Entradas de Junio, 2007
::: Aventura Uno: ‘política espectáculo’
Política espectáculo. Estas palabras han salido de la boca de un diputado (E. Olabarría) en cierto momento de crispación en la aprobación de leyes de ayer por la mañana. Y es que cobrando lo que cobran, ya podían hacer menos ‘el chorra’ y pasar lista para que no faltara ninguno.
Un espacio tan grande y vacío, semivacío, porque aun quedaban algunos que aunque reposaban en su silla medio dormidos, esperando a que acabara el acto, asistieron, no sé si por cargo de conciencia o porque no tenían nada mejor que hacer.
Decía, después de tango divagar, que cobrando lo que cobran los diputados, ya podían hacerles fichar todos los días. Un aparato de fichar para pasar la tarjeta de trabajador del edificio, Congreso de los diputados, en la entrada y la salida, y por supuesto en la entrada y salida de la cafetería, estaria bien para poner un poco de orden en estos eventos.
Doy fe, como diría un notario, de que en la puerta de la cafetería, no existe tal aparato.
De 4 horas que están en el hemiciclo, 1 se la pasan increpándose unos a otros, mientras la presidenta (en el acto que yo estaba) mandaba respeto y silencio a todos los que quedaban despiertos.
No me gusta la política. No he tomado la decisión ahora, ya me senté allí pensando lo mismo.
Me meto en el grupo de jóvenes que pasan de la política. Quizás no sea una buena decisión, pero aguantando una jornada de voces debatiendo diferentes leyes, me reafirmo en mi decisión. La política me aburre.
En un edificio laberíntico, en el que casi ni me encontraba, conseguí hacer una afoto como diría mi abuelo, entendiéndome con la vigilanta que evitaba mi paso, porque mi pegatina no era la que permitía a entrada en esta galería. (No me hagas bajar abajo, por favor)
¡Prueba conseguida! Una afoto con móvil…
2 comentarios::: Pañuelos de fiestas
Todos los años he llevado el pañuelo de fiestas durante esta semana de Sanpedro. Siempre me lo han conseguido, bien en el trabajo, uno para cada uno, o en el ayuntamiento.
Este año, se han acabado pronto. Busca que te busca estos días anteriores, en el ayuntamiento, en los sitios oficiales, en las taquillas de los toros, pero nada de nada.
Ayer resignada y con un pequeño disgusto, porque a una esta chorrada de llevar el pañuelo en el cuello le gusta, decido comprarme unas galletas de chocolate, porque cuando estoy de mala leche, me apetece algo dulce y… ¡sorpresa!
Me gasto 10 € galletas, pastas, barquillos y demás y la amable señorita me dice, “un pañuelo de regalo”,
¡Que bien!!!
Imagínense lo contenta que salí de la tienda,… con un kilo de galletas y “pañuelo de Sanpedro”.

Estoy que no quepo en mi de gozo y de …galletas.
1 comentario::: ¡Ay! Prometo que no lo volveré a hacer…
Esto no es un escrito para rellenar eh… aunque lo parezca. (juas)
¡Que semana! Corta pero intensa. Intensa de trabajo, de viajes, sin apenas tiempo.
¡No he tenido tiempo de escribir en el blog!!!!
Mal, muy mal. Debería haber dejado programados los post ¿verdad?
Pues ni pa’ eso he tenido tiempo.
Perdón. Perdón a los que siguen mi blog. Se que sois poquitos, pero sois…
Sé que hay gente que todos los días se conecta con la primera tarea programada: mirar los blog habituales. Imagino que habrás pensado ¡joder, no actualiza! (Yo a veces lo pienso)
No creas… que yo también lo he pasado mal, con un “comecome” en la cabeza, con remordimientos, por haber elegido sofá y descanso, en vez de papel y boli cuando tuve un momento libre.
Sin poder mirar los blogs, la prensa, la tele…Esta semana es como si hubiera estado metida en una cápsula donde todo pasaba muy deprisa pero no me enteraba de nada.
¡Ay! Prometo que no lo volveré a hacer.
::: Parral, Parral, LLuvia y Parral.
Bueno, el día amaneció con un viento que movía los árboles, estos que tengo en frente de mi casa y que me avisan, sin salir a la calle, de que hay que coger la chaqueta.
¿Ganas de ir?, Pues a veces si, y a veces no. No hay que perderse el bullicio de la gente, ese momento de reencuentro… (Siempre me encuentro con personas que hace tiempo que no veía), esos tropezones, no por el alcohol, sino por los hoyos que hay en toda la zona de las peñas. Esos ratos en los que no encuentras la peña que quieres ni a la gente con la que venias. La pelusa (aunque este año…), los baños atestados de gente, en los que como siempre, no se puede ni mear ni na de na… porque dan un asco….tremendo. Para esto está la otra parte del parral, donde las tías hacemos corro a otras tías que no conocemos, somos una unidad, un ejercito, que quiere mear.
Entre pincho y pincho, vinito. Y después de tanto pincho a tirarse a la hierba, o a buscar un buen café que nos espabile.
Llegado el momento, atravesar las puertas para conseguir salir de este recinto es complicado. Existe una fuerza invisible que impide que salgas de ahí,… del bullicio, de los empujones, pisotones y un largo etcétera.
Si el tiempo acompaña, se puede pasar por la fuente para ver las duchas públicas de los adolescentes vestidos. Tiene un atractivo muy de aquí, de Burgos. La gente que no es de Burgos, no lo entiende. (Yo a veces tampoco lo entiendo y soy de aquí) Se empujan unos a otros para acabar en la fuente y salen chorreando agua de ahí hasta su casa, donde su madre al verlos entrar por la puerta dice: Pero ¡¡¿de donde vienes?!! Zis, Zas.

En fin. Acabado el día del Parral, la ruta termina en la ducha. Hay que quitarse los kilos de polvo y pelusa que se pegan al cuerpo…
Y después de este análisis bajo mi modesto punto de vista… ¿Cómo no voy a ir?, Hay que sufrirlo todos los años. La tradición manda.
::: Perdidos en el olvido
Caminaba entre el bullicio sin buscar nada en concreto, del brazo de mi madre, (como van cogidas las abuelas que pasean), entre puesto y puesto, sorteando los bolsos de alguna tienda que andan colgados de lo mas alto del tenderete, destacaba un espacio lo más parecido a una cacharrería donde no había dos cacharros iguales.
Sin intención ninguna de comprar nada, me paro. Bueno nos paramos a observar en plan ojeador, el terreno que ha ocupado este individuo con mil artilugios.
Lo primero que pasa por mi cabeza es ‘que paciencia la de este señor, que recorre todo los puntos de su casa para limpiar lo que no le vale, lo trae aquí y supongo que se lo vuelve a llevar porque… en fin’.
¿Venderá toda la morralla que tiene en el suelo?
Objetos como: enchufes del año mil, de los de pera, planchas antiguas, que como reliquia, pues bueno no está mal. Puntales pequeños, que aún no sé que validez pueden tener. Gnomos de plástico, de los que regalaban antaño cuando comprabas algunas chucherías. Libros que también regalan con ciertas revistas. Lecheras, de las que dejaba el lechero en la puerta antiguamente, y muchos más que ahora no me vienen a la cabeza pero que sorprenden en cuanto los ves.
En mi opinión más que un puesto para vender, parece un museo de objetos perdidos. Perdidos en el olvido.
Y ahí, entre cortinas, zapatos, camisas y tangas, sobrevive sentado en una caja azul que luego usará para guardar libros, de lectura, aprendizaje y hasta autoayuda, como ‘la cuestión gay’.
::: Aclarando un tema pasado, por si acaso…
Copio y pego un email que ha recibido la Luna. Un texto que quiere dejar claro que V de Vivienda y la Zarza, no tienen nada que ver. Ahi va!
"Escribo para aclarar una pequeña gran confusión que acabo de ver en comentarios del Blog.
"(…)La fiesta transcurrió en la Plaza Santiago. En un principio había dudas de dar comienzo o no, ya que la convocatoria se hizo en una semana mediante el boca a boca y apenas había funcionado. Sin embargo ya que estábamos allí unas 15 personas (incluso algunas caras nuevas) comenzamos a ambientar el lugar con pancartas y canciones reivindicativas sobre el tema. Mientras, procedimos a la construcción simbólica de una casa de 1m2 y se invitó a los niños que por allí se acercaban a mostrar mediante sus dibujos su punto de vista sobre la situación. A cambio se les entregaban dulces y ladrillos de gominola como simpático agradecimiento por su colaboración.(…)"
El que quiera saber más que me mande un mail, y encatada le remitiré la cronica entera… (es que es mucho pa’ poner aquí)
::: El aspirador de recuerdos
Ganas de llorar sin más. Ganas de nada algunas veces. Desganada en ocasiones.
Recuerdos amargos que resbalan del cerebro al corazón pasando por mis ojos y perdiendo restos como las lágrimas, cada vez que surgen de forma constante motivados por cualquier objeto, conversación, música, lugar o situación.
Estos espacios que borraría de mi mente si pudiera. Si pudiera pagaría por borrarlas ahorraría mi sueldo completo para evitar esta sensación amarga, áspera.
Sacar recuerdos con una sonda, con un aspirador de recuerdos amargos, podía ser una nueva forma de resetear el cerebro, que falta me hace para poder levantarme cada día con una sonrisa en la boca y algo menos que contaros de la Luna, que tiene varios movimientos y que cada día muestra algo diferente hasta para sí misma.
Porque nunca se está completamente satisfecha/o, porque la impaciencia hace que se pasen los días pensando en la impaciencia y nada se resuelva. Porque ya no sé como sacar lo que tengo en la cabeza, escribo sobre papel con boli, en una esquina de la habitación mirando al infinito y esperando un nuevo sueño que me despegue de la realidad.
A soñar, que es lo único que mantiene despierta a la Luna.
::: Actualizando el currículum…
Actualizar el currículum a veces se convierte en algo desquiciante. Yo lo comparo con intentar arreglar un cacharro al que le suena una pieza dentro. Cuando lo destripas y lo arreglas, siempre sobran piezas, pero funciona. En mi caso en vez de aumentar mis conocimientos descubro que por falta de uso, he perdido lo poco que sabía en algunos campos…
Revisando, revisando descubro que puedo modificar ciertos datos, pero que aun así, tengo más para quitar que para poner… ¡que desastre!
Y es entonces cuando comienzo mi ritual de “promesas tiempo libre” ahora que llegan los días mas relajados. Repasar conocimientos sobre algunos de los programas que aprendí la temporada pasada es la mayor promesa y la más difícil de cumplir. La experiencia me dice que siempre me digo lo mismo con el resultado parecido. El tiempo libre, sigue libre.
Y es que… ya lo dice Sabina: ‘las mejores promesas son las que no hay que cumplir’. Entonces… para que castigarse con promesas de aprendizaje o recordatorios si la próxima vez que actualices el currículum volverán a aparecer más conocimientos en desuso.
Pues la respuesta es sencilla, pero cruel. Se trata de no inflar el currículum por que sí,… sino de mantener con aire lo ya inflado, algo que aprendiste en su día, y que además, te sigue interesando en determinados instantes, para decir, ‘yo sé como funciona eso’, en vez de la frase de marras,… ‘uy, yo sabia pero se me olvidó’.
Todavía sin decidir que es lo que no voy a quitar, me decanto por el diseño de mi currículo para que despiste al personal, y no se fijen tanto en lo importante, al menos hasta que me ponga las pilas en mis promesas. Pilas nuevas claro.
::: Hostias, reggaeton y chupachuses…
No sé que me molesta más:
- Una mosca cojonera zumbando en una sala semivacía, en la biblioteca o…
- Tres adolescentes alteradas comiendo un puto chupachus baboseando como los caracoles.
Ustedes dirán que es más irritante, porque a mi, ganas de levantarme y soltar un par de hostias, bueno 3 hostias, no me han faltado…
El colmo de mi estancia en la biblioteca ha llegado en el momento en el que a una cerebrito adolescente se le ha pasado por la cabeza conectar el móvil a modo de radiocasete, para que los que estábamos en la sala de trabajo tuviéramos el “placer” de escuchar reggaeton mientras estudiamos nuestras temas, cada uno el suyo, claro.
Menuda idea la del chupachus para amenizar los estudios…
Después de una canción de reggaeton, sus dos acompañantes han caído en la cuenta de que este lugar es un sitio en el que el silencio es un bien preciado, y además también se han dado cuenta de que tenían 8 ojos pegados en la nuca amenazando silenciosamente, con tirarlas los libros a la cabeza.
El más fuertote de todos los allí presentes, el de la mirada más malota, les ha calmado las ganas de cachondearse en la biblioteca, con un “shssss” muy enérgico, que daba miedo, la verdad.
Y es que tiene par de…. que habiendo obras en mi casa decido llegar a un sitio donde se supone que se puede estudiar y me encuentro con reggaeton, chupachuses y visitas histéricas.
Prefiero los golpes de martillo, al final se convierten en una dulce melodía en el cerebro.









