Entradas de Mayo, 2008
25.05.2008
Al deseo se le ve el cartón
Es ya sabido y consabido que a Bryan Ferry le huele el aliento y que los iconos hace mucho que dejaron de estar en las iglesias para asentarse en el escritorio de Windows. A estas alturas de la cultura occidental, también es sabido que ya el modelo no es ejemplo, sino espejito mágico, que los modelos son televisivamente «súper» y que además la modelo más conocida a través de los tiempos es de Barcelona y es cárcel.
Pero, es que están ahí. Modelos que nos observan desde la parada el autobús o que retan a los conductores a conducir sin mirar a la carretera alteran el alto y bajo instinto. Que insignes blogueros hagan correr ríos de bits en honor a esas imágenes del otro lado del cristal dice algo. Ellos dicen Deseo y en Sr.K decimos que ante los sofocos primaverales un poco de Mundo Real™ aplaca el calor mejor que un cubito de hielo pasando desde el coxis a la nuca. Piensen que seguramente a la mirada y remirada Irina Sheik no le guste que le pasen hielo por la espalda. Seguro que le gusta más que se lo pasen de la barriga al cuello con sus correspondientes dos paradas técnicas.
Nuestra vista nos engaña y nuestras ganas – también llamadas deseo – más. La noche no es oscura, es más bien borrosa. Sólo al amanecer, los poros, los granos y la asimetría aparecen ante nuestros defraudados ojos. Y es que frustra. Una legión de frustrados no pueden estar equivocados. Nos dice la sabiduría popular: «el pelo del conejo, del color del entrecejo». Y el espíritu de la mañana después nos muestra que la bellocino Beyoncé lleva pelo de muñeca y que a la diosa de ébano se le ve el cartón.
Occidente ¿qué te queda cuando el cartón-piedra parece cartón-piedra? A ver si ahora vamos a tener que desear a nuestras y nuestros conciudadanos a pesar de sus malos acabados de serie.
Que vuelvan los genios que Ikea expulsó de las lámparas y que nos den tres deseos, como era tradición.
Banda Sonora recomendada:
- ¡Cuánta belleza! x Ilegales - El apóstol de la lujuria (1998).
Sr.K fecit in Esperpénti.K · 6 Comentarios
18.05.2008
Adustos señores castellanos
Adustos señores castellanos de recia pose y mirada firme. No dan su brazo a trocer ni ofrecen su hombro para llorar, pero su sola presencia asusta al mismísimo mal fario. Tan implacables con sus iguales como con ellos mismos, no se dejan llevar por las promesas de paraisos terrenos ni de terruños a buen precio. Y aunque hace años que en el frío páramo por no vivir ya no vive ni Dios, el estoico caminar por el mundo de estos señores sigue siendo el mismo. Su aspecto ya no está labrado a cincel por el frío ni el sol pero, por dentro sigue la austeridad implícita en ser un cabezota.
Amochando, siempre con la cabeza por delante, siguen echándose a la esplada lo que haya que echarse. No esperen que encima les sonrían cuando se cruzen con ustedes. Bastante será que alcen su mentón a modo de saludo y suelten un “¿Qué hay?“. Si hay que estar, se está y si hay que ir hasta a tomar pol culo, se va, pero no les toquen los cojones. La lealtad una vez que se da no se retira nunca, pase lo que pase y caiga quien caiga. El gesto será agrio cuando las cosas vayan a paso burra, pero aún amargos y silenciosos seguirán al lado de aquél al que una vez dijeron “¡Qué majo que eres!“.
De dar algo, darán afecto: recios apretones de manos, abrazos de oso y brindis con el ceño fruncido por los ausentes. Porque el cariño sólo se lo dan a las mujeres, que les pueden y desarman con sólo rozarles la cara de recia piedra castellana. No será mucho, pero lo poco que dan seguramente sea lo más valioso que tienen.
Quítenles sus escasas posesiones, llévenles al exilio de la gran ciudad, róbenles sus mujeres y verán como nunca perderán los estribos. Eso sí, nunca jamás les falten al respeto. Nadie merece más respeto que otro ser humano. Nadie merece más desprecio que el que no respeta a nadie. Y aunque en estos tiempos ya no haya navajas, ni trabucos, ni monte para arreglar los asuntos, pueden hacer morir lánguidamente de soledad a los que despreciaron sin pensarlo su seca presencia. Porque en el pasado fueron labradores y pastores en un mar de áspera tierra y la soledad no les asusta. Son ellos los que asustan a la soledad.
Adustos señores castellanos de una anciana Castilla que ya no es la Castilla de Machado. Una Castilla de castillos turísticos y tan urbana que hasta asfaltan y ponen puertas al campo. Todavía buenos vasallos sin buenos señores y todavía esperando a un capitán, a un jefe o a un señor que no se ande con chorradas de señorito. Quejarse es inútil. Hay que ganarse las alubias.
Banda Sonora recomendada:
- Nisio x Los del Páramo - Maketa en cassette (1990?).
Porque estos señores son los que con su seca compañía acompañan al autor de este blog en la lucha cotidiana. Recuerden quienes somos, de dónde venimos y no perdamos el norte para saber sónde vamos. Que vuelvan las ovejas al redil, que van a coger frío tanto tiempo fuera.
Sr.K fecit in Filosófi.K · 9 Comentarios
15.05.2008
Cuando
Cuando 3 y 1 no son 4 y resulta que son muchos más. El día especial pasa a través de uno y a la cuenta de la vieja las cosas quedan cada vez más lejos. Encima, no le dejan a uno escoger el día que mejor le viene para hacer fiesta.
Hace un año Sr.K se llenó de K’s. A día de hoy, se llena de pocas ganas. Será la edad. No se compadezcan y déjenle cantar.
- No estoy para fiestas x Los enemigos “Na de na” (1996).
Después de todo crecemos para ser mejores y esto nunca fue mejor. Evolución individual pseudodarwiniana. No nos saldrán alas, pero que nos quiten lo bailao.
Sr.K / cainSan va a tener cosar que hacer y mostrar en próximas fechas, permanezcan atentos a sus TFT’s
Sr.K fecit in Cotidiáni.K · 8 Comentarios
11.05.2008
La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas
¿Recuerdan al Hombre Sentado a la Puerta? Sí, hagan memoria. Ni sobre, ni delante, ni en ella. A la puerta, sentado a la puerta. Pues bien, no hace mucho le dio por escribir porque se acordó de un viaje que hizo en tren. Lean:
Otra vez me persigue. Otra vez inquieto después de tantos días de tranquilidad. ¿Qué eso de entrar en el tren y volver a olerte? Mmmmh… Sí. Hueles. Otra cara y otro cuerpo, pero hueles. Estaba tan tranquilito y vuelves a cada ráfaga de perfume que me llega. Si cierro los ojos y giro la cabeza puedo notar el calor y la presencia humana del asiento de al lado, pero no eres tú. Menos mal. La industria perfumera es malvada.
No es un gran artista pagado de sí mismo, así que una vez satisfecha su inquietud dejó que el papel sobre el que había escrito esta reflexión volase. Al poco tiempo, ese perfume del que hablaban esa pocas líneas reapareció. Tenía la certeza de que esta vez no iba a ser un espejismo. Lo sabía. Las casualidades a veces surgen de nuestras invocaciones y rituales privados. Por la esquina apareció un personaje que hacía mucho tiempo no se acercaba al Hombre Sentado a la Puerta: La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas. Llevaba pegado a la suela de uno de sus brillantes zapatos nuevos el papel que no hacía mucho El Hombre había dejado volar libre.
Tras la sorpresa mutua inicial, La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas se detuvo frente al Hombre y comenzó con su verborrea habitual. Tampoco había perdido la extraña costumbre que le daba el nombre: rellenar los momentos en los que ella no hablaba con un interminable tapar y destapar de sus orejas. Así, sólo oía lo que quería y escuchaba lo que menos esfuerzo le requería. Nunca lo admitió, pero el silencio le parecía horriblemente vacío. Le daba mucho miedo.
El Hombre no podía evitar pensar, mientras aguantaba la cháchara, en cómo ella se fue sin decir nada y que parecía seguir sin querer darle explicaciones. La vio algo cambiada por fuera y quizá hasta un poco peor por dentro. La desaparición, según ella, sólo fue un paréntesis, una nimia interrupción, que no tuvo ninguna consecuencia en el continuo espacio-tiempo. El Hombre miró el papel que asomaba por debajo de uno de los brillantes zapatos nuevos de La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas. Sí, – afirmó en voz alta– el tiempo pasa, nada permanece ni importa y mucho menos importan las palabras hechas al viento. Volvió a bajar la mirada hacia el papel pisado y reprimió el impulso de decirle a La Chica que mirase lo que tenía pegado a la suela.
Se despidieron como si nada, sin calor ni frío. La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas siguió calle abajo. Justo antes de doblar la esquina y desaparecer de la vista del Hombre, el papel se despegó de sus brillanes zapatos nuevos y volvió a volar libre, como las palabras que contenía. El Hombre estuvo un rato mirando el loco vaivén del papel.
Después, giró la cabeza.
A ver quien aparecía por el otro extremo de la calle.
Banda Sonora recomendada:
- Nada x Sol Lagarto “Prorrogado” (2007).
Sr.K fecit in Literáti.K · 1 Comentario
04.05.2008
Bendita resaca de maldita lucidez
Bendita resaca de maldita lucidez. La percepción al límite. Oir como nunca el ruido constante y monótono que hace el silencio y no poder dejar de escucharlo porque la palpitación de detrás de los ojos que presiona hacia afuera no nos permite quedarnos dentro de nosotros mismos y olvidarnos de lo que nos rodea. Todo lo vemos, lo oímos, lo sentimos. Todo llega al lado sano – pero noqueado – de la cabeza monstruosamente vibrante. Los objetos, las personas son insultantemente nítidas. Quizá sea la luz de los domingos que resalta como ninguna los poros, los puntos negros y el pelo grasiento.
Qué gusto por lo sutil, lo leve, lo etéreo nos brinda la bendita resaca de maldita lucidez. Lo obvio, lo rotundo, lo pesado es una agresión. Nuestro entorno doméstico es amenazador. Ruido, ruido, ruido ¿cómo podemos vivir a diario con tanto ruido? Cómo gritan en la tele. Cómo chillan los vecinos. Y fuera nunca fue mejor. El cielo azul marino que hace unas horas mirábamos en compañía del trino de los pájaros cuando abríamos la puerta del portal ahora es de un azul tan pálido que duelen los ojos. Todo es tan exagerado fuera de casa. Tanto coche, tanto niño gritando por el parque, tanta velocidad alrededor… ¿nadie sabe que hoy es domingo?
No es genial, no es mejor. La bendita resaca de maldita lucidez simplemente, es. El regusto que deja en la boca no es accidental. Es un poso de lo que hicimos ayer. Tan amargo y tan dulce como nos dicte la maldita lucidez de las cosas a toro pasado.
Banda Sonora recomendada:
- Hoy es domingo x Los toreros muertos “30 años de éxitos” (1986).
Como decía aquel: «la movida es el alcohol». Dedicado a los que ya no comparten resacas.
Sr.K fecit in Esperpénti.K · 3 Comentarios











