Visto en el messenger

Extracto de una coversación en el messenger. Se han ocultado los nombres para respetar la intimidad violada por este copy-paste de una conversación privada. Disfruten…

Todos los colores y sabores

(…)
LE dice (20:30): se ve mal,….!!! Mu mal….!!! lo de los retretes…
KA dice (20:31): el Sr.K? dices
IG dice (20:32): sí, se ve a un tipo feo en los retretes, tiene que ser un fallo
KA dice (20:32): lo estarás viendo en la mierda del explorer, claro
(JE abandonó la conversación.)
LE dice (20:32): me lo dices a mí??? no, mozilla
KA dice (20:33): pues eres tú
IG dice (20:33): nozillaaaaaaaaaa
KA dice (20:33): porque he limpiado la caché y todo
LE dice (20:33): n…. no lo veo
IG dice (20:33): la cachet … la discoteca
KA dice (20:33): sí, hago horas de chacha en la cachet. Limpio de condones los reservados
IG dice (20:37): limpias los condones para reutilizarlos???
KA dice (20:37): por supuesto, los vuelvo a meter en la máquina
IG dice (20:38): ah, que no son pa tí
KA dice (20:38): como los deslavo con fairy de fresa les ponemos la pegatina de «sabor a fresa«. Se venden como rosquillas
IG dice (20:38): entonces, serán sabor rosquillas
KA dice (20:39): no sé, no los he probado
KI dice (20:39): también tienen agujero como las rosquillas?
KAdice (20:40): sí y están grasientos
IG dice (20:40): tan gordo? eso es porque no has aclarado bien el fairy
KI dice (20:40): y con azucar pegado?
KA dice (20:40): es que cuando los reutilizas mucho el fairy ya no puede. Más que azúcar tienen pegados otro tipo de azúcar, fructosa, creo. Lo voy a dejar. No me deja tiempo y me ha empezado a salir un sarpullido extraño en la mano izquierda. Es que sólo tengo un guante, que es el izquierdo, pero como la izquierda es la mano tonta, pues me lo pongo en la derecha
IG dice (20:42): lo que tienen es mucho niquel
KI dice (20:42): dedícate a recoger jeringuillas
IG dice (20:42): sí, con la palma de la mano: das un golpe fuerte y las que se queden clavadas son las que te llevas
KI dice (20:43): y a ver cuantas pillas!
IG dice (20:43): mejor, te pones en pelotas haces una cama de jeringuillas y te tiras en plancha
KI dice (20:43): pero de espaldas, tipo concierto o salto de altura

(…)

De la serie Espertpénti.K «Visto en…«. Capítulos anteriores: [I]

Una cana en los huevos

Lo peor no es decirlo, es explicar cómo la has visto. Y visto lo visto, mejor no dar explicaciones si no te las han pedido. Una cana en los huevos es una muesca más en las cachas del revólver. Una blanca mácula en lo más profundo e íntimo de la masculinidad.

A pesar de todo, el hombre (véase macho) es capaz de convivir con la natural degradación de su cuerpo en perfecta comunidad. Es de recibo y de muy hombres cohabitar sin-vergüenza con las propias manifestaciones fisiológicas del nuestro cuerpo llamado humano. Si el cuerpo lo echa, será por algo. Y si además agitamos las sábanas, será porque simplemente nos parece mejor que no hacerlo.

Tampoco tiene el hombre (véase macho) reparo en ver como su cuerpo paga la factura que el tiempo pasa al portador. Si el cuerpo echa barriga, será porque nos cuidamos. Si nos huele la sobaquina, será por nuestras súper-feromonas. Si no se nos levanta, será culpa de los cuba-libres de garrafón, que si hubiésemos bebido sólo cerveza (¿nos cuidamos o no?) otro pájaro montaría. ¿Que hay canas en nuestra cabellera? Eso es que no nos vamos a quedar calvos (!?) y cuantas más mejor. Incluso, desde la oportuna (y agradecida en secreto por todos los hombres) aparición de George Clooney peinando sexys canas, no hay macho-humano que se sienta amedrentado cuando se le asoma al pelo el gris (no confundir con Gandalf).

Por huevos, no puede ser lo que parece

Hasta aquí, todo llevado dignamente, sí señor. Pero, eso de que te toquen los huevos, perdón… que les toque también a los testículos, ejem, desestabiliza a cualquier gran hombre. Debe ser el complejo de mamá-gallina superprotectora el culpable de la depresión. Reconozcámoslo: ver una cana acompañando al resto de los pelos del escroto no es un espectáculo agradable. ¿Se me pasa el arroz? ¿Por eso ya me empiezan a llamar señor los chavales que me piden cigarros? ¿Será del poco uso? ¿Tendré que empezar a congelar mi semen para en un futuro repartir mi semilla?

Y es que encima, está ahí, enhiesta blanquísima entre la negra marabunta pilosa, llamando la atención. áDios! ¿Donde están las pinzas de depilarme el entrecejo?

Banda Sonora recomendada:

  • «Brindis» x Los Enemigos – La Cuenta Atrás.
  • «Me pica un huevo» x Siniestro Total – Sexo chungo – Me pica un huevo (single)

Dedicado al zamorano universal que me descubrió a Los Enemigos y que puede decir lo de «basado en hechos reales». Salud y república allí donde estés.

También, una dedicatoria a Herenvardo, por su mente lúcida, por su endiablada juventud y porque parece que va a seguir la «Cadena Enemiga» gracias a un humilde servidor de ustedes.

Citas K – Vol. IV

– Yo pensaba que nunca iba a cononcer a una chica friki y resulta que en mi curro hay una tía que hasta te complia compila el kernel y lleva camisetas de Linux.
– Hombre, ya conocías a la novia de Vicente que también sabe compilarte el kernel si hace falta.

Sr.K anotando apresuradamente la conversación sin dobles sentidos entre informáticos de la que estaba siendo testigo. Sr.K resistió las ganas de hacerles la ola y apretarles las manos en señal de felicitación por tan esperpéntico momento.

Banda Sonora recomendada:
Bill Gates x Komputer «The world of tomorrow» (1998).

Dedicado a GO! por su genial Quiero una chica de «Serie B»!

Habladores y escuchadores

Simplemente: LO ÚNICO QUE QUIERE LA GENTE ES QUE ALGUIEN SE PARE Y LE ESCUCHE.* "¡Jei, haceime caso, payos!" *(demostrado por 1 de cada 10 otorrinolaringólogos)

Cuando una persona empieza a hablar sola, le quedan dos opciones: o dejar de hacerlo definitivamente o continuar hablando para sí misma, a pesar de toda esa gente que señala con el dedo en su dirección y cuchichea. Este último caso es el mágico paso de habladorlunático. Pero, no nos engañemos, el hablador necesita a un escuchador, al igual que el lunático necesita a la luna para aullar. No hace falta que exista comprensión por parte del escuchador. Con un ligero movimiento de cabeza y conatos de interrupción, que nunca lleguen a romper el flujo de palabras del hablador-lunático es suficiente.

Hablando sin palabras

Lo decía Freud y muchas madres y padres lo saben; vivir engañados es vivir felices. ¡Qué tragicómico! Sabemos que nadie va a llegar a comprender como nosotros mismos nuestras ideas pero, nos autoengañamos para seguir teniendo fuerza para difundir nuestra ideaología. Y es que todos somos la persona más interesante del mundo… para nosotros mismos. Es pues el oficio de hablador una manifestación integrista del ego, pero como de pacotilla.

Hablar y dar la chapa es un ejercicio de verborrea, pero el de escuchar es una práctica espiatoria, como el chivo, aunque en realidad sea expiatorio. Un buen hablador cuenta con el pacto tácito del escuchador. Para el resto, Dios inventó los blogs.

Banda Sonora recomendada:

Purgandus populus

Se nota en la calle una inquietud que aumenta con el paso del tiempo. En un mundo gris donde las cosas blancas nunca son puras y las cosas negras suelen ser elegantes se vive con la incertidumbre de no saber que nos deparará el más allá.

Y no hablamos del Cielo y/o del Infierno. La preocupación del hombre gris de a pie es el Purgatorio. Los malos, los malvados, los ruines y los perversos van al infierno, eso está claro. Los puros, los hombres de Fe, los reyes y los presidentes de equipos de fúbbol van al cielo y se sientan a la derecha del Señor. Pero, ¿y la gran masa? Según los Hombres de Fe, el Purgatorio es su destino. Es un lugar donde los pecadorcillos se hacen un lavado tras dejar el mundo cruel. Es su hueco en el descanso eterno: entre sus ídolos y los malos de las películas.

Según las últimas estimaciones, los buenos cristianos ya no son tan buenos. La fast-life globalizada ha desembocado en una moral laxa de pecadillos veniales que siempre dejan huella en todo cristiano católico a la hora de trascender. Dado que en el Cielo caben los justos y que a nadie le gustaría estar con la gentuza del Infierno por toda la eternidad, se estima que el Purgatorio se está saturando por las almas venialmente malvadas de la gran masa. La autopista hacia el cielo se convertirá en un atasco hacia el Purgatorio. Encarguen para sus exequias bocadillos, botellas de agua y un parchís, para que se haga más llevadero su trayecto y madruguen para pillar sitio en primera línea del Purgatorio, que allí los últimos no son los primeros y encima se quedan de pie y con columna en medio.

áOh pueblo de Dios! No te reconozco. Qué tiempos aquellos en los que la Inquisición hacía hueco en el Purgatorio a base de excomuniones y piras en las plazas de los burgos de buen ver y parecer. ¿Dónde han quedado esas indulgencias plenarias a precios populares que hacían del Purgatorio un mero trámite para llegar al cielo con un «y que me quiten lo bailao»?

Recuperemos la última iniciativa para acabar con los pecadores llevada a cabo en este nuestro país español. Recuperemos La Orden Especial. Recuperemos el «Purgandus Popuplus» de principios de los 90.


Si no pueden ver el vídeo en la entrada, este es el link: Purgandus Populus

Recuerden, si estos vídeos les provocan excesiva hilaridad seguramente sean carne de Purgatorio. Vayan preparándose para las retenciones.

Un cigarrillo en el parque (Parte I)

Hacía un buen día. Frío, pero era un buen día de esos de febrero con el cielo azul y sol esplendoroso. Como venía haciendo desde hacía una temporada, sobre las cuatro-cuatro y media de la tarde este chaval de 16 años salía a darse un paseo. «A cuidar la línea». Lo de hacer deporte extenuante nunca había ido con él. Así que mejor ensaladita pa cenar todos los días y paseo por las tardes. Además, le venía bien salir de casa y darle vueltas a la cabeza. Tenía muchas cosas que pensar aunque tuviese sólo 16 años.

Antes de encaminarse definitivamente al parque habitual de sus paseos, entra en una minúscula tienda de chucherías con miles de bolsas de chuches, golosinas y juguetes baratos que llenan el escaso espacio del local desde el suelo hasta el techo. Con timidez y algo de culpabilidad, pide un Lucky suelto y un Happydent de menta. Entrega una moneda de 5 duros al señor de pelo completamente blanco que toda la vida ha llevado la tienda y no le devuelve cambio. 20 pesetas por el cigarrillo y 5 pesetas por el Happydent. A consumir uno después de otro. Siempre ha sido así y siempre lo será.

Camina a buen ritmo, con el estómago recordándole que hace nada que ha comido. Enseguida llega a la playa. Playa fluvial. No se puede esperar otra cosa de la meseta castellana. Gira a la derecha para adentrarse en una zona en pendiente más arbolada y menos transitada. Pasa en su subida una fuente de piedra de caño casi inexistente y chorro ridículo que hiede a hojas podridas y a limo acumulado durante años. Justo por encima de ella hay una vieja mesa-merendero metálica repintada mil veces y que ahora es azul celeste. Resopla al sentarse sobre la mesa y apoyar sus pies sobre uno de los bancos.

Llega entonces ese momento dulce de encender el Lucky en soledad. Lo prohibido. Lo secreto. La intimidad. Primera calada honda. Echar el humo por la nariz y la boca al mismo tiempo. Entornar los ojos por el sol que se filtra entre las ramas de los árboles sin hojas y por el humo que te rodea la cara. Ese mareo de los 16 con el tabaco.

¿Quién viene?

Mirando a nada, se da cuenta de que por el camino en pendiente que acaba de recorrer sube una figura. Entorna sus ojos de nuevo, pero en esta ocasión es para que sus ojos de miope ayudados por sus gafas le descarten una idea descabellada que le acaba de pasar por la cabeza. Exhala lentamente el humo de la última calada sin desviar su mirada del tipo que se va acercando y se queda con la boca abierta, exhalando nada.

El tipo también le mira y de vez en cuando vigila sus propios pasos en la subida, como si tuviese que asegurarse constantemente de que el terreno que pisa no se va a derrumbar. Sonríe según avanza. El chaval de 16 años sabe, está seguro de que la sonrisa es nerviosa. Del tipo «situación incómoda«.

No se oye otra cosa que el rumor lejano de la ciudad y un graznido de corneja tras el resoplido que el extraño ha soltado al detenerse frente al chaval. Se encorva y apoya las manos sobre sus rodillas, como si estuviese fatigado. Desde detrás de sus gafas mira con la misma sonrisa que le ha acompañado en la subida y habla al estupefacto chaval.

– Hola. – suelta con algo de temblor en la voz – Bueno… Ya sabes quien soy ¿no?.

El chaval asiente, hierático, con los ojos fuera de sus órbitas y con la boca cada vez más abierta al borde del desencaje de mandíbula. El recién llegado retoma la palabra.

– Yo, soy tú con 31 años.

[Continúa en » Un cigarrillo en el parque (Parte II)]

Momentos decisivos

Menea la cabeza como perro de plástico en bandeja trasera de 127 mientras murmura. Está sentado en la taza de uno de los wáteres de directivos de su empresa. SU empresa. Cómo ha podido estar tan ciego, se dice. áCoño!, que lo tenía que haber visto venir…

Lo más grave no es que la empresa vaya mal. Lo peor es que esta última semana ha descubierto que está rodeado de incompetentes. Ya no les soporta. No soporta sus caras bovinas intentando ocultar el miedo que tienen a perder sus Audis. Malditos sean. Sólo son expertos pelotas y especialistas en nada. Sólo saben decir sí a todo y no hacer nada. Como niños jugando a ser jefes. áUna solución quiero…!

Arf-Arf

áLo tengo! Llamaré al antiguo consejo de administración consejo consultivo o alguna memez similar y reconstruiré el consejo de administración con gente competente que nunca diga no ante la adversidad*. Saldremos del agujero. Seguro.

Buf, igual abro la ventana.

*Ley de conservación de la directiva: los directivos ni se crean ni se destruyen, simplemente, se transforman.

Banda Sonora recomendada:
«Jefe» x La Marabunta – La vida en rebajas (1997)

Autorretretes II

Segunda entrega de un proyecto que roba el nombre de un singular disco con el que no tiene nada que ver. Lo que se ve es lo que hay: más de un año de autorreratos en W.C.’s por diferentes puntos de España y parte del extranjero. Sr.K acoge una selección del autor.

Disfruten y vigilen sus aseos, puede que se encuentren a alguien haciéndose autorretratos

En casa ajena - Lejona, Bilbao Caixaforum - Barcelona Close To Me - Burgos Edificio Promecal - Burgos Chicago Rock - Burgos

Entrega anterior: [Autorretretes I].

A protegerse y cubrirse

Estimado señor.

Empecemos como hay que empezar estas cosas: áhágase cargo!… No. No cargo político, sino que piense un poco en los demás. Aunque bueno, el programa de protección de testigos es así, no nos queda otra. Por lo que nos toca nos tendremos que acostumbrar a ello. Sé que usted no escogió la situación, que fue la situación la que le escogió a usted. Ya sabe, lo típico de «en el peor lugar en el peor momento». Además, si está protegido, mejor, porque ya se sabe que sin proteción no hay que ir por ahí.

Que le venía a decir que su salida precipitada hacia el anomimato dejó descolocadas a muchas personas. Que llevamos ya una temporada que no hay ni dios ni amo que las coloque. Ni con drogas, oiga. Tampoco es que se hayan echado a perder – siguen siendo números, perdón, útiles para la sociedad – pero sí que es cierto que se sienten desprotegidos por el programa de protección de testigos. Eso de no poder saber nada de nada y encima ni poder preguntar les desasosiega; «¿estará bien?, ¿rezará sus oraciones?, ¿comerá verdura y pescado?, ¿llevará pistola?…»

Testigos protegiendose

Pero, tampoco es plan de echar la culpa al programa de protección de testigos. Cuando se entra en el programa, suele ser por el bien del protegido. Al final ya se sabe que los mejores traidores siempre viven en casa y es mejor alejarse no vaya a ser que a algún cercano le dé por pasarse al otro lado. No, no, no vaya usted a pensar que le estoy llamando traidor. Quizá… ¿no-avisador?, por eso de «el que avisa…» más que nada. Tampoco tengo yo nada claro, si le digo la verdad. Será que de tanto dar vueltas el martini con vodka se revuelve en lugar de sólo agitarse.

En fin, que tampoco es plan de tocar las narices ni de meternos en camisas con las mangas atadas a la espalda. Esperemos que el juicio entre pronto y que deje usted de ser un testigo protegido. Aunque igual le gusta serlo y ni se presenta a la sesión del tribunal. Entonces prescribirá el delito con el paso del tiempo y ya lo de ser testigo protegido no tendrá mucho sentido. Porque la situación es esa ¿no? que ha tenido que acogerse al mencionado programa. Si no, no sé que explicación puede haber a su desaparición tris-tras ni lo ves ni lo verás.

Atentamente, uno que pasaba por aquí.

Banda Sonora recomendada:

  • (Tengo que hacer) los deberes x Los Enemigos – Obras Escocidas (2000).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/enemigos.deberes.mp3

Lobo solitario

Lo mismo que dentro de cada rebaño está la oveja negra para cumplir la ley uniformadora de la excepción, dentro de la manada existe el lobo solitario. Porque en manada vivimos y en manada hozamos seamos jabalíes, ciervos o lobos. Seguro que lo conocen. Pongan un lobo solitario en su vida (si se deja el lobo).

Vaga el lobo solitario, que ya de pequeño era un poco raro, por los alrededores de la perfectamente encajada y engrasda manada. A veces, acompaña al grupo en su vagar porque coincide en su camino. En ocasiones, no hay quien lo encuentre y parece que se ha perdido, pero siempre reaparece. En esos momentos, ustedes saben que siempre hay quien dentro de la manada no se preocupa de dónde está, aunque el lobo solitario siempre esté atento y preocupado por la manada, a pesar de todo. Se le puede encontrar observando desde lejos los tumbos del grupo. Le gusta observar, pero no ser observado, como buen lobo. Le gusta ser invisible para ver. Sobre todo cuando se mezcla con la manada. Se acerca y se aleja. Se deja y ustedes le dejan.

Saben de oídas que le gusta subirse de vez en cuando a sus riscos o atalayas preferidas para aullar él solo. No llama a nadie, no llora; sólo aúlla porque eso le calma. Además, corren rumores de que la luna es su amor secreto y que las noches claras de verano las pasa en vela contemplándola y contemplándose a sí mismo como una pusilánime criatura ante tan magna y mágica feminidad. Se pregunta mientras aúlla por qué mirar al cielo en lugar de mirar al suelo y no encuentra respuesta porque tampoco la busca.

Lobo Solitario

Se ve que no le gusta la lluvia porque no tiene a nadie que le lama el pelaje cuando el chaparrón arrecia. Es experto en lamerse las heridas y en aguantarse el dolor cuando hay cosas más importantes que hacer, como sobrevivir. No le gusta que le gruñan al acercarse a la manada, porque él nunca gruñe en las escasas ocasiones en las que un lobo de la manada se le acerca. Ustedes lo saben bien. Lo más extraño es que da la sensación de que disfruta del frío provocado por no sentirse arropado por la manada. Aunque si le observan antentamente verán que más que disfrute hay serenidad. Serenidad de asumir su vagar solitario como algo propio a su ser. Siendo solo es más él.

Es extraño el vínculo que se crea entre la manada y el lobo solitario. ¿Quién no ha pedido consejo a un lobo solitario? Y eso que a veces dice cosas que ni ustedes quieren oir. Él es el oráculo de andar por casa que como no tiene nadie a quien rendir cuentas siempre está sin estar. Él es ejemplo para el progreso de los individuos y al mismo tiempo, es vergüenza para el sentimiento de manada.

Admítanlo, el lobo solitario atrae. Resulta interesante y de parecerse a alguien les gustaría parecerse a él. Él hace las cosas que ustedes dejaron de hacer o que quizá nunca se atrevieron a realizar. El va dónde alguna vez les hubiese gustado ir y tienen sensación de que vive aventuras que en el calor de la manada ustedes nunca vivirán. Díganlo: todo el mundo quiere ser un lobo solitario, pero nadie quiere estar solo.

El humano está lleno de mitos que le ayudan a ser y ver más allá. Los mitos siempre estarán ahí para echarnos una mano, pero piensen que ser mito es muy duro cuando se es humano al mismo tiempo. Como decíamos antes, pongan un lobo solitario en su vida, pero cuídenlo. Los mitos encarnados son frágiles a pesar de su dureza.

Banda Sonora recomendada:

  • El lado sano (de mi cabeza) x Los enemigos «La vida mata» (1990).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/enemigos.vida_mata.lado_sano.mp3

Sr.K, creando mitos.