La paradoja de la invisibilidad humana

No es tan difícil lo de ser invisible. Quizá usted lleve siéndolo desde hace mucho tiempo y no sea consciente de ello. Lo difícil es asumirlo. Es duro asumir que cuando le miran a usted realmente están mirando a través de usted, al más allá, a un punto infinito. Con un poco de atención podría usted mismo apreciar cómo las pupilas de aquél que mira sin mirar se separan una de otra de una manera infrahumana a modo de rumiante – véase vaca, ciervo o gacela.

Ser invisible es más un no ser percibido que un salirse del espectro visible del ojo humano. Dense cuenta de que alguna vez ustedes han pasado por una calle y los de su alrededor sólo les han considerado una parte más del concepto cognitivo de «calle». No han sido individuos para nadie, no han sido nisiquiera nadie. ¿No se sienten ustedes como el árbol que cae en medio del bosque sin ser visto ni oído?. Será por eso por lo que la humanidad se obstina en plantar árboles para cumplir la trinidad árbol-libro-hijo. Si el problema es que los árboles se caen, pues que los árboles los plante siempre el humano. Siempre aguantarán más tiempo erectos y de todos es sabido la erección es muy importante para el hombre contemporáneo.

¿Quién anda ahí?

Ustedes a buen seguro que disfrutan de esa invisibilidad del ser humano con los otros seres llamados humanos. Seguro que van, vienen, miran y escuchan desde su invisibilidad lo extraños que somos en esta humana raza. Seguro que son discretos y corteses. Ni ruido ni miradas descaradas sobre sus sujetos de estudio. Seguro que mezclan conversaciones entre sí y almacena retazos de vida e ideas en su cabeza con cada trozo de habla que captan al pasar cerca de otras personas. Nadie les ve, pero ustedes los ven a todos.

En definitiva, ser invisible: no ser percibido, pero tener presencia y calor físico. Al mismo tiempo, seguir la máxima «Laissez faire, laissez passer», no intervenir, no colaborar. Observar científicamente, como SchrÃ?¶dinger observaba a su gato, pero sin poner en peligro la integridad del ente observado. Pero, ¿y si un invisible ve a otro invisible?¿como se da cuenta el invisible descubierto de que ahora es visible? Quizá los invisibles piensen que son invisibles porque los visibles que observan y desean al mismo tiempo no interactúan con ellos, pero ¿y si estos supuestos visibles son invisibles, observadores, que sólo están siguiendo el aséptico principio de la no-intervención?

Ser puramente invisible es duro y tener visibilidad es importante para evitar accidentes. Cuídense la vista y miren a su alrededor. Siempre hay nuevas formas de mirar a los que nos rodean.

Banda Sonora recomendada:

  • Todo negro x Los Salvajes – Los Salvajes EP (1966).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/salvajes.todo_negro.mp3

áSinvergüenza!

Así, de repente ¿no? Mucho-mucho, venga-venga-vamos y luego más tirado que una colilla. No es cuestión de constancia. Es cuestión de compromiso. Ser Señor «no es cuestión de pundonor, / porque eres tú el bufón». Porque por mucho que bufes y rebufes y que el tiempo no te llegue al cuello – porque nunca usas camisas – en este teatrillo de todo a cien el chou debe continuar. Porque no hay Señor sin chou ni chou-chou sin señor amanerado a su correa.

Tú. «Con todo lo que yo he hecho por tí…». Ahí andas. Picando de flor en flor. A veces sí y a veces no. Tanto tiempo… ¿por quién cuenta?. Ser Señor es llegar ya a una edad. Es llegar por llegar. ¿Qué queda de aquellos tiempos de furia, tempesades y calmas molestas? ¿Molesta la idea de ser Señor? Ideas, ideas… «Te rogamos que no nos des ideas, / tenemos suficientes / y son mucho más feas».
«Precisamente aquí. / Precisamente a mí. / Precisamente a ti. / Precisamente así». Y eso que ha sido algo gestado desde dentro y sacado afuera, desnudo, al frío exterior. No, no me lo tomen literalmente. No hablamos de paridas ni de partos. Como mucho de una partida, que no es de mus precisamente. Algo salió y creció fuera del Señor, fuera lo que fuera desde su fuero interno.

Volar del nido. Salirse con la suya y Dios en la de todos. El límite entre una idea divertida-intelectualiode y sencillamente hacer el chorra es tan fina como un papel de fumar tiras de plátano secadas al sol. áSinvergüenza! La próxima me deja usted la tarea hecha. Que luego la gente hace preguntas incómodas. Dejar abandonado a un Señor es peor que abandonar a un cachorrito. Al cachorrito cualquiera le hace un hueco en casa. A un Señor cualquiera le dice que no puede entrar.

Paleta sin paleto

Pues eso. Que no hay autorretretes.org que pueda con Sr.K. Las canas son un grado y las cañas tienen sobre 4 grados y se sirven a 8 grados celsius. Seremos quedos en nuestro cantar, pero no hemos muerto. Sólo estábamos cogiendo carrerilla.

Banda Sonora recomendada:
Precisamente así x Siniestro Total «Popular, democrático y científico » (2005).

Y que no vuelva a pasar eso de repetir banda sonora para una entrada de Sr.K, aunque precisamente con esta canción haremos una excepción. Vergüenza de blog.

VídeoTrayectos vol. X: León (Vertiginoso) 05.09.08

saliendo de hotel – desayuno – calles – plano – calles y gentes – san marcos – calles, muros y gentes – musac – contenedores – guarda-mochilas – señor – señora en foto – salas – sillas de plástico – WC – salas – instalaciones artísticas – dibujines graciosetes – boli en vídeo – esculturas chaposas – saca-mochilas – tienda – taza-pantone – insecto-mecánico – saliendo del musac – sede junta castilla y león – chimenea – calles – auditorio – san marcos – jardín con lector – ntra. sra. del rosario – estación feve – calles, paraguas y gentes – almuerzo de huevo frito – volviendo a hotel – saliendo (de nuevo) de hotel – san isidoro exteriores e interiores – letrones león – volviendo (definitivamente) a hotel

Todos los VídeoTrayectos de golpe en la Categoría VídeoTrayectos.
Lo que prentenden ser los VídeoTrayectos se puede conocer en su primera publicación.

Visto en la tele

* Atención puede herir sensibilidades cándidas. +18 años *

…mientras libaba el fime bálano suavemente ora arriba, ora abajo, le vinieron unas ganas súbitas de trasegar más allá y probar al completo al dios príapo. Siendo menesterosa en su quehacer, recibía el beneplácito de su bisoño compañero con los pescozones que arritmicamente propinaba en las posaderas de nuestra aplicada mamadora de grandes mamas.

Súbitamente y provocando gran pasmo entre los dos amancebados, se abre la puerta de la cochambrosa alcoba con cuadros de bazar oriental y se persona el cónyuge de la aplicada libadora de falos de egregio busto. Tras la bramada de cuatro bravuconadas por parte del nuevo personaje, la fémina, enardecida en exceso por la actividad precedente a la interrupción de su contrario, hace una propuesta a los dos varones. Ya que dar achares a uno de sus dos convidados a la cuchipanda iba a hacer decaer la fiesta, sugirió que el exento de caricias orales fuese vagón de cola del trenecito del que ella misma sería succionadora locomotora.

Diligentemente y haciendo uso de su supremacía temporal conseguida con su abrupta entrada en el aposento, el marido de la libidinosa mujer requiere ser coche de cola en el improvisado convoy de carne dentro de carne. El otro individuo con una mezcla de resignación y humillación accede a la petición e inmediatamente se ve atrapado en un movimiento rítmico que sólo le proporciona dicha cuando su pelvis se acerca a las tragaderas de la lujuriosa dama y se aleja de la verga del consorte bravucón.

A continuación, dedo en botón y a otro canal. Y es que el cable es lo que tiene; ves desde documentales hasta alcaldes graciosetes. áAh! sí, y porno, claro. Esa es la movida. El cable enriquece. ¿Alguien lo duda?

La tele no es cultura, pero ¿la cultura es tele?

Banda sonora:
El emérito Julián Hernández en un disco sobre los 7 pecados capitales. Aquí la letra, para los que la sigan al pie.
De la serie Espertpénti.K «Visto en…«. Capítulos siguientes: [II]

5 cosas que probablemente no sepan sobre nos

Aceptando la amable invitación de Herverando Herenvardo a que haga un(a) meme(z), algo tan en boga entre los blogeadores del universo. Sr.K se introduce por primera vez en este mundo de relacionarse conceptualmente con otros seres humanos.

Con un 6 y un 4 hago la cara de tu retrato, José Luis

En base, el meme consite en contar 5 (mala rima áPardiez!) cosas que posiblemente la gente no sepa del autor del blog. Allá vamos:

  1. Sr.K no soy yo, somos nos y como nos nos comportamos. Cuando conviene, somos Sr.K y cuando no conviene, somos yo. Somos un conato de intento de ejercicio de lucidez, porque cada vez cuesta más. Soy uno haciéndose sitio, pero no a codazos.
  2. Nos placen en secreto las gafas de pasta. Nos quedan bien, la verdad. Pero, nunca nos las pondremos porque no queremos que nos posean y nunca reconoceremos en público que nos agradan. ¿Gafas de pasta? no, gracias.
  3. Nos somos misóginos porque no soportamos que las mujeres se desprecien tanto a si mismas. También, está lo de que ya tengo asumido que mi camino es solitario, pero muy bien acompañado por los que me rodean. Además, como dijo una vez Sr. Kurten «nunca subestimes al enemigo«… sí, también, ya cansa tanto NO. A pesar de todo, se nos suele pasar en cuanto nos dan un poco de cariño.
  4. Nos somos adoradores secretos del diablo. En concreto, del que pagó a precio de saldo el alma de Robert Johnson y se la llevó a Galicia. Su nombre es Legión, perdón… Julián Hernández. Creemos que es el mejor letrista del rock en español de todos los tiempos y el principal filósofo de la Cultura Popular patria. Espero no llegar a conocerlo nunca en persona.
  5. áPor el culo te la hinco!… lo siento no lo pude evitar. Al tema. El rock es lo más. Rocanrol o muerte. Tenemos tanto rock que hasta tenemos un grupo. Pero, tenemos que admitir que desde los tiempos de universidad le cogimos afición a Kraftwerk. Y tenemos casi todos sus discos en CD. Incluso, de vez en cuando, escuchamos a Basement Jaxx o música electrónica en general. Nadie es puro (ni habano) y nos, mucho menos. Confieso que por el local de ensayo hay una batería electrónica de mi propiedad… del Lidl, sí, pero electrónica.

Alea jacta est! No sé si volveremos a repetir la experiencia. Siempre dicen que la primeras veces son desastrosas, pero creo que hemos cumplido sin llegar al gatillazo.

Banda Sonora recomendada:

La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas

¿Recuerdan al Hombre Sentado a la Puerta? Sí, hagan memoria. Ni sobre, ni delante, ni en ella. A la puerta, sentado a la puerta. Pues bien, no hace mucho le dio por escribir porque se acordó de un viaje que hizo en tren. Lean:

Otra vez me persigue. Otra vez inquieto después de tantos días de tranquilidad. ¿Qué eso de entrar en el tren y volver a olerte? Mmmmh… Sí. Hueles. Otra cara y otro cuerpo, pero hueles. Estaba tan tranquilito y vuelves a cada ráfaga de perfume que me llega. Si cierro los ojos y giro la cabeza puedo notar el calor y la presencia humana del asiento de al lado, pero no eres tú. Menos mal. La industria perfumera es malvada.

La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas  No es un gran artista pagado de sí mismo, así que una vez satisfecha su inquietud dejó que el papel sobre el que había escrito esta reflexión volase. Al poco tiempo, ese perfume del que hablaban esa pocas líneas reapareció. Tenía la certeza de que esta vez no iba a ser un espejismo. Lo sabía. Las casualidades a veces surgen de nuestras invocaciones y rituales privados. Por la esquina apareció un personaje que hacía mucho tiempo no se acercaba al Hombre Sentado a la Puerta: La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas. Llevaba pegado a la suela de uno de sus brillantes zapatos nuevos el papel que no hacía mucho El Hombre había dejado volar libre.

Tras la sorpresa mutua inicial, La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas se detuvo frente al Hombre y comenzó con su verborrea habitual. Tampoco había perdido la extraña costumbre que le daba el nombre: rellenar los momentos en los que ella no hablaba con un interminable tapar y destapar de sus orejas. Así, sólo oía lo que quería y escuchaba lo que menos esfuerzo le requería. Nunca lo admitió, pero el silencio le parecía horriblemente vacío. Le daba mucho miedo.

El Hombre no podía evitar pensar, mientras aguantaba la cháchara, en cómo ella se fue sin decir nada y que parecía seguir sin querer darle explicaciones. La vio algo cambiada por fuera y quizá hasta un poco peor por dentro. La desaparición, según ella, sólo fue un paréntesis, una nimia interrupción, que no tuvo ninguna consecuencia en el continuo espacio-tiempo. El Hombre miró el papel que asomaba por debajo de uno de los brillantes zapatos nuevos de La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas. Sí, – afirmó en voz alta– el tiempo pasa, nada permanece ni importa y mucho menos importan las palabras hechas al viento. Volvió a bajar la mirada hacia el papel pisado y reprimió el impulso de decirle a La Chica que mirase lo que tenía pegado a la suela.

Sonrisa partida

Se despidieron como si nada, sin calor ni frío. La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas siguió calle abajo. Justo antes de doblar la esquina y desaparecer de la vista del Hombre, el papel se despegó de sus brillanes zapatos nuevos y volvió a volar libre, como las palabras que contenía. El Hombre estuvo un rato mirando el loco vaivén del papel.

Después, giró la cabeza.

A ver quien aparecía por el otro extremo de la calle.

Banda Sonora recomendada:

  • Nada x Sol Lagarto «Prorrogado» (2007).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/sol_lagarto.nada.mp3

El día desaparecido

Los principios y finales se tocan. Siempre ha sido así. Pero, hay un final y principio que ya no es que se toquen, es que se soban de una manera tan lasciva que da hasta reparo vivir su tránsito. Este obsceno fininicio sucede cuando la terminal nochevieja se roza con el joven día de año nuevo.

Mire usted que no hay días y épocas mejores para irse de jergón, perdón… juergón. En lo más duro del duro invierno, con los estómagos rezumando y deleitándose en repetir lo comido por lo bebido, con las bebidas más caras (que no mejores) de todo el año y todos (hasta los más incapaces sociales) con la esperanza de pillar. Es de suponer que el sensual roce de los extremos caliente el ambiente de fin de año y que por ello todos los casados desean a los solteros «que disfrutes lo que te dejen» con el mismo orgullo del padre que manda a su hijo a hacer la carrera que él nunca pudo estudiar.

Todo el mundo hierve en nochevieja. Algunos hierven hasta cocerse, a otros les hierve la sangre por la suerte que tiene la abuela y la gran mayoría se quedan con una erección a medio hervir. Pero la masa hirviente, cuando se enfría, se divide en dos: los que se pierden los saltos de esquí y los (más bien las) que hacen del primer día del año un derroche de energía y generosidad.

Esta energética parte de la población mundial occidental empieza a desarrollar sus buenas intenciones para el nuevo año con sus inmediatos congéneres, que suelen ser sus hijos. Hijos que llegan dos o tres horas después de que la alentada madre se haya levantado para empezar a hacer la tradicional comida de año nuevo. Madres que les reciben con una sonrisa que parece una mueca. Hijos que dan siempre la misma nueva: que no se levantarán a comer. Madres que sienten la puñalada en las costillas. Tu quoque, Brute, fili mi?.

Desaparecidos momentos en imagen

Hijos y madres contribuyen sin remedio a que el 1 de enero siempre sea un día en blanco. Es un día que desaparece y se va de nuestras vidas. Casi ni existe. Llega a ser un mero punto de referencia, sin duración ni eventos destacables. Si eres madre (o tienes el instinto maternal superdesarrollado), al acabar el día ves que otra vez va a ser imposible conseguir tus propósitos de enmienda. El día de año nuevo no ha servido de nada. Si eres hijo (o tienes el síndrome de Peter Pan), te abstraes voluntariamente de la existencia del día que se roza con la nochevieja. Morfeo te ofrece sólo una pastilla.

Todos los años empiezan en 2, pero nunca empiezan en enero y en ocasiones ni duran un año. Los ciclos no son estáticos y las madres aguantan lo que se les eche. Perder el tiempo es no oir que el arbol se cae en medio del bosque.

Banda Sonora recomendada:

«New year’s day» x U2 – War.

Trayecto

Miren a su alrededor.áCuánta gente distinta compartiendo espacio! Para ser tantos hay poco alboroto. Cada cual se pone su propia banda sonora para el trayecto. Dan casi la sensación de estar recargando sus baterías a través de los auriculares, como si de Robocops cualquieras se tratase.

Mirando alrededor, sin ser descarados, pueden descubrir espacios íntimos. Aquel señor, aquella quinceañera-pop y aquel pakish están disfrutando de la intimidad ensimismada de leer. Leen libros, revistas, periódicos, prospectos o citaciones judiciales. El silencio es cómplice de su intimidad. Eso sí, silencio de palabras porque el vagón está lleno de sonidos mecánicos provocados por el desplazamiento.

Todos ellos aguantan estoicos el vaivén del viaje sin levantar la vista del objeto de su lectura. Incluso siguen con su cabeza gacha las líneas de texto mientras andan por los pasillos o se incorporan a las escaleras mecánicas entre los sonidos de los pasos apresurados y el roce de las ropas de quienes les rodean.

No vayas hacia la luz, Carol Anne áNo vayas hacia la luz!

Una vez que llegan a ras de suelo, salen al mundo. Lo que ha dado tiempo a leer ha sido un momento de intimidad que ni las prisas han podido evitar. Vuelta a la realidad. Salir del caparazón. Dejar de imaginar y ser uno más de los engranajes humanos de la gran ciudad.

El viaje no es un tiempo; es un espacio que algunos no soportan y que otros hacen suyo, completamente suyo.

Lea, no conduzca.
Es un consejo de Sr.K

Banda Sonora recomendada:

  • …la que ustedes tengan en sus trayectos…