Dios va en pantalón corto

ááEstamos perdidos!! áLo vi! Lo vi con estos – por otro lado – bonitos ojos que se van a comer los gusanos. Sí, era como una ameba del tamaño de un campo de fúbbol con miles de cilios ondulando como un mar orgánico. Brazos moviéndose al unísono dirigidos por un poder superior o ¿quizá por una mente superior?

Tengo vídeos que lo corroboran. Eran miles y miles de personas áLo juro! Todas átodas! histéricas. Fuera de sí y fuera de casa a pesar de las horas que eran ya.

Lo vi elevarse desde el suelo y nadie podía dejar de mirarlo. No es guapo, no es joven, además estaba completamente sudado y llevaba pantalones cortos. áPantalones cortos! ¿Me oye? ¿Qué clase de Dios lleva pantalones cortos? Supongo que como son entes venidos desde la otra punta del mundo, ya son raros de por sí.

Sé que usted no es nadie, pero sólo me he encontrado gentes con el movimiento de cabeza propio de los acólitos de estos nuevos Dioses. áHay que hacer algo…! ¿Eso que lleva es un collarín? Oh, no. Por favor, no me haga cuernos con la mano… Vale, esa camiseta la he visto antes… áMierda! sí que pone AC/DC… ¿Sabe cuándo sale el próximo avión a Bankok?

Dedicado al Sr. PITILLO, que lo pidió. AC/DC podrían dominar a la raza humana; lo viví en el Calderón, pero, por suerte para todos nosotros, sólo hacen rock. No les da por dominar mundos.

Coming soon…

Próximamente...

No queda mucho.

Algo viene y viene a quedarse.

Permanezcan atentos a Sr.K.

Momentos musicales para soportar la espera:

  • El Mofeta Elías x Mamá Ladilla «Autorretrete» (2005).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/mama_ladilla.mofeta_elias.mp3

Vencidos – Melancólico Miserere

*Extenso, sí, pero intenso y con dedicatoria. Recomendado a los cercanos.

¿Dónde estáis? ¿He empezado a correr solo y no me he dado cuenta? Joder, antes de comenzar esta guerra que llaman vida de adulto, creía que ibáis a estar a mi lado cuando decidiese avanzar. Además, precisamente ahora, en el mejor momento: tenemos independencia económica, hemos viajado, hemos visto, hemos probado, hemos hablado, hemos leído, hemos cambiado… Va a ser eso, que hemos cambiado. Pero, ¿cómo se puede cambiar tanto? Nos íbamos a comer el mundo, creo que hasta nos podríamos haber creado uno a nuestra medida por nuestros cojones.

Éramos imberbes intelecuales. Sólo nos faltaba un poco de mundo, tampoco demasiado, ya éramos bastante lúcidos. Teníamos ideas geniales y muchas veces las llevábamos a cabo. áCuántas veces nuestras ocurencias han salido en la tele! Nos han robado muchas ideas, demasiadas, por no hacerlas.

No nos creíamos nada y nos atrevíamos con todo. No se os podía dejar solos; de un día para otro habías liado la de Dios es Cristo. Alucinaba al verlo y me fastidiaba el no haber participado. No nos lo tomábamos demasiado en serio, no dejaban de ser experimentos, pero creíamos que había que hacer cosas, que teníamos que crear. No parar nunca. Si no había calidad, por lo menos que fuese en cantidad.

Pensaba que con el pasar del tiempo y la llegada la de la ansiada independencia comenzaríamos a ser los putos amos del universo. Será que no he querido ver que mis compañeros de guerra ya no participaban a mi lado en las batallas. Esas batallas ya eran sólo mías y no me he quería dar cuenta de ello.

De un tiempo a esta parte, siempre me he sentido en vanguardia dentro de esas contiendas, pero siempre os he sentido a vosotros en la retaguardia, reconfortando y apoyando sin palabras. También es cierto, que ante lo que para mí son ahora nuevas ideas, nuevas fromas de crear, para vosotros son sólo ideas extrañas. Creía que comprendíais (casi) todo lo que intentaba hacer. Pensaba que vuestras ganas de hacer cosas evolucionarían. Me decía a mí mismo que simplemente estabais cansados. La vida adulta es malísima para la salud y deduje que os dejaba exhaustos, pero que el rescoldo de la creación por el placer de crear seguía calentorro, como una gata en celo.

¿Derrotado o tenaz?

He intentado seguir con el estandarte bien alto en medio del campo de batalla. He caído a veces, pero he vuelto a batallar. Hace mucho que no ganamos ninguna batalla en esta maldita guerra vital, pero nunca me he declarado vencido. Derrotado, sí: destrozado, hastiado… pero de las derrotas se saca voluntad, o por lo menos se intenta.
¿Y vosotros? ¿Os habéis declarado vencidos? ¿Ya no hay nada por lo que crear? ¿Ya no creéis en vosotros mismos? Quizá sea un maldito inconsciente egoista y sólo vea lo que a mí me satisface. Ya he intentado muchas que me gusten el fúbol, la tele, la música de moda, los bares llenos, los cubatas y hasta una vez me planteé comprar un piso (y no es coña). Cuanto más me he acercado a todas estas cosas, más cerca de estar vencido me veía.

Es completamente imposible ser lo que se quiere ser, pero la intención de acercarse a esa utopía es la vida en sí misma. Es, en definitiva, la mejora del hombre por el mismo hombre, siendo él mismo protagonista de su propia historia. Antes, íbamos a ser lo que quisiéramos. Ahora sólo veo vencidos a mi alrededor y lo siento en el alma.

Ojalá no estéis vencidos, espero que sólo estéis descansando para el ataque definitivo. Ojalá (si no es juntos, por lo menos por separado) no dejéis de devorar ideas y de crear nuevas. Ojalá no os vea sólo en los bares. Ojalá sigáis bebiendo sólo cerveza.

Banda Sonora recomendada:

  • «Esta mañana he vuelto al Barrio» x Los Enemigos – Gas.
  • «Satélite» x Los DelTonos – GT
  • «Melancólico Miserere» x Siniestro Total – Policlínico Miserable

Dedicado a los que siempre habéis estado ahí y que seguiréis estando, a pesar de todo.

¿Quién vengo siendo?

En serio, ¿de verdad se creen ustedes que ese fontanero que les ha venido a atracar esta tarde es realmente fontanero? Por su hacer y actitud tiene más trazas de bandolero-pelocenicero que de experto en aguas, tuberías y saneamientos. No se confundan. No es cuestión de etiquetas, como ya dijimos en su tiempo. Es cuestión existencial.

Ante la eterna pregunta con la que se les asalta sin piedad a los tiernos infantes, la tan conocida «y tú, ¿qué vas a ‘ser’ de mayor?», no caben respuestas innovadoras. Desde pequeñito, usted ya sabía sin saberlo que ‘ser’ es trabajar. Esas tonterías del ser que hablan los filósofos son pajas mentales de vagos desempleados, oiga.

‘Ser’ astronauta, ‘ser’ bombero, ‘ser’ policía, ‘ser’ periodista en la SER es eso; quedarse tranquilo y saber que uno existe porque ‘es’. Así, no le da a usted por primero pensar y luego existir como dijo algún descerebrado. Es como el jeroglífico del huevo y la gallina, pero con solución a pie de página. Es evidente: primero fue la profesión y después el existir. Lo de pensar no sirve para ser, ya que ‘ser’, es decir, existir, consiste en ser solvente para un banco y ser un número más de cliente.

Esque-ser o no ser

Pero, no se vayan todavía. Hagan una pausa para reponerse del mareo existencial y tomen aire. Bien. Volviendo al fontanero-bandolero (y amante-bandido en sus ratos libres), teoricemos. Antes que fontanero, este elemento iba para bandolero, pero de pequeño como su respuesta a la famosa pregunta no estaba bien vista, acabó en una profesión que es compatible con sus ansias cleptómanas.

Ahora relacionémoslo con Dexter (perdón a los no-cableados), ese psicópata que consigue sublimar sus bajos instintos a través de un código de conducta creado por su padre. Ese código le permite trabajar para la ley y el orden y al mismo tiempo matar imaginativamente poniendo en práctica una ley del talión más perversa y morbosa que la original. Dense cuenta, Dexter no es más que una exageración dramática de la situación cotidiana que vivió nuestro amigo fontanero-bandolero durante su pubertad y juventud. Obligado a no decir que su ídolo era Curro Jiménez, se partía el lomo llevando herramienta de aquí para allá cuando era aprendiz. Pero, llegó a buen puerto gracias a la orientación que le dio su padre con la típica frase de «pues si no quieres estudiar, te pones a trabajar». Tienen ustedes ante sus ojos a un perfecto ser humano que es lo que debería ser y que además, según todo el mundo, ‘es’ fontanero.

Apliquénse el cuento por vía tópica. ¿Quién vienen siendo ustedes? ¿Son los que son y están los que están? Busquen al líder que llevan en su interior, al artista que se dejaron olvidado tras un fin de semana de sexo o al inventor chiflado que siempre han sido en la intimidad. Puede que se sorprendan a sí mismos y resulten ‘ser’ lo que son. Si su profesión es vocación, enhorabuena: realmente ustedes son lo que dicen ‘ser’.

Aunque, después de todo, lo natural es ser persona con personalidad propia. Pero, incluso sin bancos mediante, todos tenemos nuestro propio número strandard de personalidad a escoger entre el 1 y el 9 según informaba Verba Volant, quien nos invitaba también a hacer nuestro propio eneagrama. Si se lanzan a hacer el test, no se esfuercen demasiado para que les quede bonito. Al final, números somos y en números nos convertiremos.

Banda Sonora recomendada:

  • ¿Quién vengo siendo? x Siniestro Total «Sesión Vermú» (1997).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/ST_sesion_quien.vengo.mp3

Dedicado a esa chica que se encontró con Sr.K buscando a Caín. Esa mujer que ahora es lo que quiso ser y que sigue siendo como hace 15 años.

A protegerse y cubrirse

Estimado señor.

Empecemos como hay que empezar estas cosas: áhágase cargo!… No. No cargo político, sino que piense un poco en los demás. Aunque bueno, el programa de protección de testigos es así, no nos queda otra. Por lo que nos toca nos tendremos que acostumbrar a ello. Sé que usted no escogió la situación, que fue la situación la que le escogió a usted. Ya sabe, lo típico de «en el peor lugar en el peor momento». Además, si está protegido, mejor, porque ya se sabe que sin proteción no hay que ir por ahí.

Que le venía a decir que su salida precipitada hacia el anomimato dejó descolocadas a muchas personas. Que llevamos ya una temporada que no hay ni dios ni amo que las coloque. Ni con drogas, oiga. Tampoco es que se hayan echado a perder – siguen siendo números, perdón, útiles para la sociedad – pero sí que es cierto que se sienten desprotegidos por el programa de protección de testigos. Eso de no poder saber nada de nada y encima ni poder preguntar les desasosiega; «¿estará bien?, ¿rezará sus oraciones?, ¿comerá verdura y pescado?, ¿llevará pistola?…»

Testigos protegiendose

Pero, tampoco es plan de echar la culpa al programa de protección de testigos. Cuando se entra en el programa, suele ser por el bien del protegido. Al final ya se sabe que los mejores traidores siempre viven en casa y es mejor alejarse no vaya a ser que a algún cercano le dé por pasarse al otro lado. No, no, no vaya usted a pensar que le estoy llamando traidor. Quizá… ¿no-avisador?, por eso de «el que avisa…» más que nada. Tampoco tengo yo nada claro, si le digo la verdad. Será que de tanto dar vueltas el martini con vodka se revuelve en lugar de sólo agitarse.

En fin, que tampoco es plan de tocar las narices ni de meternos en camisas con las mangas atadas a la espalda. Esperemos que el juicio entre pronto y que deje usted de ser un testigo protegido. Aunque igual le gusta serlo y ni se presenta a la sesión del tribunal. Entonces prescribirá el delito con el paso del tiempo y ya lo de ser testigo protegido no tendrá mucho sentido. Porque la situación es esa ¿no? que ha tenido que acogerse al mencionado programa. Si no, no sé que explicación puede haber a su desaparición tris-tras ni lo ves ni lo verás.

Atentamente, uno que pasaba por aquí.

Banda Sonora recomendada:

  • (Tengo que hacer) los deberes x Los Enemigos – Obras Escocidas (2000).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/enemigos.deberes.mp3

Ante todo, educación y urbanidad

Urbanidad en las ciudades. Educación en las escuelas. Y ante todo, mejor que ante nada. Pero, si hay alguien ahí fuera es que no vive ni en la ciudad ni en el campo. Quizá no tenga educación, pero tenga conocimientos enciclopédicos y tal vez sus circunstancias socioeconómicas le hayan privado de poder ir a un colegio privado (de pobres, normalmente).

Ante todo (que es uno) está nada. Frente a la urbanidad está la silvestralidad campestre. Al lado de la educación se encuentra la amabilidad. Aunque, bien mirado, los campechanos silvestres no-urbanitas son bastante más amables que los ciudadanos de colegio privado (de pobres) que pululan a velocidades supersónicas por las calles de las urbes de occidente.

Urbanidad en Gamonal R.I.

Curiosas paradojas, ¿serendipia quizá?. A ver si va a resultar que para tener educación hay que ser de campo… Incluso, la virtud de la urbanidad, interpretada como interacción correcta con el entorno social y natural en el que uno vive, luce por su presencia en la gente de campo. Pero, no todo el trigo es orégano ni todo el monte está limpio y mucho menos si hablamos de tierras, lindes y mojones.

Ante todo, la urbanidad del campo de personas educadas en colegios pobremente poblados es preferible a la arrogancia de los urbanitas con educación privada (de pobres) que habitan en las ciudades.

Autorretretes II

Segunda entrega de un proyecto que roba el nombre de un singular disco con el que no tiene nada que ver. Lo que se ve es lo que hay: más de un año de autorreratos en W.C.’s por diferentes puntos de España y parte del extranjero. Sr.K acoge una selección del autor.

Disfruten y vigilen sus aseos, puede que se encuentren a alguien haciéndose autorretratos

En casa ajena - Lejona, Bilbao Caixaforum - Barcelona Close To Me - Burgos Edificio Promecal - Burgos Chicago Rock - Burgos

Entrega anterior: [Autorretretes I].