::: Una gripe agosteña
Si hay algo peor que no ver el mar en verano viviendo sin costa, es cogerse una gripe-catarro en agosto.
Tiempo de sandalias, piratas y tirantes (la ruta del tirante decía ‘uno’), este año también marcado por los mocos, los lloriqueos y/o lagrimeos en el mes de vacaciones por excelencia.
Este agosto de temporada alta me mantengo con el kleenex en la mano o en el bolsillo del pantalón.
Temperaturas que suben y bajan como si estuviéramos en una noria; pasamos de lo más alto a los más bajo.
Resumido en una frase viene a ser algo así como:
¡Esto es un sin-dios!
No es que yo sea muy amiga de ese señor.
Si es cierto que, si alguien tiene que poner un poco de orden en esto de cambio climático creo que le toca a él por cercanía. Todo el mundo mira hacia arriba cuando se menciona el tiempo climatológico. Hasta en la conversación diaria en el ascensor sobre la mañana nublada se mira al último piso. Será la costumbre porque no creo que el del ‘décimo’ tenga algo que ver.
Este agosto se acaba con más desorden que el maletero de mi coche. Por la mañana voy al trabajo pensando en rescatar un polo de manga larga y cuando acabo la jornada me toca sufrir como un huevo en una sartén de aceite hirviendo mientras el aire acondicionado hace su efecto.
Los estornudos que impiden la visión durante unos segundos son un síntoma inequívoco de que el invierno ha llegado.
¿Inequívoco?
Los catarros cambian de época, el cambio climático nos afecta más de lo que parece. Prepárense con una reserva especial de kleenex que la cosa no ha hecho más que empezar.

5 comentarios
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Ganarás puntos de conmiseración si dices que es tularemia.
¡¡Yo también, yo también!! Dos condenas: playa y catarro.
cho tamen dengo das nadices daponadas bor bocos….
Mal de buchos…
Tiene que ser bonito vivir en tu ciudad: todas las estaciones del año en un mismo día…
Espero que no guardes en el bolso del pantalón los kleenex usados… uno por sonada de mocos, y nada de salvar los árboles…
Dieciocho de los 24 miembros del Orfeón Burgalés que fueron expulsados de esta coral tras una selección realizada por el nuevo director, Juan Gabriel Martínez, han decidido recurrir al Procurador del Común para exponer su situación. Según Luis Ángel Pelaz, vocal de la junta directiva de esta institución, estas expulsiones incumplirían un artículo de los estatutos del Orfeón, que señalarían que tan sólo se puede proceder a la exclusión de un orfeonista «por merma de facultades». A juicio de Pelaz, esa supuesta merma no puede comprobarse en una prueba de un minuto en la que consistió el proceso de selección que realizó el nuevo director.
Por su parte, Juan Gabriel Martínez, señaló ayer que «un minuto es mucho más que suficiente para comprobar la calidad vocal de un cantante» y explicó que cuando fue elegido por la junta directiva y ratificado por la asamblea general del Orfeón ya se conocía el proyecto que pretendía llevar a cabo. «Un programa de trabajo en el que se incluía una selección vocal y la incorporación de otras voces», explicó. Martínez que indicó que este proceso fue realizado por él mismo con «criterios estrictamente técnicos» en los que valoró, entre otras cosas, la «capacidad de afinación o la calidad vocal». AAAAAAAAACHISSSSSSSSSSS!!!!!!!!!