::: Parral, Parral, LLuvia y Parral.
Bueno, el día amaneció con un viento que movía los árboles, estos que tengo en frente de mi casa y que me avisan, sin salir a la calle, de que hay que coger la chaqueta.
¿Ganas de ir?, Pues a veces si, y a veces no. No hay que perderse el bullicio de la gente, ese momento de reencuentro… (Siempre me encuentro con personas que hace tiempo que no veía), esos tropezones, no por el alcohol, sino por los hoyos que hay en toda la zona de las peñas. Esos ratos en los que no encuentras la peña que quieres ni a la gente con la que venias. La pelusa (aunque este año…), los baños atestados de gente, en los que como siempre, no se puede ni mear ni na de na… porque dan un asco….tremendo. Para esto está la otra parte del parral, donde las tías hacemos corro a otras tías que no conocemos, somos una unidad, un ejercito, que quiere mear.
Entre pincho y pincho, vinito. Y después de tanto pincho a tirarse a la hierba, o a buscar un buen café que nos espabile.
Llegado el momento, atravesar las puertas para conseguir salir de este recinto es complicado. Existe una fuerza invisible que impide que salgas de ahí,… del bullicio, de los empujones, pisotones y un largo etcétera.
Si el tiempo acompaña, se puede pasar por la fuente para ver las duchas públicas de los adolescentes vestidos. Tiene un atractivo muy de aquí, de Burgos. La gente que no es de Burgos, no lo entiende. (Yo a veces tampoco lo entiendo y soy de aquí) Se empujan unos a otros para acabar en la fuente y salen chorreando agua de ahí hasta su casa, donde su madre al verlos entrar por la puerta dice: Pero ¡¡¿de donde vienes?!! Zis, Zas.

En fin. Acabado el día del Parral, la ruta termina en la ducha. Hay que quitarse los kilos de polvo y pelusa que se pegan al cuerpo…
Y después de este análisis bajo mi modesto punto de vista… ¿Cómo no voy a ir?, Hay que sufrirlo todos los años. La tradición manda.
3 comentarios
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Sufrirlo,lo que es sufrirlo,se sufre!!! Es un buen día ,como bien dices,para encontrarte con aquellos que no viste desde el parral anterior.
Una buena escusa para mojarte por dentro y por fuera y como no,una gran tradición.
Personalmente me lo pase “de cojones” y eso que no sali de la “Peña” je je je
Un saludo
Señoras, señores, atrévanse. No ir al Parral no es de gente rara. Es más ,por propia experiencia en mis carnes, este año la puesta popular no ha contado con mi presencia y he sido más feliz que los años anteriores. No ir al Parral es de gente feliz. Desde aquí, os regalo todas la próximas ediciones.
¡Viva el Parral! (Que nos da días libres para irnos de puente)
Es curioso como se solidifica una tradición. Creo recordar que la “romería” del Parral empezó hace poco más de veinte años.