Entradas de Abril, 2007

26.04.2007

Réquiem. Parte II: Las Causalidades de Vivir

Bien pensado, remontarse a los orígenes de la vida en sí es meterse en un terreno tan farragoso como el caldo primigenio al que cantan Transportes Hernández y Sanjurjo en su canción Madre Fango. Que lo de buscar las causas de la vida da dolor de cabeza y dolor de corazón al mismo tiempo. Es más facil encontrar motivos para vivir.

Por otro lado, (siempre está el otro lado) un réquiem sirve para grabar la vida de otro en la memoria del que lo escucha o lee. Pero, me gustaría que este réquiem no fuese sólo una sucesión de datos de todo tipo sobre Luisete, el viejo amigo que falleció hace menos de una semana. El ser humano es egoísta y nuestros ombligos, además de pelusa, tienen un interés tremendo para nosotros, sus dueños.

No merece la pena ser plañidera. Se pueden decir miles de cosas como lo de fíjate, tan joven, que pena, y de tu misma edad, etc, etc, etc… En realidad, admito que no lo conocía tanto. Pero, la reacción en cadena que ha provocado en los vivos su súbita desaparición física ha sido todo un acontecimiento. Decíamos ayer que las señales están para verlas y me dijo el otro día el jefe que «a ver cuánto duran las buenas intenciones». Porque es así. El toque (casi empujón) que Luisete ha dado a nuestras vidas nos ha hecho plantearnos a todos qué ocurriría si mañana, como le sucedió a él, nos morimos de repente. Hemos empezado a ver las cosas importantes como nimiedades y las banales como imprescindibles. Cada bocanada de aire que aspiras la notas llena de fuerza. Miras más a la cara a la gente y hasta les sonríes. Tienes más en mente a la gente que aprecias. Como comentaba Pedro (ilustre comentador en este humilde blog) en la anterior entrada: La vida, Sr. K, sólo está aquí y ahora.

En pleno tránsito...

Otra idea que resulta curiosa y turbadora es la de la ausencia. Decía su mejor amigo de los viejos tiempos que es muy difícil hacerse a la idea de que si ahora cruzas la colina que te separa de su casa, ya no lo vas a encontrar allí. Que es muy fácil tenerlo separado físicamente de tí y no llamarlo o ir a hacerle una visita mientras sabes que está vivo. Que lo ves cuando te apetece, cuando te viene bien. Lo dífícil de la ausencia física es que una vez que alguien desaparece impregna a todos los que le conocían. Ya no pueden esquivarlo o poner excusas. Los que de verdad le apreciaban se han quedado con una parte de él dentro y ahora esa parte les mira y les visita cuando a ella le apetece. Todos somos una Bene Gesserit.

Si algo ha quedado de Luisete en todos los que lo conocíamos es, a buen seguro, su fuerza y su tenacidad. Ese «no hay cojones». Ese buscar siempre el lado más amable de lo imprevisto. Tirar p’alante cueste lo que cueste, pero no caiga quien caiga. Nos ha dejado el testigo del vive tus sueños, porque él los vivió. Nos ha mirado a la cara y nos ha soltado un «¡Eh! Muévete, tío».

El cielo ya lo tocó por toda la Península Ibérica, los Alpes y los Andes. Como infierno tendría el que todos tenemos en nuestras pequeñas desgracias. Su admirable padre lo ha hecho muy bien: su presencia física ya sólo es polvo entre polvo para que no le rehuyamos, para que no crucemos la colina hasta llegar al cementerio cuando nos venga bien, para que no se nos escape de dentro, para que comparta nuestra vida.

Dicen que la inmortalidad dura lo que duran las personas que nos recuerdan en la tierra. Por suerte, creo que viviré más de lo que pensaba.

Bienvenido Luisete.

Banda Sonora recomendada:

  • “Brindis” x Los Enemigos - “La Cuenta Atrás (1991)”.

Dedicado a todos los que nos acompañan en nuestro camino en presencia y en esencia.

Sr.K fecit in Filosófi.K · 3 Comentarios

23.04.2007

Réquiem. Parte I: La Casualidad de la vida

Uno va y tiene un día de estos energéticos y decide que tras la opulenta cena del día anterior quiere aprovechar el día y variar. Hay que cambiar para sentirse vivo. Quedas con una amiga y ves exposiciones. Empiezan las casualidades. Aparecen unos amigos a los que hace mucho que no veías y que está afectados por la extendida plaga de niños que asola a los de éstas, nuestras edades. «Hay que llamarse y quedar más», decís. Entra en escena el amigo recuperado en un bar al que nunca vas. Llega otro al que poco ves, y es que hoy está de rodríguez. Te encuentras con los amigos-de-a-diario justo cuando sales de otro bar no habitual sin haber quedado con ellos. Mientras comes un bocata con la creciente pandilla circunstancial, te encuentras con un ex-compañero de trabajo al que habías perdido la pista desde hacía años. Variáis de nuevo de parroquia habitual. Entre los parroquianos aparecen otro ex-compañero y otra ex-compañera. Se hablan de los viejos tiempos. Resulta, que ese mismo día se ha casado un amigo al que ves de vez en cuando y que te instó la última vez que lo viste a que os pasaseis por el pub donde celebran la fiesta post-banquete. De camino al pub junto con el rodríguez y el amigo recuperado, os comunican que uno de los viejos amigos, al que habéis mencionado al hablar de los viejos tiempos y al que viste la semana pasada, ha muerto esa misma mañana.

Bueno, las señales están para el que quiera o sepa verlas. Si son de tráfico te ponen una multa por no verlas, como la que te ponen antes de ir al pub por aparcar mal. Si son las que encuentras en el camino de la vida y no las ves, simplemente, te jodes. Te las has perdido. Y es que según entras en el pub apesadumbrado, postponiendo el duelo para después, empiezas a notar el cosquilleo de que ésto sólo acaba de empezar. Te contagias de la alegría etílica del recién casado y no te remuerde la conciencia por ello. No se lo dices. El marido reciente no lo conocía. Siguiendo el extraño guión de la noche, aparece el grupo de amigos de los viejos tiempos, de los que te has ido distanciando por miles de cosas. Compartes la escasa información que tienes sobre la muerte del viejo amigo. Después de las variopintas reacciones, descubres que están allí por casualidad. No sabían que el amigo recién casado se casaba ese día. No venían a verle, sólo a tomar algo. Cuando sales del pub comentas a tus dos compañeros de viaje por la noche, el rodríguez y el recuperado, que «¡Joder con las casualidades!» y que «hay señales». «¿Señales de qué?» te preguntan, «De que estás vivo», respondes. Es tarde, os retiráis a casa. El rodríguez por su lado y el recuperado y tú por otro.

Las gentes del lugar van y vienen. Las tuyas y las mías se entrecruzan.

Justo cuando estáis llegando a tu casa te suena el teléfono. Es el sinpar amigo que conocía al viejo amigo desde la EGB. No lo habías llamado porque se supone que ya estaba avisado y porque no eran horas para llamar a una casa con niño y molestar para no poder aportar ninguna información nueva. Siempre hay justificación para todo, dicen. Desgarrado por sus palabras de desamparo decidís, a iniciativa de tu amigo el recuperado, ir a su casa, en un pueblo próximo a la ciudad. Durante el trayecto, empiezas a darte cuenta de lo que está pasando y cómo se van acumulando acontecimientos sin que tú puedas controlar nada. Decides dejarte llevar y participar en todo lo que sea que se avecine.

Se hacen las 6 de la mañana entre los sollozos, los recuerdos del viejo amigo y las búsquedas de sentido a la vida. Sólo sabéis que ya no volveréis a verle. No sabéis si ha muerto al instante, si ha sido en ciudad o en carretera. Sólo que ha sido un accidente. Tú mismo, ni sabías que el viejo amigo vivía la moto. Hacía demasiado que no compartíais cosas, pero siempre había sido agradable encontrarse con él tras los viejos tiempos. Sentencias, cuando os vais, que los tres amigos, junto con la pareja del amigo que llamó, acabáis de hacer un velatorio. Básico, en esencia, sin «pompes funèbres», como dice que dicen los franceses el amigo que os ha acogido en su casa. Te devuelven a tu casa. Intentas dormirte y a pesar del cansancio, te cuesta mucho. Cuando ya estás profudamente dormido te despierta a las 11 tu amigo recuperado, tal y como habiáis convenido. Te levantas con la necesidad de saber algo más sobre cómo ha acabado la vida del viejo amigo. En el bar de abajo leéis el Diario (porque aquí es El Diario y no El Periódico) y descubres que el artículo gracias al cual conoces más detalles está escrito por una amiga reciente a la que despediste no hace mucho y que no sabe quien fue tu viejo amigo. Podía haber salido sin firmar, como otras noticias que hace, pero no ha sido así. Se dibuja en tu boca la sonrisilla de las casualidades. Ahora iréis al tanatorio y luego comida familiar. Hay que celebrar el cumpleaños de la que te trajo al mundo. Mira tú qué cosas.

…y entonces, comienza la larga despedida de tu viejo amigo.

CONTINUARÁ

Sr.K fecit in Filosófi.K · 6 Comentarios

15.04.2007

Ovejas, borregos y corderos

La noche es un lugar, más que un tiempo, en el que los comportamientos sociales de los seres llamados humanos toman matices animales. No se preocupen, no vamos a volver a hablar de los ciervos de barra, aunque ahora sea época de berrea en sus abrevaderos habituales, por la llegada del acortamiento de faldas y la crecida de escotes característicos en primavera. Hoy hablaremos de rediles y de los rebaños de personas que se socializan en estos entornos.

El espacio nocturno se divide en rediles en los que los rebaños se agrupan. Estos rebaños se suelen formar por cualquier tipo de acontecimiento rutinario o excepcional como puede ser el “ir a tomar un cacharro” o “quedar con los compañeros de trabajo“. Suelen ser hetereogéneos conteniendo varias tipologías humanas que podrían encajar, según estudios poco concienzudos y frívolos, en estas analogías animales:

Ovejas: No utilizado en sentido genérico, las ovejas serían las personas de género femenino que, en el fondo, generan el desplazamiento del grupo a través de la noche. Dentro de las ovejas están:

Ovejas Dominantes: Aquellas que reciben la atención del resto del rebaño en tono positivo (por parte de los miembros masculinos) y en tono negativo (por las componentes de sexo femenino). Suele ser sólo una dentro del grupo o como mucho dos.

Ovejas Gregarias: Rivalizan con las dominantes de maneras subrepticias. Generan momentos lúdicos y momentos bochornosos a la par.

Borregos: Dentro del género masculino, serían una burda imitación de las ovejas dominantes. Intentan relacionarse exclusivamente con las dominantes, pero las gregarias se lo impiden. Si muestran interés por las gregarias, siempre será para llegar a la dominante. Aunque entran y salen del grupo continuamente durante la noche, despistados por otros rebaños con más ovejas dominantes, los borregos siempre vuelven al redil. Son capaces de generar más de 20 litros de baba a la hora.

Corderos: A la sombra de los borregos, se relacionan sin excesiva pasión con las gregarias y con una increíble timidez con las dominantes. Son capaces de aguantar días sin dormir (como los borregos) para prolongar la noche con tal de conseguir estar el mayor tiempo posible en el mismo espacio físico con la oveja domintante del grupo, siempre acompañando a los borregos.

La noche hace cosas extrañas...

Y dirán que esta manía, tan extendida por cierto, de meter en cajitas y poner tags a las cosas y a la gente ¿a qué viene? A parte de dar un poco de rienda al lado sano de mi cabeza (como reza el encabezado de este blog), nos viene bien para hablar de la inestabilidad que recientemente hemos detectado en esta forma humana de relacionarse en la noche. ¿Qué ocurre cuando en el rebaño faltan los borregos? Ya sea por extinción (edad, cirrosis, matrimonio…) o por casualidades cósmicas esta ausencia cambia la estructura grupal.

Se produce el desamparo de la oveja dominante, tan hecha a estar en ojo del huracán, porque está rodeada exclusivamente de corderos y gregarias. Corderos, por un lado, que nunca en su vida se relacionarán directamente con la dominante por un sentido del ridículo exacebardo, ausente en los borregos. Por otro lado, las gregarias no tienen que estar pendientes de la dominante ni de los borregos. El protagonismo se reparte entre todos los miembros del rebaño provocando el desconcierto y la rabieta de la dominante, que no entiende cómo los corderos no se le acercan. Suele acabar la noche absorvida por los vapores alcohólicos y agarrada a alguno de los corderos, que ante la situación no es capaz de articular palabra ni acto, lo cual frustra aún más a la dominante.

Nunca se crean lo que ven. Siempre es lo que no parece. Ya lo dijo el Sr. Jesús: Los mansos dominaremos el mundo (o algo parecido).

Banda Sonora recomendada:

Sr.K fecit in Cotidiáni.K · 7 Comentarios

08.04.2007

Hombre, si es Dios…

Volvemos (como el cántaro sin bonobús a la fuente) a utilizar la socorrida frase de en estas fechas tan señaladas en rojo en el calendario. Fechas de Pascua, nombre que recuerda a ascua. Ascua del fuego eterno como acto de contrición por llevar una vida sin resignación cristiana ni sacrificio. Dolor, sufrimiento y fustigamientos colectivos por lo maléficos y ruines que somos. Nos procesionamos en busca del sol que este largo invierno de 2007 nos ha negado y nos encontramos con que en todas partes cuecen habas porque come más la hipoteca que el humano. Y entre tanta vorágine y vaya usted a saber qué, nadie ya se acuerda del homenajeado de la SS: Dios hecho hombre (y mujer, por paridad).

Es suficiente desgracia que de entre todos los millones de millones de seres que pueblan el universo conocido y desconocido sólo haya uno que crea en Dios. Por lo menos, aunque sólo el ser humano sea creyente, cree con mucha pasión: bebe, come, construye, destruye, crea, mata, escribe, quema en su nombre y por su amor ¿Qué dama no se vería prendada tras tantas demostraciones de amor?

Pero, como en toda relación amorosa, siempre hay un juego de poder. El ser humano le concedió a Dios el título de creador del universo (ni más, ni menos), además del mérito de ser buena persona con el típico mal genio (recuerden las plagas y barbacoas que hacía antes de dejar de llamarse Yahveh). Lo que no está muy claro es si fue el propio Dios el que dijo lo de « Soy Uno y Trino… pío, pío ».

Infimo a lo grande

En contrapartida a todos los halagos y parabienes que Dios recibe, los humanos le obligan a escuchar sus lamentos, a aguantar sus ciscadas sagradas, a conseguir la paz del mundo y el fin del hambre, le piden que les toquen los ciegos (o las ciegas) y siempre está el clásico que me quede como estoy… Además, todas las primaveras le humillan en público en loor de senectas multitudes por unos pecados que ni siquiera ha cometido Él.

Pobre Dios. Porque digamos la verdad, lo tenemos engañado. Es un cabeza de turco y el pobre no lo sabe. Es más, se cree de verdad lo de que creó el mundo, cuando es de cajón (flamenco o de fruta) que hasta un Monstruo de Espagueti Volador podría haberlo hecho. También, la gente tiene como más devoción por las vírgenes, santos y cristos que por Dios en sí. La idolatría más cristiana-católica no cree en nuestro pobre Dios, sólo cree en las imágenes.

¿Saben? seguro que nuestros prehistóricos vecinos de Atapuerca se asombrarían de como llevamos en occidente lo de la transcendencia. Con lo bien pensados y resultones que eran los tótems. ¿Que te portabas mal? Venía el tótem del lobo a hacerse cargo con un festín de carne humana a tu cuenta y si no, los de la tribu se ocupaban de tus pecadores huesos; el mercado de los ceniceros de calavera tiene una larga tradición entre nosotros.

Es difícil saber a quién se le ocurrió la idea de encasquetarle a Dios el hacer de Dios, pero desde luego, gracias a Dios, es mucho más fácil quejarse a Él de lo mal que nos va la vida que quejarnos a un lobo o a un oso.

Recuerden que Dios no es consciente de que sólo sirve al ser humano como cabeza de turco, así que la próxima vez que Le vean por ahí no hagan la gracieta de « Hombre, si es Dios… el de Mecagüen ». Vive Dios que ya bastante tiene con su cruz.

Banda Sonora recomendada:

  • “Dios tiene un plan” x Siniestro Total - “La Historia del Blues” (2000).

Sr.K fecit in Filosófi.K · 5 Comentarios

01.04.2007

Simpatía por empatía

Una persona tan venerable como puede ser Eduard Punset hablaba hace unos días sobre la empatía entre los seres humanos. La empatía es en base la capacidad de ponerse en el lugar el otro y actuar teniendo en cuenta que lo que hagamos puede afectar tanto negativa como positivamente a la otra persona. Todos tenemos personas venerables a nuestro alrededor que respetamos y a veces hasta literalemente veneramos como un pupilo venera a su maestro. Las ideas y decisiones que esos venerables tengan nunca serán censuradas por nosotros, vulgares gusanos que caminamos a su lado. Como mucho, nos atreveremos a opinar sobre ellas, pero nunca las censuraremos. Juzgaremos, pero no condenaremos.

Estas respetables personas son capaces de escoger de entre el cornezuelo y el centeno y relacionarse con personas dignas de su honorabilidad. Es agradable comprobar que uno no es tan malo como se autoconvence cuando tiene entre su círculo de amistades a una de estas personas venerables. Pero, como siempre, hay peros. A veces, esta persona juciosa y respetable atrae a su círculo de gentes honorables a algún elemento extraño que no pega ni con cola. ¿Cómo puede arrimarse a alguien incoherente, egocéntrico y superficial? ¿Era mentira todo lo que creíamos del venerable hasta el momento? Realmente, ¿no será una persona respetable, sino un excelente actor?

Simpáticos empá¡ticos

Cómo decirle. Cómo hacerle ver que esa persona incoherente no puede encajar en su círculo relacional y mucho menos con él o ella misma. Siempre queda la duda de que habrá algo más, que debajo de la superficialidad habrá honorabilidad y respeto. Y precisamente por eso, por respeto a nuestra persona venerable intentamos tratar al elemento extraño como uno más. Buscamos la empatía con el punto discordante. Pero, si no hay mata, no hay patata y sólo nos queda ser simpáticos ante su ausencia de profundidad. Simpatía por empatía con nuestra persona venerable en definitiva. ¿Nos obliga entonces a ser falsos el respeto hacia nuestra persona venerable? Qué conflicto de conceptos, pardiez.

Y es que todo viene porque somos humanos. Porque tenemos pulsiones que nos hacen tomar decisiones incongruentes en momentos de poca lucidez. Que no somos perfectos y los hechos puntuales mientras no sean rutina no nos convierten en malas personas. Ser venerable no es ser perfecto. De todas formas, al final todo vuelve a su ser. Apesadumbrada, nuestra persona venerada siempre acaba admitiendo que estaba equivocado/a y quería ver algo más en la otra persona, cuando sólo había de menos. El sexo y el cariño, en presencia y/o ausencia, vencen a nuestros valores morales e intelectuales y nos echamos a perder. Pero eso, es otra historia.

Banda Sonora recomendada:

  • “¿Por qué voy a tratarte bien?” x Los DelTonos - “Ríen mejor” (1996).

Sr.K fecit in Cotidiáni.K · 5 Comentarios