::: Reflexión en la ventana
Estamos más cerca de lo que parece de estas tardes de verano de temperatura agradable. Solo dos al mes, bien lo sabemos los burgaleses.
Desde la ventana se oyen las voces de los paseantes, unos con destino Santiago y otros con un destino más cercano, seguramente Capiscol.
Oigo las fábricas desde aquí, los ruidos de todos los días pero con esta característica veraniega que no se puede explicar, dada seguramente por la tranquilidad que respira la calle y porque tengo la ventana abierta a las nueve de la noche.
Este verano va a hacer calor dicen por ahí. Hoy he aprendido que si durante un paseo por el campo ves muchos hormigueros con sus hormigas fuera, es que la tierra está caliente, lo que hace pensar que en el verano va a hacer calor, un buen verano. Con sus dos noches buenas al mes.
Yo sigo a lo mío. Pensando. Me encantan estos momentos de reflexión. Realmente no hay nada que ver tras esta ventana, pero se respira una paz que pocas veces ocurre. Lo que estoy escuchando es un silencio de noche tranquila, y el ruido de las fábricas de todos los días, claro.
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