– Yo pensaba que nunca iba a cononcer a una chica friki y resulta que en mi curro hay una tía que hasta te complia compila el kernel y lleva camisetas de Linux.
– Hombre, ya conocías a la novia de Vicente que también sabe compilarte el kernel si hace falta. Sr.K anotando apresuradamente la conversación sin dobles sentidos entre informáticos de la que estaba siendo testigo. Sr.K resistió las ganas de hacerles la ola y apretarles las manos en señal de felicitación por tan esperpéntico momento.
Banda Sonora recomendada: Bill Gates x Komputer «The world of tomorrow» (1998).
¿Los espacios cambian?. Quizá sólo se reordenan. En la cabeza no se mueven. Están en su sitio, aunque en ocasiones los pies nos dicen lo contrario. Hay muchos lugares a los que simplemente llegamos. No recordamos el recorrido. A veces, ni recordamos hacia dónde nos dirigíamos una vez estamos en ellos.
Los hueles, no lo niegues. Haces como que vagas sin rumbo. Te mueves por calles angostas, luminosas, amplias y oscuras al mismo tiempo. Callejear, lo llaman. Todo se junta y el espacio ya no es un concepto en el tiempo. Se transforma en una sensación. Y entonces, llegas. Lo ves. Éste es el lugar. El sitio especial que el fondo estabas buscando.
¿Quién ha sido?. ¿La cabeza o los pies?. ¿Tal vez recuerdos de la conciencia colectiva?. Todos buscamos un lugar especial. Quizá todos los lugares que han sido especiales para alguien acaben siéndolo para alguien más. ¿Será que huelen a lo especial?. ¿A qué huelen los momentos especiales?. ¿Tiene nariz la conciencia colectiva?
BCN / El Raval – Bar Ovella Negra 01.06.09
Banda Sonora recomendada: «Detener el tiempo» x Nacho Vegas – «El Manifiesto desastre» (2008).
http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/nacho_vegas.detener_el_tiempo.mp3
En Spotify: Nacho Vegas – Detener el tiempo
De la serie Vagar no es de vagos en Sr.K, del lado sano de mi cabeza [Ver serie completa]
El Finde, ese invento de tiempos en los que no existía el 4ú turno. Los usuarios de Mac en ocasiones lo confunden con el Finder, que es el equivalente al Explorador de Windows, pero cuando miran al reloj del ordenador y ven que dice sab o dom saben que el Finde está aquí y que el Finder está ahí.
Si el fin del ser llamado humano es ser feliz, este fin debe de ser algo parecido al Fin de Semana por el sentimiento de muchos cuando los viernes acaban su jornada laboral. Tiempo al tiempo. Por eso el Fin de Semana se ha convertido en el Finde. Todo el tiempo que se pueda aprovechar en el Finde es poco y en sms se optimiza en forma de fnd. Escupiendo latinajos – que se nos quedan entre los dientes – decimos que el tiempo es fugitivo. Atrasar el fin del Finde es un fin de por sí.
Nos rodean. Los Findes son legión, dense cuenta. El apretado Fin de Mes. El desconcertante Fin de Trayecto reiterado por megafonía. El etílico Fin de Curso. El frustrante Fin de Carrera para acabar en el paro. El extraño Fin de la Inocencia. El temido Fin del Mundo que suele ser colega de Fin de Los Tiempos. El cabalístico Fin de Siglo, etc.
Pero, el que más nos gusta es el fiestero – que no festivo – Fin de Año. Coincide siempre con el habitual Fin de Mes. A veces, es lo mismo que el Fin de Siglo o hace un combo especial con el más amado de los Findes, el Fin de Semana. Está claro, en Fin de Año, el populacho se lo pasa como Dios porque es que es el único Finde que es muchos al mismo tiempo.
Aprovechen sus Findes porque siempre después de un Finde hay un triste lunes y en particual el lunes del Fin de Año no existe. Como decíamos hace casi un año, es El Día Desaparecido.
Banda Sonora recomendada: «El gran calambre final» x Los Enemigos – La Vida Mata (1990)
Blind man, blind man x Herbie Hancock «My point of view» (1963).
Azul y naranja son los colores del horizonte del camino. Siempre en una eterna puesta de sol. Caminando de este a oeste. Evitando a cada paso que el sol se vea del todo. Con un cielo azul en estado puro; sin sol ni luna, sólo azul. Sin más luz que la propia luz del azul, la del momento anterior a que llegue la oscuridad.
Azul y naranja unidos a la altura de los ojos. El naranja es del lienzo terroso que será notario de nuestras huellas aún por hacer. Andar sin prisa y sin pausa. Es echar una carrera al sol. No dejar que la intensidad de ese azul luminoso decaiga. Sin ir tan rápido como para que sol nos soprenda por el horizonte y nos ciegue ni tan despacio como para que la oscuridad que vemos al mirar atrás nos rodee.
Es mejor no mirar hacia atrás mientras se anda porque no se ven los pasos que se dan. Al mirar atrás, sólo se ven huellas. El camino andando con pisadas decididas y con pasos erráticos imposibles de desandar. Para mirar la ruta andada siempre es mejor buscar un momento para hacer posta. Sentarse y observar atentamente por dónde se ha venido. Con la mirada hacia el este, el azul es casi negro, el naranja es marrón y en medio de los dos está la fría y olvidadiza oscuridad. Es normal sonreir cuando se descubre que de entre esa negrura, que puede llegar a atraparnos si nuestra parada se prolonga demasiado, surgen los primeros brillos de las estrellas que nos atraen como sirenas.
Avanzar hacia el azul y naranja del oeste exige ciertas maneras y posturas. Con la vista centrada sólo en el intenso azul no se ven las piedras que surgen en el camino. Mirar sólo a la vasta extensión de tierra naranja inexplorada puede generar pánico al ver que no tiene pisadas de nadie ni caminos marcados por los que empezar a avanzar. Cuidado. Con la vista llena de suelo y el miedo por las venas el caminar se detiene y llega la oscuridad llena de consoladoras y frías estrellas.
Todo es cuestión de un buen porte al caminar. Tan simple como poner el cuello en una postura natural, sin forzarlo. Ser otra vez ese primate que se irguió sobre sus patas traseras, se fijó en el azul y naranja del horizonte del oeste y decidió que caminando nunca perdería de vista este precioso espectáculo. Quizá ese primate no sabía a dónde ir, pero sabía hacia dónde orientarse.
Aunque todo esto fue escrito antes de conocer el blog necesarioCaminando en el Desierto, indudablemente este texto tiene mucho que ver con Fran y su manera de ver la vida.
¿Qué esperaban, insensatos? ¿Que el futuro se iba a solucionar el solito por arte de magia? Magia quizá no, pero arte hay que tener musho, quillo. Comer habishuelah día sí y día no pa poder lusir el colorao al pejcueso. Ir todos los sábados por la tarde al monte de piedad a por lo que es nuestro y devolverlo el lunes a primera hora. Que los píos nos den para comprar algo de pan y unas patatas porque ya no hay chorizo para echarles a lah habishuelah.
Todo se ha ido aplazando. Estamos como estamos y posponer es tan narcótico que nos gusta demasiado. Camaradas, ¿no creen que ha llegado el momento? Bueno, sí… no sé… tal vez… depende… es que ahora igual nos viene mal… ya se sabe cómo estamos… Los remiendos de los calcetines y las coderas ya se notan demasiado, tanto en nuestra ropa como en la de los demás. Pero, nadie se atreve a decirlo. Tampoco nadie se mueve no vaya a ser que alguien suelte lo de «áNo huyas, cobarde!», «áNo me dejes atrás!» o «áAl ladrón!»
Acabó la época de la distracción y llega la época de la decisión. Del hueso del jamón del año pasado ya sólo salen virutas de hueso y cada vez son más mohosas. Ponerse en pie y mirar al horizonte eléctrico requiere levantar todo el peso de la indecisión que hemos ido acumulando a nuestras espaldas. Cuídense las rodillas y no fuercen los riñones. El reto es mirar – sin bajar la mirada – al fulgor del futuro. Cuidar nuestros pasos y no pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, sólo fue diferente. Y si hay que arrepentirse de algo que sea de haber aguantado tantas tonterías antes de arrancar.
El futuro es brillante. El futuro está ahí.
Horizonte eléctrico x Los DelTonos «Sólido» (2003).
Si una vez dije Diego, quizás quise decir digo.
Al final va a ser que no tengo tiempo de verdad, por mucho que diga que antes que tiempo lo que hace falta es tener ganas.
A ver cuando prohíben trabajar de una puta vez.
Es un bar de barrio en pleno agosto a la hora de comer. Cuatro personas. Tres de ellas apoyadas en la barra. Una más está detrás de barra y otro más sentado a una mesa escribiendo en una Moleskine azul.
Por un lado, una señora que acaba de hacer la compra y sentada en uno de los taburetes degusta un marianito rojo mientras ojea un periódico. Por otro, un señor de bigote con su codo apoyado en la barra guarda y no toca una copa de tinto mientras mira adusto los vídeoclips de grupos alternativos que emiten sin pausa por el canal Pachá, que reina en la única televisión del local y que resultan ser los únicos sonidos más cercanos a lo humano que se oyen en el bar. Justo al lado, otro señor, con polo verde manzana y mayor que el de bigote, lee apoyado en la barra completamente concentrado un diario local. En una de las mesas amarillo de acabado plástico del bar, otro señor de ropas grises y aún más mayor y más cansado de la vida que todos los presentes mira sin mirar la copa de tinto que sus dedos rozan en la base. Aguanta la vida sin más, no espera nada.
La camarera joven, vestida de negro y con carne a la que agarrarse sale de la barra y se acerca impasible a la máquina de tabaco que está al lado del que está escribiendo. Según la camarera mete las monedas en la máquina, el que escribe deja de escribir y cierra alterado la libreta azul. Se siente como un voyeur cazado e intenta disimular pasando las hojas del magazine que tiene sobre la mesa.
Cristina Rosenvinge compite con el ruido de las cámaras frigoríficas. El señor de bigote echa unas monedas a la tragaperras y lanza a la concurrencia un quedo «áHasta luego!» que sólo es respondido por la camarera ya desde detrás de la barra.
En cualquier lugar puede hacer frío, te mudes donde te mudes.
Gamonal / Burgos – Bar-pulpería Rubena 08.08.09
Banda Sonora recomendada: «Farol» x Josele Santiago – Garabatos (2006)
Proyecto que roba el nombre de un singular disco con el que no tiene nada que ver. Ya más de un año de autorreratos en W.C.’s por diferentes puntos de España y parte del extranjero.