Entradas de Septiembre, 2007

::: Observando al observador

Ahí están en el pasillo, todos más tiesos que un palo. Esperan pacientemente a que esto acabe, con la mirada atenta a todo cuando pasa por delante. Un escaparate de trajes y corbatas se mezcla con las cámaras y redactores, que a caballo, están como pueden haciendo su trabajo.
Yo mientras observo.
Los observo porque ellos observan, a su manera. Yo también soy victima de sus ojos, no paso desapercibida. Nada de trajecito elegante, otro atuendo que predomina en el edificio. Con el móvil en la oreja, caminan dos metros para delante, dos metros para atrás, manteniendo una conversación a gritos entre el bullicio.
Camareros intentando pasar con el carrito que debería facilitarles el trabajo. En este caso se lo está poniendo difícil, no cabe entre tanta gente.
Ahí siguen observando como observo. Desfilan a sus coches y sus casas.
Y mañana a seguir observando.

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::: Métodos de enseñanza.

Yo no soy profesora. Hace unos años tuve la ocasión de enseñar ‘laboratorio de fotografía’ y ensayé muy bien la forma de hacerlo para que mis alumnos, unos niños de 12 años,  estuvieran a gusto durante 2 horas a la semana. Creo que lo conseguí.
Estuvieron contentos todo el curso y aprender,… aprendiendo lo poco que dio tiempo,… pero aprendieron.
Intentado evitar que cuando estos niños crezcan tengan un recuerdo como el que tengo yo, me esforcé mucho durante 1 año, preparando las ‘clases’ en casa, en el poco tiempo libre que tenía.
Comencé mi enseñanza en una escuela de barrio de las de hace 20 años,  donde todos los cursos estaban en la misma sala, la única sala separados únicamente por mesas que formaban diferentes letras,  un ‘c’, una ‘o’, dependiendo del número de chicos/as que hubiera en cada curso.
En esta escuela la profesora Lucía aplicaba los métodos de enseñanza más arcaicos y antediluvianos de la época. Fría, distante, seria, con una voz grave que daba miedo  y un anillo enorme en la mano que usaba como amenaza,  estuve hasta 5º curso, soportando sus ‘formas’, que han marcado mi vida.
Y es que cuando ella te decía que algo no estaba bien, te mandaba a la mesa a corregirlo sin decirte lo que tenías que corregir. Así,… podías estar días y días con la misma lección, sin saber muy bien, porque nadie te lo había explicado, lo que tenias que cambiar, modificar, arreglar o suprimir. Yo esperaba, y esperaba, y modificaba lo que creía que estaba mal a mi juicio, un juicio de una niña de 10 años (como mucho) que no entendía que quería decir la única profesora con anillo grande amenazante y con la boca cerrada sin explicar nada.
Para compensar la existencia de esta profesora y sus formas, ella misma decidía que cada viernes después  de rezar el rosario, nos llevaba de excursión al campo, a Fuente Blancas, donde cada niño dejaba escapar sus rabietas cuando ella no estaba mirando.
Somos pocos los que nos acordamos del ‘gran anillo’ pero muchos los que intentamos evitar estas ‘enseñanzas’. Que los alumnos no se sientan mal por no saber lo que quiere su tutor, de eso se trata.

Moraleja: Si no te explicas, no esperes conseguir lo que quieres. Los adivinos no existen.

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::: Un souvenir para todos

De todos los recuerdos que me he traído de las vacaciones (pocos) el más practico sea quizás el musicovery’Un regalo barato pero útil.
Seguro que en alguna ocasión has estado aburrido de la música que tienes y has pensado,…quiero algo distinto, nuevo, por cambiar…
Pues nada, gustos para todos  en esta página. Si no te gusta alguno puedes desactivarlo o incluso escuchar solo tú estilo preferido.
Una página animada, llena de colorcillos donde también te da la opción de escuchar música acorde con tu estado de ánimo.
Espero que os guste.



(Un recuerdo de Madrid… y de una madrileña)

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::: Días de descanso


Pues eso. Que me merezco un descansito. Un saludo a todos.

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::: Relato: la hortelana con tacones

En un momento se vio cogiendo tomates de estas y de aquellas matas. Algunas estaban caídas por el peso de sus frutos. Estos tomates que ahora eran verdes y que de aquí en una semana estarían rojos y maduros listos para ensalada.
Los tacones no molestaban al andar por esos surcos,  pero si provocaron risa durante unos segundos.  Vestida para una oficina y no para una huerta buscaba manchas rojas en matojos verdes y cuando lo encontraba, antes de arrancarlos se aseguraba de no tocar ni  un bicho que caminase  en la mata. Ni hormigas, ni escarabajos ni nada de nada, porque tenia pavor y animadversión a estas criaturas tan pequeñas pero tan repulsivas para la hortelana.
Pensó aquel día en seguir con la costumbre familiar, mantener un pequeño huerto año tras año para dedicarle tiempo libre. Lo poco que tenía. Y es que era un honor recoger frutos que no eran de su gusto, no los comía, sin embargo apreciar el tamaño, el color y el olor era una sensación única, y que pocas veces se repetía.
Por eso no le importaba que la pidieran este favor. Ocúpate de mi huerta, no dejes que se me pierda. Recoge los tomates, riega las cebollas y limpia las hierbas.
Encantada de la vida, pensaba en tener el mayor tiempo posible para esta pequeña explotación, hasta que llegó el día. El tiempo pasó muy deprisa y no quería entregar las llaves a su dueño. Temía que no hubiera próxima vez.
Sin embargo no fue así.
(…)

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::: Pequeño comercio

Al grito de “¡señora,…por favor!” (lo de señora no me ha gustado mucho, pero en fin…) me paraban en la calle una chigüitas queriendo hacer negocio.
Sales de baño en diversos tarros y formas es lo que me ofrecieron convenciéndome muy amablemente de que mi próximo baño debía llevar sales de baño manufacturadas por ellas.
Yo no uso de eso, pero como lo vendéis tan bien….pues nada...¡dame dos tarros, pequeños!
Estáis pensando ahora mismo que son familia mía o algo,.. Que va, que va. … Es la primera vez que veo su puestecillo, y la verdad es que me dan algo de envidia.
Llevo días con una idea en mi cabeza. La de poner un puestecillo como ellas, pero el mío de mermelada de ciruela (tener varios ciruelos es lo que tiene, que luego me saturan). Pediré consejo a estas pequeñas comerciantes para emprender un nuevo negocio, y quizás en un futuro… quien sabe, pongo una pequeña tienda.
Por el momento desempolvaré mi mesita de camping, y con Photoshop haré un cartel anunciador de la ‘mermelada lunera’.

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::: Relato de nevera02: ‘terapia’

(…) No distingo entre un martes y un sábado. No distingo las 14 de las 20.
No distingo el trabajo de mi casa.
He perdido el norte, la meta, las ganas y mis objetivos por todo.
Me ha vencido otra vez una sensación sin firma pero con fuerza.
Un dolor en el pecho al respirar y el agobio de ver que no se va nunca.
No distingo el ayer de hoy. Ni el hoy de mañana.
Soy la pieza de un puzzle que no existe.
O eso creo.
No distingo una cicatriz de otra, una huella, una señal.
No recuerdo ni el día ni el porqué.
Sólo se ha quedado el dolor muy adentro, enganchado y no sé como quitarlo.
– ¿estas mejor?
– si, decirlo siempre alivia.

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::: La gansada del año

Después de 45 min. escuchando que el despertador está sonando, todavía me pregunto porque me acuesto tan tarde. Por la mañana me caigo de sueño. Levantarse supone un esfuerzo para mi cuerpo, y eso que tampoco madrugo tanto.
Esta vez, la culpa la tiene una serie de suspense que me tuvo enganchada con dos capítulos, uno detrás de otro.  Minuto a minuto hacen que me ataque de los nervios hasta que entra la maldita publicidad y entonces lo que aparece en mi es la mala hostia.
Y es que ahora, CUATRO ha decidido avisarnos muy humildemente de que la mala hostia agravada por la publicidad, sólo va a durar 3 minutos y además para entretenernos tienen el detalle de poner juegos estúpidos, en plan “CUATRO DESEOS”, “CUATRO colores”… bla, bla bla.
Hasta hoy, han sido muchas las sandeces que han llevado acabo las grandes cadenas televisivas, pero esto de los jueguecitos … a mi, personalmente, me parece la GANSADA DEL AÑO.
Y una tomadura de pelo.
Que nos toman por tontos a los espectadores, está claro, pero…además,… se ríen de nosotros y eso ya no me gusta tanto.
¿Y que puedo hacer yo?
Pues…. eh,… pues…
La elección del cable, satélite y demás gremio  no es tan poco de mi gusto. Tantas cadenas en digital +  y lo que me gusta también lo tengo que grabar porque lo emiten en un horario incompatible con el mío.
Finalmente mi casa, mi habitación acaba pareciendo un videoclub donde se almacenan cintas con ‘post it’ que explican fechas y contenidos.
Ahora solo falta tiempo para verlo.

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