¿Quién anda ahí?

áOiga! Pero, ¿qué hace usted ahí? áAndafuera! tst, tst… !Zape! áOsh, osh! ¿Quién le ha invitado a mirar? Si esto fuera un chou y aquí vendiésemos palomitas, se las cobraríamos a cojón de pato, no le quepa duda. Ah, que pasaba usted por aquí… Por menos se ha empezado una guerra, sepa usted. No, nooo, pero tampoco quiero que se lleve una idea equivocada de este pequeño circo por el que está usted pasando. Sí, porque la vida es circo y sin circo no habría payasos, perdón, clowns.

Y tú ¿qué miras?

No crea usted que esto es pa tanto. Somos un establecimiento modesto, de andar por casa, artesanal y cerramos los fines de semana como buenos cristianos de la vida urbanita. En la pista central puede encontrar un ovillo de lana de pensamientos. Tan enmarañado él que ni los más jóvenes cachorros de gato se aventuran a echarle la zarpa. Aunque siempre tenemos preparados pequeños cubitos de pensamientos condensados en bonitas cajas llamadas Citas K. Pero, lo bueno de verdad, lo más diverso, no está a la vista. Está alrededor, detrás del telón o mismamente debajo de sus narices. Ya le indico.

Será por música. ¿Le gustan los villancicos? Aquí tenemos uno llamado Navidez Rock.

¿Que le va más lo de las fotos bonitas y esas cosas? Pues también tenemos una buena colección de postales a su disposición: Postalesivas. Creo recordar que algún cuadro que otro, también hay por ahí…

Aunque de lo que más orgullosos estamos es de la emancipación del hijo tonto. No se altere. Lo de tonto no es por faltarle al respeto, que es sangre de nuestra sangre, por Diosh. Es porque salió así, a lo tonto… ¿Cómo? Ah, sí, se llama autorretretes y tiene su propio establecimiento en una zona nueva: autorretretes.org

Así que usted más que del internet y esas cosas es de ver la tele y tal. Bueno pues igual lo de ver vídeos le parece interesante. Tenemos una serie llamada VídeoTrayectos… No no tiene nada que ver con Perdidos – ¿qué clase de pregunta es esa? – son viajes grabados con la cámara de un móvil… Bueno, si no, pues pruebe a ver éste; conceptualismo casero, es divertido, ya verá. Y si quiere más, tiene el de los muñequitos y el de el señor de señores haciendo cosas extrañas.

Bien, ¿qué más podemos podemos hacer por usted?… Bien, bien, que usted sólo pasaba por aquí, claro. Pues nada, hasta otra…

áEspere! Mire, aunque no le he vendido nada le voy a hacer un regalo, una cita, que siempre queda bien para escribir en la carpeta del instituto o en un W.C. público: «Hay otros mundos, pero estás en Burgos».

De nada, un placer. Pa eso estamos. Vuelva cuando quiera y visite nuestro bar en el entresuelo.

Banda Sonora recomendada:

  • El circo x Sol Lagarto «Prorrogado» (2007).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/sol_lagarto.el_circo.mp3

Dedicado a H.J. y a los turistas accidentales del DB que ha traído por aquí.

Letras amusiK.das – Amiguita ansiedad

Cabeza de Mujer - Stephan BalkenholSegunda muestra de posibles canciones sin música, pero con letra del lado sano de la cabeza de Sr.K. Dedicado al mundo ansioso en el que vivimos y a la agradable coincidencia de recuperar antiguos escritos.

Disfruten:

Amiguita, amiguita.
Mi amiguita la ansiedad.
Bello nombre te pusieron
para ser un malestar.

Aunque a veces vas y vienes,
soy vivienda habitual.
Entre las tripas y el pecho
siempre hay hueco para estar.

Amiguita, amiguita.
Traicionera y tan sagaz
que aprovechas que estoy solo
para entrar sin avisar.

¡Buenos días! Me sonríes
y yo aún sin levantar.
Me acosté contigo anoche.
Dabas vueltas sin parar.

La química entre los dos
siempre te hace recular
y aunque empieces la maleta
nunca la terminarás.

Ni me quieres ni te quiero
y aunque quiera no te vas.
Ya no sé ni como echarte.
Tú no quieres ni marchar.

Anterior entrega de Letras amusik.das.

La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas

¿Recuerdan al Hombre Sentado a la Puerta? Sí, hagan memoria. Ni sobre, ni delante, ni en ella. A la puerta, sentado a la puerta. Pues bien, no hace mucho le dio por escribir porque se acordó de un viaje que hizo en tren. Lean:

Otra vez me persigue. Otra vez inquieto después de tantos días de tranquilidad. ¿Qué eso de entrar en el tren y volver a olerte? Mmmmh… Sí. Hueles. Otra cara y otro cuerpo, pero hueles. Estaba tan tranquilito y vuelves a cada ráfaga de perfume que me llega. Si cierro los ojos y giro la cabeza puedo notar el calor y la presencia humana del asiento de al lado, pero no eres tú. Menos mal. La industria perfumera es malvada.

La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas  No es un gran artista pagado de sí mismo, así que una vez satisfecha su inquietud dejó que el papel sobre el que había escrito esta reflexión volase. Al poco tiempo, ese perfume del que hablaban esa pocas líneas reapareció. Tenía la certeza de que esta vez no iba a ser un espejismo. Lo sabía. Las casualidades a veces surgen de nuestras invocaciones y rituales privados. Por la esquina apareció un personaje que hacía mucho tiempo no se acercaba al Hombre Sentado a la Puerta: La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas. Llevaba pegado a la suela de uno de sus brillantes zapatos nuevos el papel que no hacía mucho El Hombre había dejado volar libre.

Tras la sorpresa mutua inicial, La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas se detuvo frente al Hombre y comenzó con su verborrea habitual. Tampoco había perdido la extraña costumbre que le daba el nombre: rellenar los momentos en los que ella no hablaba con un interminable tapar y destapar de sus orejas. Así, sólo oía lo que quería y escuchaba lo que menos esfuerzo le requería. Nunca lo admitió, pero el silencio le parecía horriblemente vacío. Le daba mucho miedo.

El Hombre no podía evitar pensar, mientras aguantaba la cháchara, en cómo ella se fue sin decir nada y que parecía seguir sin querer darle explicaciones. La vio algo cambiada por fuera y quizá hasta un poco peor por dentro. La desaparición, según ella, sólo fue un paréntesis, una nimia interrupción, que no tuvo ninguna consecuencia en el continuo espacio-tiempo. El Hombre miró el papel que asomaba por debajo de uno de los brillantes zapatos nuevos de La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas. Sí, – afirmó en voz alta– el tiempo pasa, nada permanece ni importa y mucho menos importan las palabras hechas al viento. Volvió a bajar la mirada hacia el papel pisado y reprimió el impulso de decirle a La Chica que mirase lo que tenía pegado a la suela.

Sonrisa partida

Se despidieron como si nada, sin calor ni frío. La Chica que se Tapaba Intermitentemente las Orejas siguió calle abajo. Justo antes de doblar la esquina y desaparecer de la vista del Hombre, el papel se despegó de sus brillanes zapatos nuevos y volvió a volar libre, como las palabras que contenía. El Hombre estuvo un rato mirando el loco vaivén del papel.

Después, giró la cabeza.

A ver quien aparecía por el otro extremo de la calle.

Banda Sonora recomendada:

  • Nada x Sol Lagarto «Prorrogado» (2007).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/sol_lagarto.nada.mp3

La mosca

Patas tengo, que para mí no vendo

El otro día conocí a una mosca verde de la mierda que se había quedado atrapada en un autobús de esos que llaman de línea regular.

Le faltaban las dos patas delanteras de su costado derecho. Por mucho que intentara ir a algún lado, sólo conseguía darse con los cristales de la ventana del autocar.

Cuando llegamos al destino y salí a la calle de la desconocida ciudad, la mosca parecía fatigada.

Supongo que a día de hoy ya estará muerta. Supongo que se habría equivocado de autobús, que igual quería ir al sur.

*Escrito con papel y boli (¿aún existe eso?) en ruta al Hell Dorado un día antes de que Herenvardo escribiese a golpe de tecla sobre sus lepidópteros sureños.

¿Serendipia?… no, sólo ganas de ver casualidades.

Banda Sonora recomendada:

  • «Colecciono Moscas» x Golpes Bajos – «A Santa Compaña (1984)».

Dedicado al linkado. El mismísmo Sr. Julián nos dio la enhorabuena por el concierto que le dimos mi compadre y yo en primera fila. Seguiremos informando con vídeos, fotos y anécdotas. Así que cuidado, mucho cuidado. Procuren no hacernos enfadar.

Yonkis de lo extra-ordinario

Tanto goza el yonki de su droga como el vulgar vulgo se regocija en estas fechas tan señaladas. Es delizioso el ritual de búsqueda de una meta final, que tanto para el yonki como para la población occidental, es un éxtasis sensorial que dura lo que dura y lo que dura me da igual. Una vez pasado el subidón siempre queda la sensación de que de tanto esperarlo casi ni se ha podido disfrutar. Nacen voluntades de redención y se dice que para la próxima vez hay que hacerlo más grande, más largo y mejor. Meterse más en ello, en definitiva. Olvidarse de lo accesorio y lanzarse a conseguir el mejor cuelgue o la mejor nochebuena, nochevieja, despedida de soltero/a, boda, cumpleaños o concierto.

¿Piensa acaso el yonki que puede acabar rajado en la calle cada vez que se acerca al barrio de chabolas para pillar? ¿Es consciente el consumidor compulsivo de que las compras navideñas o las rebajas son peores para su corazón que tres bocadillos de panceta untada en sebo? Ninguno de los dos es consciente del riesgo. Son, respectivamente, súper-yonki y súper-señor o súper-señora. Nada ni nadie puede con ellos.

Papa Noel esta colgado

El premio que espera al final de la carrera merece la pena. Mientras, los que les rodean piensan «si dinero no habrá, pero para tonterías…» y hacen como que no se dan cuenta de que por mucho que lo intenten ni el súper-yonki ni el súper-señor ni la súper-señora conseguirán hacer su éxtasis anhelado mejor. Al final, sólo consiguen hacerlo diferente por mucho que se esfuercen en repetirlo.

Asúmanlo: Santa Teresa de Jesús sólo hubo una y era de Ã?vila a pesar de todo. Ni todos los abulenses son santos ni todos los santos tienen yemas. El éxtasis ya sólo es química y la felicidad de un tiempo a esta parte es un síndrome. El yonki nunca consigue el cuelgue imperecedero y no todos los días son Navidad. La sobredosis siempre es fatal porque la perra de la mano siempre se va. Vigilen su mano, pero déjenle siempre cerca el número de urgencias o al menos un sobre de Ã?lmax.

Como dicen los loteros: áSalud!

Banda Sonora recomendada:
Es Navidad x Los Acusicas del disco «Ha sido éste» (2004)

No te pega

No te pega fumar. Como que es raro para alguien como tú. Formal, serio y responsable. Y esos tacos que sueltas de vez en cuando hasta me hacen sonrojar sólo por que los dices tú.

¿No has pensado en dejarlo? No sé, como que no te queda bien lo del cigarrazo. Y esos eructos que atruenan. ¿No puedes ser más disimulado? ¿No serás también de esos que mueven las sábanas cuando se tiran un pedo en la cama?… ¿Cómo? Ah, bombear los pedos dices que se llama. No, no lo había oído antes. Joder, no dejas de asombrarme.

Aah. Va a ser eso, sí

En comparación lo de que te guste morderte las uñas de los pies no es tan chocante, la verdad. Parece mentira que con tu barriga seas capaz de hacer semejantes contorsiones. Eres… no sé, chocante.

No, no, no, no. No son prejuicios… áQue no! Es que pareces mejor persona cuando se te conoce menos. Bueno, entiéndeme, tampoco es eso. Eres buena persona de por tí, pero no sé. Que quieres que te diga. Se me hace raro que fumes.

Banda Sonora recomendada:
«Feo, fuerte y formal» x Loquillo y Trogloditas – Feo, fuerte y formal (2001)

En Spotify: Loquillo y Trogoloditas- Feo, fuerte y formal

Dedicado a la señorita Uxi que ni ha sido la primera en decirlo ni será la última ;-P

Batería baja

Notó algo por el rabillo del ojo. Una especie de intermitencia que le debería de haber puesto en alerta. Low Batt – Low Batt – Low Batt… Si hasta tenía un punto rojo parpadeante. No supo qué implicaba ese curioso indicativo hasta que llegó un momento esa noche en el que, de repente, se quedó sin fuerza. Se le hinchó una especie de globo en el pecho que le impedía respirar a gusto y los músculos de las piernas se le convirtieron en plomo. La mirada ausente dirigida al suelo le encorvó el cuello y acentuó su figura cheposa. Los brazos le cayeron flácidos en la vertical del cuerpo y cada intento de levantar su vaso para echar un trago exigía un esfuerzo que requería demasiadas energías.

Mi reino por una banqueta o una repisa en la pared, pensaba en un tono de voz lastimero. Sentía los párpados inferiores desplazándose poco a poco hasta las comisuras de sus labios. Cuando logró sitio en la barra, arrastró una banqueta con las escasas fuerzas que le salían de las tripas. Reprimiendo un suspiro, puso codo y codo sobre la barra y depositó su vaso. Dejó derrumbarse su cabeza porque el cuello ya era gelatina. Ese globo imaginario que le ocupaba el pecho, no se deshinchaba. La pesadez de los párpados cada vez era más pesada. Se agarraba tensamente al vaso deseando que se rompiese y le hiciese sangrar con dolor para no dejarse ir de sí mismo.

Uno, ante todo

¿Cómo no lo pude ver venir? La energía no es eterna y las baterías de los recuerdos siempre acaban perdiendo intensidad volviéndose brumosas y ficticias. Los momentos nunca duraron más que un momento y los bares siempre tienen hora de cierre por mucho que den cuartelillo a los faltos de energía. Al final, siempre tendrán que salir a la luz del amanecer y despejarse con el frío azul. Un paso, dos, tres y ya vuelve a estar en marcha hasta el próximo fin de semana.

Banda Sonora recomendada:
«Dejavú» x Los DelTonos – «Buenos Tiempos» (2008).

Chirriando, que es gerundio

Todo tiene un sentido y pocas cosas pasan porque sí. Siempre hay algo debajo. Siempre hay algo que chirría. Siempre hay personas y situaciones que chirrían.

Y es que ocurre de repente, hablando con alguien, por ejemplo. La conversación puede ser interesante o banal. Puede que se conozca a la persona desde hace 5 minutos o desde hace 5 lustros. De repente, uno de los dos interlocutores empieza a oirlo: criiik… criiik… En estos casos hay que intentar no alarmarse y hacer como que no se oye nada. Nuestro cerebro de lagarto-cazador-recolector se encarga de mantenernos alerta ante la situación de peligro. Peligro de parecer un loco-a ante el interlocutor que chirría.

La percepción se agudiza en un sueño pseudolisérgico. áCuántos poros! (y qué negros los jodíos)… ¿Tiene un ojo más arriba que otro?… ¿Eso es una cana? Vaya, se le empieza a ver el cartón… Mmmh, vaya morros. Eso de las comisuras parecen granos o algo… ¿y esas orejas?… «Mis manos… son tan grandes… Pueden tocarlo todo… menos a ellas mismas»

Realmente, el chirrido es la manifestación sonora de ese cambio de percepción de la realidad. El interlocutor chirrante, y a veces irritante, se transforma en una holografía para el otro. La persona que chirría desaparece de repente de esencia, que no de forma. Es un cadáver de si mismo que no ha dejado de hablar ni de hacer gestos. Un cántaro hueco que hace vibrar el aire que entra en él. Criiik… criiik…

Chirridos infantiles

Hay estudios presuntamente exaustivos y no concluyentes que casi demuestran que el irritante sonido suele surgir en el sujeto-a al advertir determinados gestos o vivir determinadas situaciones consideradas por los expertos como excesivamente normales. El cerebro reacciona diciendo «áEO! no hay estímulos, ésto me lo sé de memoria ¿me he muerto y no lo sé? Bueno, no creo. Soy el cerebro, me habría dado cuenta«. Entonces, como cuando te metes los dedos en los ojos y ves estrellitas, nuestro blandito amigo de sustancias blancas y grises genera una percepción, que, en este caso, suena a chirrido. Eso sí, no hay que confundirlo con el pitar de oídos típico generado cuando alguien se acuerda de nosotros o de nuestras santas familias.

En base a estos estudios, han surgido terapias para reprimir el chirrido. La más conocida en nuestro país es la repetición hasta la saciedad de los capítulos de los Simpson o las noticias cíclicas como «áNieva!», «áHace Calor!», «áLas Rebajas!» o «áNiña con dos cabezas!» (áGracias, Antena 3!). Este tratamiento acostumbra al cerebro a no esperar más de la realidad que lo que hay. Abotargamiento de mente catódico dijeron en la tele que se llamaba. Por otro lado, también hay corrientes filosóficas que ante la chirriante situación defienden el exterminio total de los dos tercios de la población del primer mundo y cuarto y mitad del segundo y tercero para la solucionar éste y muchísimos más problemas de nuestra decadente sociedad.

Banda Sonora recomendada: