Entradas de Noviembre, 2008
26.11.2008
Vagar no es de vagos
Os echo de menos amigos. Hay tantos sitios a los que ir. Tantos sitios que cerrar. Ver que cada bar en el que aterrizo se podría multiplicar por mil. Que daría igual que mañana fuera lunes. Que cualquier lugar, espacio y tiempo sería bueno. Que ahora bebiendo solo, sólo me acuerdo de vosotros.
He conocido mundos nuevos donde hacer lo de siempre. Lugares comunes para otros que podríamos hacer nuestros. Ciudades extrañas en las que sentirnos extraños. Eso sí, todos – o parte – juntos.
Todo lo que no pudimos conocer y compartir en tiempos. Todo el tiempo que nos faltó, ahora, nos faltará para siempre. «Nunca mais», dicen aquellos del oeste. Nunca mais digo yo. ¿Buscar el mismo compartir con diferentes caras? No, pocas cosas se repiten y ninguna repetición es exacta porque el tiempo nunca se repite. Es tan original el cabrón que sólo sabe avanzar. Os echo ahora de menos, amigos. Pero luego, mañana, se me pasa.
Es jodida la profesión de explorador. Es frustrante pensar como hacer saber que aquí y ahora estaríamos a gusto. Cómo expresar que si nos olvidásemos de todo, todos y todas, podríamos recuperarnos mutuamente, aunque fuera por unos instantes. Pero, la vida-rodillo nos ha llevado pegados como un chicle en su girar y girar. ¿Tanto cuesta parar?
Quizá sea por ese movimiento eterno por lo que vagamos, divagamos, nos encontramos y nos alejamos. Porque tenemos mentes diversas y despiertas. Porque vagar no es de vagos, es de vagabundos y en el camino nos encontraremos. Seguiré vagando y acordándome de vosotros en cada venta que pare a descansar. Seguiré brindando p’adentro con vosotros cada vez que en una de esas ventas me haya tomado más de tres cervezas y tenga papel y boli para escribir.
Santiago D.C. - Irlandés La Cava de St. James 01.09.08
Banda Sonora recomendada:
The Wanderer x U2 “Zooropa” (1993).
En Spotify: U2 - The Wanderer
De la serie Vagar no es de vagos en Sr.K, del lado sano de mi cabeza
[Ver serie completa]
Sr.K fecit in Vagar no es de vagos · 4 Comentarios
16.11.2008
VídeoTrayectos vol. XII: Una etapa en El Camino 13.11.08
sellando credenciales (san juan de ortega) - partida - botas - caminando - paso canadiense - caminando - café con leche (atapuerca) - caminando - espiral de piedras - caminando - café y refrescos - buscando bares (cardeñuela de río pico) - caminando - johansen (carpintero alemán) - bocata (castañares) - caminando - hablando en inglés sobre un puente azul - mochilas - la quinta (burgos) - cantos alemanes - el cid - albergue (burgos) - vuelta a casa - habitación sin vistas
Todos los VídeoTrayectos de golpe en la Categoría VídeoTrayectos.
Lo que prentenden ser los VídeoTrayectos se puede conocer en su primera publicación.
*Contenido extra de este VídeoTrayecto:
80 centímetros
Sólo hacen falta dos días de caminata en un extraño viaje de vuelta hacia el hogar y que no llueva demasiado para descubrir que en Alemania algunos aspirantes a ser maestros carpinteros cumplen tres años de formación académica y luego se pasan otros tres fuera de sus respectivos hogares trabajando, como quien dice, por comida y cama.
Johansen es uno de estos Wandergesellen auf der Walz – un “caminante del Walz” – al que sólo resta medio año para poder volver a su casa. La gente suele preguntarle con estupefacción si no es demasiado tiempo fuera de casa. Johansen suele coger su bastón labrado con formas que giran sobre sí mismas como si de una llama de madera sin pulir se tratase y marca con sus dos manos una distancia en el bastón. «Esto son 80 centímetros, ¿Ok?» Tras recibir la expectante confirmación de su interlocutor reduce la distancia que marca con sus manos sobre el bastón «Y esto son 3. Como ves, no es nada comparado con 80. Ahora piensa que los centímetros son años y que los 80 centímetros son los años que vas a vivir. Teniendo en cuenta que lo que aprenderé en estos 3 años de viaje me servirá para toda la vida, ¿te sigue pareciendo mucho tiempo?» Johansen sonríe. Qué cabrón. Y no tiene ni 30 años.
Sr.K fecit in Videográfi.k, VídeoTrayectos · 1 Comentario
09.11.2008
Citas K - Vol. VIII
En cuestión de detalles personales e intimidades, el tuenti es a los blogs como la pornografía es al erotismo cuando hablamos de cine. Pero, cuando hablamos de softcore, el fotolog es el rey. Sin duda.
Palabras pensadas después de darse una vuelta por el tuenti, el facebook, los fotologs y el plurk. Todo el mundo quiere 15 minutos de gloria, pero no hay tanto tiempo para todos.
Banda Sonora recomendada:
“Yo Yomismista” x Def Con Dos - Recargando 2004
Sr.K fecit in Filosófi.K · 7 Comentarios
02.11.2008
Bodysnatchers domésticos
Le pasó el otro día. Lo estaba observando desde la cocina sin querer. Sólo había ido a por un poco de leche al frigorífico para hacerse un descafeinado después de haber fregado la cena. Miró hacia el salón y de repente se preguntó «¿Quién es ése?». No podía dejar de mirarlo. Parecía tan viejo. Bueno, tan viejo no; tan diferente. Intentaba recordar su voz, pero se le hacía extraña. Como si no correspondiese a ese cuerpo que veía entre penumbras desde la cocina. Si justo en ese momento hubiese hablado pidiendo que le acercase una cerveza o unas galletas con su voz, con la voz que realmente debería pertenecer a ese cuerpo, se habría derrumbado en el suelo de la cocina. Le temblaban las piernas. Se dio cuenta de que no podía mover los brazos. Se imaginó desde fuera. La puerta del frigorífico abierta, una mueca extraña en la cara, una mirada congelada en los ojos, un brick de semidesnatada en la derecha y una taza granate con dos ojos y una sonrisa en la zurda. Impertérrita, estática, sin ir ni venir. El motor del refrigerador se acabada de poner en marcha para recuperar la temperatura.
Casi le dolió doblar sus articulaciones, girar el cuello y ayudarse de la mirada para servirse ese poquito de leche. Tuvo que esforzarse en no volver a mirar hacia el salón. El sonido de palabras initeligibles de la televisión, atenuado por las paredes del piso, era un canto de sirena. Era la presencia de ese extraño que acababa de descubrir a pocos metros de ella. Tuvo que volver a mirarlo mientras cerraba la puerta del frigorífico. Ya no sentía pánico. Imaginó que suspiraba, pero no lo hizo. Su cuerpo aún no se había dado cuenta de que el pánico había pasado y ya sólo quedaba vibrante desasosiego.
Otro cigarrillo. Desde el salón llegó el olor del tabaco que se intensificó y volvió más desagradable por la humedad de la cocina recién fregada. Luego volvería a pasar la fregona. Total, sólo había pisado con las zapatillas de felpa. Estaba de espaldas a la puerta de la cocina mientras miraba sin ver como la sonriente taza con ese poquito de leche giraba en el microondas. Su atención estaba a su espalda. Hipersensible a cualquier cambio de temperatura en el ambiente o a cualquier microcorriente de aire. Se sentía tan expuesta como un mafioso sentado de espaldas a la puerta principal de un restaurante. ¿Cuándo oíria a la Tommy? ¿En la primera ráfaga o no oiría nada en absoluto?. Lo que no oía era la campanilla del microondas. La luz seguía encendida y la taza girando y girando como una cosa tonta. Por imitacion incosciente, giró su cuello a izquierda y derecha notando algún ‘clack‘ en las cervicales. Con disimulo, como si de una espía se tratase, oteó de soslayo la puerta de la cocina. Seguía sonando la tele. La tele es el silencio del siglo XX. Una casa tranquila es una casa con la tele encendida. Una casa triste es una casa sin tele. ¡TING! ¡Dios, qué susto! Se tapó la boca. Creía haber emitido un gritito.
Según caminaba por el pasillo que comunicaba el salón y la cocina, se confirmaba su primera y desasogante impresión. «¿Será la luz? ¿Quién es él?» Parecía imposible. Según se apoyó en el marco de la puerta del salón se imaginó a sí misma como en una película. Ahí, en medio del contraluz que la oscuridad del salón y la luminosidad de los halógenos del pasillo creaban. En bata, con la cadera ladeada, sólo un pie apoyado y los brazos cruzados mientras sostenía la taza de descafeinado caliente. Una postura condescendiente con él. Pose de mujer fatal del cine negro. Pose, nada más que pose. La ansiedad le iba comiendo por dentro cada vez que pensaba «y ahora ¿qué?». Sentarse a su lado en el sofá. ¿Quién era?. Compartir cama, despertarse, ¿tocarse? ¿por qué? ¿cuánto tiempo llevaba así, sin darse cuenta?
Sintió un escalofrío cuando se sentó a su lado en el sofá y un flasazo de pánico volvió cuando él le dedicó una distraída y afectuosa sonrisa antes de volver a centrar su atención en la tele. No recuerda que ponían, pero recuerda que esa noche fue la de los ojos como platos y el cuerpo entumecido al lado de él. También recuerda haber tenido antojo de vainas durante la cena y que sus acciones desde aquel día se volvieron casi automáticas, robóticas y faltas de voluntad.
Sr.K fecit in Literáti.K · 2 Comentarios











