
En este momento prefería el silencio, así que muteó la televisión y con su gesto atónito reflejado sobre la pantalla del televisor aguantó durante unos segundos, hurgando con insistencia en sus recuerdos recientes . Como si buscara algo material en un armario se dijo:
- Este espacio…. ¡Está vació! ¿¿¿Dónde está lo que debería estar aquí???.
- ¿Qué cené anoche? – Reflexionó –
Arrastrando los pies llegó a la ventana por donde entró la luz que lo despertó hacia una hora. Seguía sorprendido y aturdido también.
Quería recuperar su recuerdo sin importancia, aunque lo quería a toda costa.
Los pelillos del brazo se erizaban al pensar asustado que no recordaba nada.
- Nada de nada – se dijo – ¿como es posible?
Como si de un tetris se tratara los recuerdos habían caido en un agujero negro donde se perdían, dejaban de existir.
Asustado por la rapidez del suceso, cerro la ventana, bajo la persiana, apago la luz, se acercó a la cama y pensó:
- Mañana será otro día.








