Entradas de Agosto, 2007

::: Una gripe agosteña

Si hay algo peor que no ver el mar en verano viviendo sin costa, es cogerse una gripe-catarro en agosto.
Tiempo de sandalias, piratas y tirantes (la ruta del tirante decía ‘uno’), este año también marcado por los mocos, los lloriqueos y/o lagrimeos en el mes de vacaciones por excelencia.
Este agosto de temporada alta me mantengo con el kleenex en la mano o en el bolsillo del pantalón.
Temperaturas que suben y bajan como si estuviéramos en una noria; pasamos de lo más alto a los más bajo.
 Resumido en una frase viene a ser algo así como:
¡Esto es un sin-dios!
No es que yo sea muy amiga de ese señor.
Si es cierto que, si alguien tiene que poner un poco de orden en esto de cambio climático creo que le toca a él por cercanía. Todo el mundo mira hacia arriba cuando se menciona el tiempo climatológico. Hasta en la conversación diaria en el ascensor sobre la mañana nublada se mira al último piso.  Será la costumbre porque no creo que el del ‘décimo’ tenga algo que ver.
Este agosto se acaba con más desorden que el maletero de mi coche. Por la mañana voy al trabajo pensando en rescatar un polo de manga larga y cuando acabo la jornada me toca sufrir como un huevo en una sartén de aceite hirviendo mientras el aire acondicionado hace su efecto.
Los estornudos que impiden la visión durante unos segundos son un síntoma inequívoco de que el invierno ha llegado.
¿Inequívoco?
Los catarros cambian de época, el cambio climático nos afecta más de lo que parece. Prepárense con una reserva especial de kleenex que la cosa no ha hecho más que empezar.

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::: Un descubrimiento por un engaño

Buscar nueva música para el ‘cargador’ del coche. Esta era la misión que tenía que cumplir el domingo.
Un día por otro, la casa sin barrer.
En este caso ya son 5 meses con la misma música en el coche. Viajes y más viajes y siempre escuchando lo mismo. Pero…
¡Misión cumplida!
Me esperan otros meses con nuevos discos y un descubrimiento que me llena de satisfacción. En realidad yo quería un disco de Manu Chao,….pero… “La Pegatina” no me ha dejado indiferente.
Un descubrimiento con engaño desde el principio. Esto que abres el archivo,…. y mierda! No es lo que buscaba pero ya que está,… voy a escucharlo.
Por esto, voy a compartirlo con la gente que lee estas cuatro letras y espero que os guste.
Para aquellos que les guste el reggae es un grupo que no tienen que pasar por alto.
Para más información, está su space y su pagina Web.
Y si lo leen los de “La Pegatina” decirles: ‘ha sido un placer conocerlos de esta forma’.

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::: Relato de nevera: No lo recuerdo

La luz del día rozaba su ojo izquierdo, se colaba entre sus parpados y le avisaba de la hora del día, demasiado tarde para seguir soñando.
De seguir en la cama la sensación de perder un día seria algo real.
No es que tuviera mucho que hacer pero la conciencia le colocó los pies descalzos en el suelo para llevarle un rato después, hasta la cocina.
Mientras removía la leche descubrió que no recordaba nada de lo que había soñado. Debería escribirlo nada más levantarme. – Pensó –.
- ¡Espera!
No recordaba tampoco que cenó la noche anterior.
En este momento prefería el silencio, así que muteó la televisión y con su gesto atónito reflejado sobre la pantalla del televisor aguantó durante unos segundos, hurgando con insistencia en sus recuerdos recientes . Como si buscara algo material en un armario se dijo:
- Este espacio…. ¡Está vació! ¿¿¿Dónde está lo que debería estar aquí???.
- ¿Qué cené anoche? – Reflexionó –
Arrastrando los pies llegó a la ventana por donde entró la luz que lo despertó hacia una hora. Seguía sorprendido y aturdido también.
Quería recuperar su recuerdo sin importancia, aunque lo quería a toda costa.
Los pelillos del brazo se erizaban al pensar asustado que no recordaba nada.
- Nada de nada – se dijo – ¿como es posible?
Como si de un tetris se tratara los recuerdos habían caido en un agujero negro donde se perdían, dejaban de existir.
Asustado por la rapidez del suceso, cerro la ventana, bajo la persiana, apago la luz, se acercó a la cama y pensó:
- Mañana será otro día.

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::: Conversación entre unos jóvenes de 15 años.

Esperando al autobús, hoy me he dejado el libro de bolsillo en casa, y no tengo nada que hacer, asi que para matar el tiempo me meto en una conversación ajena. Si, ya sé que está mal.

Sujeto A: Jey! ¡Que pasa?
Sujeto B: Jey…Aquí… bien, tío.
A: ¿tienes algo nuevo?
B: Si.
A: A ver… Dime
B: Ven aquí, te enseño.
(…)
B:  Y tu, ¿qué tienes por ahí?
(…)
B: ¡eres un cabrón!… ¡No pasas nada!
A: ¿Qué quieres que te pase? ¿A ver???
B: Esto es una mariconada.
A: ¿Quieres esto?
B: ¿Cuál?
(…)
A: Venga… va. Pásame eso…
B: Pásame la hostia esa ¡anda!
A: Joder, como te pones…

Que cada uno piense lo que quiera.

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::: Sobre borrachos y picoletos.

Con el permiso del Sr. Pérez-Reverte copio el titular porque de no hacerlo, a mi juicio,  perdería importancia el contenido del texto, de mi texto.  He quedado bastante conmovida al leer el artículo de Pérez-Reverte esta semana.
Es bien cierto que coger el coche a estas alturas es una actividad de riesgo. Se ven maniobras que le dejan a una con los ojos abiertos, bloqueados y pensando: ‘No puede ser, ¿has visto lo que ha hecho?, si voy acompañada… y si voy sola… ¡madre mía!
Es aún más alucinante la realidad del asunto en cuanto a infracciones y sanciones.
Los puntos de Eroski cobran más importancia que los del carnet de conducir, que hasta puedes hacer negocio para recuperarlos o ganarte un cantidad de dinero dependiendo de la jeta que pongas en el asunto.
Y es que la picaresca española se ha puesto en contra de la DGT y del Sr. Pere Navarro, que anunció el tema de los puntos del carnet como una solución a tantos y tantos accidentes que hay en nuestras carreteras.
 Si como dice en su última frase el amigo de Pérez-Reverte, los accidentes disminuirían considerablemente  “haciendo que cada vez que un cabrón mamado ve a la Guardia Civil, se cague vivo”, iríamos todos con el sentido común más despierto. Incluso deberian ser más duros los exámenes para el obtener el permiso. Un examen psicológico que encareciera el precio no estaría de más para eliminar kamikaces en potencia.
Cuando una servidora aprobó el examen, andaban diciendo en las autoescuelas que las pruebas se iban a endurecer muy mucho para evitar “novatos” peligrosos. De esto hace ya unos cuantos años y yo personalmente, encuentro cada día personas que no deben conducir por distintas circunstancias.
Como todo…  esto es un negocio donde hay muchos implicados que sacan beneficio.
Siempre me hago la misma pregunta: ¿Por qué siguen renovando el carnet a una persona con 80 años?
A pesar de todo, creo que con esta edad, uno mismo debería ser consciente del peligro que corre y optar por el autobús o el tren.

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::: La curiosidad del barrio

Quien no se ha sentado alguna vez en el banco del barrio con el objetivo claro de saber más del vecino. Un día de estos lo tiene cualquiera.
Es innegable que a todos nos gusta saber algo de la persona que vive en frente nuestro,  la curiosidad mata al gato, se dice en mi pueblo.
A veces creo que deberíamos inventarnos una vida para la gente que tanto se interesa por lo que hacemos en cada momento.
Señora, trabajo en un circo. Me paso el día entre fieras a las que tengo que dar de comer tres veces al día  pedazos sangrientos de carne, con tan solo un guante de látex, en cada mano, claro.  Se hace difícil la convivencia entre leones y tigres, elefantes y monos, pero que se le va a hacer, es lo que me gusta y de ello vivo.
¿Le ha gustado?, o ¿me invento otra cosa?.

Y es que a mi,  la insistencia del vecindario por saber si voy o vengo es algo que siempre me ha sacado de quicio. Reconozco haberme sentado en un banco como dije al principio, e incluso haber preguntado ¿y ese quien es?, pero lo hice sólo por saber si estaba soltero o casado. Intereses personal.
Pero, ¿que interés puede tener mi vida para mi vecina? Un día de estos muy educadamente se lo preguntaré y de paso igual la sugiero que lea mi blog, que algo sacará.

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::: A Doña Fernanda.

    Querida doña Fernanda:
    Espero muy pacientemente a que alguna vez se cumpla algunos de mis deseos. Que no milagros.
    Me gustaría tener una relación estable con el señor Leonardo Dicaprio. Yo sé que él está un poco lejos de donde vivo yo, pero usted a corto plazo, supongo, que al menos pueda acercarlo hasta  mi casa, no me gustan las relaciones a distancia.
    No creo que sea mucho pedir que además, me libre de la posible envidia  que levante mi presencia junto con mi Leo, en ciertos sitios, por ejemplo, en mi barrio, en mi trabajo, mis amigas.
Así, te pido también por el mismo precio, que me libres de la pelusa cochina que genere mi futura relación con mi amado.
Confío en que esta relación venga cargada de mucha felicidad y amor, y del mismo modo, porque no, de dinero, que nunca viene mal y de ahí al estrellato.
    Mi suerte entonces mejorará, así que sobre este punto no tendré que pedirte nada.
Me congratula saber que tienes horario continuado, pero ya podías actualizarte un poco en cuanto a tus servicios, que están más vistos que el hilo negro.
Un saludo y sin más me despido, esperando no haberme ganado a pulso un mal de ojo.

Si alguna vez apareciera Leo por mi casa, ya me ocuparé de ingresarle el precio de una sesión.

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::: Cada día más cerca.

    Esto es lo más cerca que he estado de ser millonaria.
En una décima de segundo pasaron por mi cabeza muchas ideas, proyectos, deudas pendientes, una casa, etc. Todo esto en lo que tarda una persona en leer los tres primeros números de la primitiva del jueves. En el cuarto número ya empiezo a descender a la realidad y pienso únicamente en unas buenas vacaciones, hasta que el quinto número me saca de la burbuja en la que ando metida y me deja sentada donde comencé a buscar, en el teletexto, la combinación de la primitiva del jueves día dos de agosto.

    Bueno, dejaré lo de ser millonaria para sábado que viene. O para la semana que viene … o para…

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::: Un billete nuevo y reluciente.

Todo empezó con un billete de 10 €. Saqué dinero del cajero con el objetivo de gastármelo posteriormente en una comidita, un café y una tarde de terrazas aprovechando el calorcito.
Mi preocupación apareció en el segundo bar, pagué yo. Salimos de allí intentando elegir un nuevo destino para el siguiente pincho y en el camino, observo las vueltas de la cuenta recientemente pagada.
¡Que horror he sido víctima del billete roto!
La amable camarera aprovechando mi despiste, (andaba ocupada manteniendo una conversación,) me ha endiñado un billete que hay que coger con pinzas, pues se puede desintegrar.
Y ahora..??
A quien le endiño yo este billete pegado tres veces por el mismo sitio.
Llego a casa con el dichoso billete en la cartera.
 A la mañana siguiente…
Como buena ciudadana haciendo uso de la campaña “cambie su billete viejo por uno nuevo” (o algo así) me acerco a la caja escaqueándome del trabajo unos minutillos y ahí acaba la historia… mi billete está nuevo y reluciente.

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::: Antes viviamos sin él.

Descubro, cuando ya estoy demasiado lejos de mi casa, que mi móvil se ha quedado en la mesilla.
¡Pero como puedo ser tan despistada!
Cinco minutos antes lo tenía en la mano. Precisamente hoy, que tengo que quedar con un amigo, yo voy…y me dejo el móvil en casa. Que desastre.
Un montón de temores aparecen en mi pensamiento en estos momentos. Que pasaría si pierdo las llaves, la cartera, etc., si no tengo móvil, ¿que haré? Tendre que buscarme la vida, pero aun peor, ¿Qué hago si pincho una rueda de camino al trabajo? ¿Que hago sin móvil?
En mi cabeza ronda una secuencia de película de miedo, donde paseo por el arcén hasta conseguir encontrar un teléfono de estos de carretera, que lógicamente no funciona… y la noche se presenta si más.
Que apuro. Y si me llaman y no estoy?, que rabia, tendré que llamar yo para decir: hola, soy Laetitia ¿Quién eres? Mejor que no me llame nadie.
Mientras estas líneas pasan por mi cabeza ya he llegado a casa y ahí está, donde lo dejé. ¿Dónde iba a estar si no? No hay llamadas ni mensajes y tampoco me ha ocurrido ningún infortunio donde echar de menos este ‘aparatejo’…
 “Antes sin móvil nos entendíamos bien, ahora con móvil no nos entendemos”.
Me metí en una conversación ajena y escuche eso. Que razón tiene este señor.

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